A comienzos de febrero Serunion, empresa de catering integrada en la multinacional francesa Elior, anunció que había cerrado el ejercicio de 2023 con una facturación de 518 millones de euros, un 15,1% más que en 2022. Un magnífico resultado comercial que contrasta con las críticas a la calidad de su servicio, las más recientes por parte de las familias de los colegios gijoneses, donde la empresa de restauración acaba de renovar su contrato.
Gijón en todo caso no es el único lugar en el que esta empresa se ha enfrentado a las denuncias de los usuarios. A finales del mes de enero, la Consejería de Educación vasca rescindió el contrato con la compañía, que servía menús en casi una veintena centros escolares de la comunidad. Según las administraciones vascas, “el acuerdo de rescisión entre ambas partes se produce tras los problemas que durante el presente curso se han producido en los comedores de determinados centros escolares. Ante dichos hechos, el Departamento de Educación ha procedido a incoar diferentes expedientes, que, sumados a la repercusión social que estos incidentes han provocado, ha motivado la renuncia, por parte de la empresa, a los contratos que obtuvo en la última licitación”. En la provincia de Guipuzkoa, SERUNION ofrecía sus servicios por un precio de 2,51 euros cada menú.

Jokin Bildarrat, al frente del Departamento de Educación, declaró ante los medios que entre las familias existía “una opinión generalizada de que se ofrecía un menú con deficiencias graves”. Las quejas se habían sucedido desde comienzo de curso, dándose al menos ocho casos en los que los comensales encontraron insectos en su comida. La Consejería de Educación vasca abrió dos expedientes contra la empresa, que tuvo que pagar sendas multas de 40.000 y 25.000 euros.


SERUNION ha tenido también problemas en La Rioja, donde diez centros escolares detectaron a principios de curso larvas en la comida. La comunidad autónoma sancionó a la empresa con una multa de 13.000 euros, y este año no renovó el servicio de catering escolar con la compañía. La misma comunidad ya había sancionada a SERUNION en 2014 tras hallar gorgojos en un plato de alubias en un colegio.
La empresa también sirve sus menús en hospitales. En el de León, en octubre de 2022, también aparecieron gusanos. La empresa recibió una multa de 200 euros al considerarse que se trataba de un caso puntual.



























