Paloma Uría llama a superar el “feminismo antipático”

La histórica militante, cofundadora en la Transición de la Asociación Feminista de Asturias presentó en MUSOC su último libo: "El feminismo en la encrucijada".

Recomendados

Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El feminismo pasó de las calles a los gobiernos en un proceso de institucionalización que ha supuesto grandes avances, pero también un vaciamiento de las organizaciones feministas, y con ello de su capacidad creativa y de propuesta. Esta es una de las principales tesis de “El feminismo en la encrucijada”, un breve ensayo recién publicado por KRK, que Jara Cosculluela definió este viernes en su presentación como una “bomba de relojería”. Paloma Uría, su autora, lamentó la fractura interna del feminismo, las descalificaciones y enfrentamientos irreconciliables, y explicó que el feminismo de los años 70 y 80 logró en España mucha coordinación y capacidad de movilización, sin renunciar por ello a la pluralidad: “era unitario a la vez que muy polémico en su interior”.

Para la histórica militante, ex dirigente del Movimiento Comunista, ex diputada autonómica de IU y cofundadora de la Asociación Feminista de Asturias, en los años 90 el movimiento languideció en las calles, pero comenzó a ganar un peso institucional cada vez más grande, hasta el punto de terminar suplantando al propio movimiento, una crisis de la que sólo resurgió en torno al 15M, el Tren de la Libertad y los grandes 8M de 2018 y 2019, de la mano de una nueva generación de activistas.

Paloma Uría y Jara Cosculluela. Foto: Javier Leiva.

En opinión de Uría esta tendencia a la identificación entre feminismo y Estado llegó a sus máximas expresiones durante los gobiernos de Zapatero y después de Pedro Sánchez, con Irene Montero al frente del Ministerio de Igualdad. La autora considera que más allá de sus desacuerdos en la Ley Trans, el feminismo del PSOE y de Podemos comparten tendencias “punitivistas” y “puritanas” que ponen más el acento en el castigo y la prohibición que en la seducción y la persuasión.

Uría, que fue una de las fundadoras del movimiento Otras Voces Feministas y que participó recientemente en las jornadas Alianzas Rebeldes promovidas por Clara Serra, hizo una apuesta por un movimiento “abierto”, que sin renunciar a las conquistas legales y la interlocución con las instituciones, recupere el valor de la organización y de la autonomía frente al Estado. Asimismo reivindicó el debate feminista y el valor de la discrepancia frente a la posición que equiparaba cualquier crítica al Ministerio de Igualdad con “hacerle el juego a la derecha”.

Público asistente. Foto: Javier Leiva

Para la pensadora feminista el movimiento debe abrirse a los hombres e incorporar a la lucha por la justicia social a las mujeres migrantes, las prostitutas y los sectores sociales más explotados. Sin estos cambios y sin una voluntad de diálogo, Uría considera que el movimiento “tiene poco futuro”, y mostró su preocupación por los datos de la última encuesta del CIS sobre percepción social del feminismo.

El acto, celebrado en La Revoltosa de Xixón, en el marco del MUSOC, tendrá continuación en próximo mes de febrero con otra presentación y debate en la librería Matadero Uno de Oviedo/Uviéu.

Actualidad