El vial de Jove: el detective nunca es el asesino

En el partido de Sherlock se haya Foro, que pretende hacernos creer que la realidad es ilusoria, que nuestra percepción es falsa y que la verdad de las cosas reposa en algún oscuro cajón del Ministerio de Oscar Puente

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Dios aprieta pero no ahoga. Eso habrá dicho el consejero Ovidio Zapico al Presidente de su gobierno después de que en el sótano de Fruela, todos los partidos, a excepción del PSOE y la abstención de Convocatoria Por Asturias, aprobase una declaración que tacha de fraude electoral la licitación del vial de Jove. El forista, Adrián Pumares, el último mohicano de la derecha asturiana en la Junta del Principado, ha lanzado un cuchillo que se ha clavado, certero, en la yugular de la FSA. Ayer los socialistas perdían otra votación en el parlamento después de no haber podido impedir la reprobación del ministro de Transportes, Oscar Puente.

La FSA se desangra lentamente. Será una legislatura más solitaria cada día, si no es capaz de armar un proyecto que cuaje entre los ciudadanos. La federación socialista se va dejando jirones de piel en el combate institucional y en el pulso que mantiene con algunas agrupaciones del partido. Se lo dicen las encuestas, la respuesta está flotando en el aire. Si este domingo hubiera elecciones autonómicas, el lunes Álvaro Queipo sería designado presidente.

Álvaro Queipo, durante la sesión parlamentaria de este miércoles

Como decimos, la FSA se desangra, aunque la FSA, matiza Monchu García, no es la ejecutiva. El Secretario de la Agrupación Socialista de Gijón ha tomado la palabra y no niega que entre Adrián Barbón y él hay estrategias distintas. El hombre que se crio en la zona oeste de Gijón habla de control, habla de miedo, también habla de desconfianza. La fiebre política sólo se apaga con paracetamol o baños de agua fría.

La votación de ayer verifica que los socios de gobierno no estarán siempre ocupando la misma posición política. El cansancio de la coalición de la izquierda alternativa ya no es sólo latente. Comienza a transmitir señales hacia el exterior. Se hace patente sobre la superficie institucional del Principado. Lo vimos hace dos semanas con la regulación de los parques eólicos marinos, donde Ovidio Zapico tuvo una intervención providencial para que no saltaran las alarmas entre Marcelino Marcos y Nieves Roqueñi. Lo hemos vuelto a ver esta semana con el vial de Jove, en la zona oeste de Gijón.

El siglo XXI es el siglo donde se juega con la verdad y la mentira a niveles peligrosos y profundos. Desde 2004, en este país sólo se discute sobre la legitimidad de los gobiernos, cuando la derecha se siente asediada. La soledad de la agrupación socialista lo está sintiendo en sus propias carnes estos días. El gobierno de Carmen Moriyón apuntala su objetivo principal: ni agua ni sal a la Agrupación Socialista de Gijón. La Alcaldesa intenta dominar un relato que ha pasado del “fiasco digerido” a la idea de “fraude electoral” para arrinconar a la formación de Monchu García. Los socialistas han respondido ofreciendo con bastante sensatez una mesa de trabajo que represente la unidad institucional que incluye también a los vecinos y depura, al mismo tiempo, cualquier duda sobre su legitimidad ante cualquier insinuación de “fraude electoral”. Foro quiere devolver el vial de Jove al 28 de mayo. Ese día, el PSOE ganó unas elecciones y Foro ganó un gobierno. La lucha por la legitimidad, la verdad y el fraude en el fondo son la lucha por el discurso político.

El caso del vial de Jove comienza a parecerse, inopinadamente, a un capitulo de la magistral serie Colombo. Como en cada capítulo protagonizado por el inigualable Peter Falk, todos hemo presenciado la comisión de un crimen, durante sus primeros minutos. Un consejero y una alcaldesa “digerían” atónitos cómo el Secretario de Estado de Transportes rechazaba ante sus caras la licitación del vial de Jove, aprobada poco antes de las últimas elecciones autonómicas. Una vez conocida la autoría del crimen, lo que ahora vivimos es el desentrañamiento de la trama que nos llevará a una verdad que nosotros, humildes espectadores, ya conocemos desde el inicio del capítulo.

Hace un par de semanas, el periodista Pedro Vallín reivindicaba a Colombo. Una de las grandezas de aquella serie consistía en mantener atento al espectador hasta el final, aun sabiendo quien era el asesino desde el principio, rompiendo la regla clásica inaugurada por Sherlock Holmes que sólo permitía al lector conocer la realidad, a medida que el detective la iba desentrañando escena tras escena. Pues bien, en el partido de Colombo se encuentra en estos momentos la Agrupación Socialista de Gijón, que busca la acción política común de todos los partidos y agentes sociales para resolver un serio problema, sin ocultar al espectador el cadáver que todos pudimos ver hace dos semanas. En el partido de Sherlock se haya Foro, que opina que la realidad es ilusoria, que nuestra percepción es falsa y que la verdad de las cosas reposa en algún oscuro cajón del Ministerio de Oscar Puente. En este juego dedicado a la desconfianza, lo que se ha puesto sobre el tapete de la mesa no es sólo una conexión a la entrada de un puerto donde, por cierto, todo resulta opaco, sino la legitimidad de una campaña electoral y de todo un partido. Cuando nos hablan del vial de Jove, pienso en el relato y en lo que algunos quieren hacernos comprender: que el detective era, en realidad, el asesino.

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