Daniel Sierra (Castrillón, 2001) concluye este año su mandato al frente del Conseyu de la Mocedá del Principáu d´Asturies. Estudiante de Historia en la Universidad de Oviedo/Uviéu y activo en el movimiento estudiantil desde el instituto, es miembro de Estudiantes Progresistas. Combina su participación en el asociacionismo juvenil con su pasión investigadora, centrada en la historia del Partido Comunista de Italia, organización y país por los que siente una especial predilección. Cultiva una estética elegante, a la antigua usanza, que no le resta radicalidad cuando se trata de hablar de economía, empleo, vivienda o redistribución de la riqueza. El pasado año tuvo el honor de ser denunciado por Abogados Cristianos por “un posible delito de corrupción de menores”. El motivo: la edición por el CMPA de una guía de educación sexual y redes sociales.
¿Qué es el CMPA?
El Conseyu de la Mocedá del Principáu d’Asturies es una estructura que agrupa a las asociaciones juveniles, las juventudes de los sindicatos y de los partidos; y que trata de representar tanto a la juventud asociada como a la juventud no asociada. Es decir, el CMPA defiende los intereses de la juventud asturiana militen o no en asociaciones, partidos o sindicatos.
Malos tiempos para el asociacionismo juvenil
Es algo general, no sólo del asociacionismo juvenil. Hay una bajada de la participación ciudadana en general, y una falta de relevo generacional en movimientos como el vecinal, por ejemplo, que fueron muy importantes en otro tiempo. Aunque parece que se lleva viviendo esta situación en las asociaciones desde los 90, el otro día leía un artículo antiguo del que fue presidente en el 91 y ya se hablaba de esta crisis de participación.
¿No tenemos un asociacionismo juvenil demasiado institucional para atraer a esa juventud tan líquida de la era de las redes sociales?
Con la reforma de la ley de juventud de 2018 en el CMPA aumentó la burocracia y por ello también capacidad de sacar cosas. Cuesta ser proactivo con tantas trabas. Si hubiera estado en la negociación de la ley hubiera preferido otro modelo. A pesar de todo desarrollamos programas que funcionan muy bien, como el programa “Ni Ogros ni Princesas” o los materiales de sexualidad que editamos. También nos solicitan mucho los recursos que tenemos en el CMPA: altavoces, fotocopiadora, máquina de hacer chapas, sala de reuniones… Pienso en todo caso que deberíamos ir a un modelo más de Casa de la Juventud, como el del Consejo de la Juventud de Valladolid o el de la Comunidad Valenciana, que tiene incluso un albergue para hacer encuentros de varios días.
El feminismo y el movimiento LGTBI parece que son los que más se libran de este bajón
Son movimientos más espontáneos. Puede haber grandes participaciones puntuales en manifestaciones concretas, pero no hay una participación de un modo continuado y estructurado. La participación más clásica en asociaciones está en horas bajas.
“No se puede confiar la participación sólo al algoritmo”
¿Por qué?
El asociacionismo requiere sacrificios, tiene actividades rutinarias que a veces no son las más atractivas, asambleas interminables… Tenemos además un modelo asociativo muy ligado a los 80. Hace falta renovarlo. La administración también tiene que hacer un esfuerzo por facilitar y promocionar la participación. Opinar desde las redes sociales es más cómodo que mantener una militancia en el tiempo, pero desde lo colectivo es desde donde podemos verdaderamente influir y empujar cambios. La estructura organizada es imprescindible siempre. Con sus más y sus menos. No se puede confiar la participación sólo al algoritmo o a una red controlada por un millonario que tontea con la extrema derecha. Con todo, creo que el esfuerzo de estar asociado merece la pena. Cuando las cosas salen bien son muy satisfactorias. Cuando hay un buen ambiente, compañerismo y comunidad se crean lazos sociales muy fuertes.

El último CIS confirma que el discurso de la extrema derecha cala entre los jóvenes
Es cierto que se ve que el discurso cala, igual que en el resto de los países de Europa. Si miramos los datos se ve como hay una brecha muy grande en este sentido entre hombres y mujeres. Aun así, en los datos de las elecciones las fuerzas más votadas por la juventud son las de izquierdas. Yo no doy todo por perdido. No podemos tirar la toalla.
Las últimas noticias con respecto a emancipación juvenil son más o menos positivas para Asturies: estamos entre las comunidades en las que la emancipación es más temprana
Soy optimista con respecto a lo que pueda pasar en Vivienda con el nuevo Gobierno asturiano. El anuncio de pisos públicos en alquiler para jóvenes en Gijón es una buena noticia, pero resolver el problema de la vivienda necesita más que construcción. Hace falta topar los precios del alquiler, tal y como permite la nueva Ley de Vivienda.

Lo que dicen las estadísticas también es que hay una fuga de talento asturiano que no cesa: los que se marchan son los más formados.
Tenemos un problema de salarios. La gente más cualificada aspira a empleos de más calidad y en Asturias las oportunidades son menores que en otras partes de España o en otros países. No estamos en el peor momento para el empleo en Asturias, pero nos falta de empleo calidad. La transición energética puede ser la oportunidad para generarlo. Por otro lado, y esto a veces no es la opinión más popular, la estructura de empleo de España se basa demasiado en las PYMES y estas en muchas ocasiones generan empleo de poca calidad. Muchas veces defendemos la pequeña empresa frente a las grandes multinacionales, y está bien, pero olvidando las condiciones laborales que muchas veces se viven en las PYMES.
Parece que la fuga de jóvenes no sólo se debe al empleo, que también pesa la falta de incentivos culturales, el aburrimiento, las ganas de aventura
Los datos de paro de Málaga son más altos que los de Asturias, y de Asturias la gente se va. Hay un factor cultural y un factor económico. Hay una falta de dinamismo de ciudad y región. En las actividades de la Fundación Princesa de Asturias vemos los espacio llenos de gente joven, pero parece que la administración y la universidad no aprenden mucho. De todas formas, hay propuestas alternativas interesantes, pero les falta visibilidad. También tenemos que creérnoslo más.
Dos de las grandes apuestas autonómicas, turismo y Amazon, no van a generar precisamente empleo de calidad
El turismo en general y el concepto de turismo “sostenible” es un melón que queremos abrir. No podemos vivir sólo de él. En general creo que no hay un proyecto claro de Asturias y de España, parece que simplemente se sigue la inercia de los acontecimientos poniendo pequeños parches, cuando es que se ponen. ¿Qué vamos a hacer por ejemplo con los municipios que viven de las pistas de esquí cuando estas ya se está viendo que no van a ser viables? Es momento de romper la inercia y pensar en serio en el futuro de Asturias y de España



























