La política es como el amor. Consiste en tender puentes sobre un abismo. Aunque Adrián Barbón fuera un buen ingeniero, carece de la capacidad de otros presidentes parar asumir el vértigo que produce el vacío. Si no se acepta que la política consiste en construir tendiendo puentes en torno a las vidas y haciendas de los ciudadanos, es fácil que cualquier ensoñación se derrumbe como un castillo de naipes, en cuanto los nubarrones amenazan una tormenta.
En A Coruña, el presidente asturiano llegó a la conferencia política cabizbajo, mohíno y con algunos kilos menos de peso, como si algo más que el traje, quizá el gobierno, se le estuviera quedando grande. Barbón pierde volumen y la FSA pierde con él la dimensión política que ha tenido dentro del PSOE también. Solo Iván Fernández, Alcalde de Corvera, ha logrado mantenerse en la Ejecutiva Federal como Secretario para el Pacto de Toledo y después de haber demostrado su pureza de sangre dentro del sanchismo. No ha sido fácil. Hablamos de un hombre que impulsó la candidatura de Pedro Sánchez desde el comienzo y que ha logrado resistir a todos los cambios internos impulsados por el Secretario General. La aportación del sanchismo a la política orgánica ha consistido en dotar al partido de una funcionalidad extrema. Entran y salen miembros de la Comisión Ejecutiva Federal según las necesidades.

En la conferencia política hubo más nombres asturianos sobre la mesa de la nueva ejecutiva. Especialmente intenso fue el rumor de Pachi Blanco, hombre que tiene mucho que decir sobre la política industrial asturiana y que fue censurado por la FSA para presidir Hunosa. La dirección federal respondió al veto designándolo presidente de SEPIDES. Al rumor de Blanco le siguió el veto de Jonás Fernández. El rechazo por parte de la FSA a la sugerencia de la dirección federal supone perder una oportunidad para apuntalar la estrategia europea de cara a los comicios del 9 de junio. En cualquier caso, entre rumores y vetos, el clima de desencuentro entre la dirección socialista asturiana y la ejecutiva federal fue patente durante los tres días. La escalada de desentendimiento crece más.

Las decisiones tomadas por Adrián Barbón estos dos últimos años, desde la dimisión de Adriana Lastra como Vice-Secretaria del partido, pasando por la posición equidistante de Barbón hacia la amnistía que estos días Santos Cerdán y Bolaños está terminando de articular con Junts, han pasado factura a la federación asturiana y han conducido al Secretario de la FSA a una soledad vivida con cierto pánico y bastante agonía. La soledad era esto, un partido estancado, descoyuntado y sobrepasado por las malas noticias de las últimas semanas. No debemos dejar de tener en cuenta un factor importante: a partir de este fin de semana, sobre la dirección regional se ha dibujado un corredor sanitario. Asturias es territorio contaminado y contaminante. Son las consecuencias del espíritu de la conjura. La sombra de Lady Macbeth sigue siendo alargada.

En la conferencia política de A Coruña hubo más cosas. La ausencia de Adriana Lastra sólo acentuó su ostracismo. La diputada ha causado baja por maternidad desde hace un par de semanas. Pero su sombra estuvo presente como un espectro, el fantasma de Lady Macbeth, y las crónicas adrianas dieron suficiente juego al personal como para decodificar políticamente su presencia espectral. Su figura se ha vuelto siniestra. Está donde no debe y no se encuentra donde se la presiente. A su alrededor se despierta el caos: en el partido, en el gobierno. Los cuadros políticos socialistas tienen la sensación de que sin Adrián Barbón, la actual Secretaria de Acción Institucional de la FSA, ya no es nada ni nadie. Si Adrián Barbón perdiera la Secretaría General, “Lady Macbeth debería buscarse otro curro”, cuentan desde la conferencia. La soledad también era esto.
El Palacio de Exposiciones y Congresos de A Coruña está firmado por Cesar Portela y Ricardo Bofill. Su techumbre tiene algo de palacio imperial nipón. Resulta acogedor. Sin embargo, entre ambas direcciones se activó la tensión política. Se vive un pulso peligroso. La posibilidad de que Barbón no repita como Secretario General de la FSA ni como candidato socialista ya ha germinado en el sanchismo. Puede correr peor suerte que Emiliano García Page, en el extrarradio del socialismo, porque no está en ningún sitio queriendo formar parte de todos sin ningún compromiso. La misma sospecha de fin de ciclo también se está concibiendo en las agrupaciones locales del partido en Asturias, cuyas direcciones no dejan de lamentar que la política del principado pivote exclusivamente entre el alcalde de Oviedo y la alcaldesa de Gijón, entre la Cámara de Comercio de la capital y el presidente de la Autoridad Portuaria. Todos se hacen la misma pregunta: quién coordina el gobierno, quién gobierna Asturias. El DRI de Arcelor corre peligro sin que los decibelios en el ejecutivo asturiano hayan aumentado ni se haya convocado siquiera una mesa con los sindicatos UGT y CCOO para definir una estrategia común. Algunos socialistas hablan de una marcha de hierro que ni está ni se la espera. Los vecinos de Gijón continúan sin saber qué será de Umicore en El Musel, después de que Rosa Aza, tan astuta como letal, y Duro Felguera hayan elevado un recurso de reposición ante Laureano Lourido que no deja de gestionar sus terrenos como un agente inmobiliario. Tampoco qué posición tiene el gobierno regional con el proyecto Naval Azul y la venta de los terrenos a la Alcaldesa de Gijón. De la firma del convenio de La Vega por parte del Ministerio de defensa, niente.
La soledad también era esto.



























