¿Para qué sirve una filmoteca?

Xixón puja fuerte por convertirse en sede de un servicio cultural que todas las comunidades autónomas tienen excepto Asturies.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

De miércoles a domingo la Filmoteca Mario Camus ofrece a los espectadores de Santander dos proyecciones diarias de miércoles a domingo en la Sala Bonifaz, un cine de 1929 comprado por la comunidad autónoma y rehabilitado en 2001. Clásicos y películas de estreno. La filmoteca, de ámbito autonómico, tiene una delegación en Torrelavega y organiza ciclos por toda la comunidad. En total 23 municipios se benefician de sus actividades. Además, la Filmoteca cántabra restaura y conserva material fílmico, organiza cursos, actividades infantiles y juveniles, encuentros con cineastas, edita libros e incluso produce documentales.

No es la única comunidad uniprovincial con filmoteca. La Rioja, Balers, Navarra o Murcia también cuentan con filmotecas, que sin llegar al nivel de las más grandes, Galicia, Valencia, Euskadi o Catalunya, ofrecen un servicio de difusión cinematográfica a precios populares, pero también de conservación y restauración del patrimonio fílmico local. La filmoteca regional de Murcia, una de las más potentes, tiene tres sesiones diarias de lunes a domingo.

Sala Bonifaz de Santander, sede de la Filmoteca de Cantabria.

Nada de esto sucede en Asturies, hasta ahora la única comunidad autónoma española sin filmoteca. Aunque durante algún tiempo existió una autoproclamada Filmoteca Asturiana dirigida por Juan Bonifacio Lorenzo, un erudito extravagante que proyectaba películas en DVD en la Biblioteca del Fontán, siempre tras una larga charla introductoria a cargo de él mismo, esta nunca fue reconocida como tal por sus iguales del resto de España. Y es que a pesar de estar contratado por el Principado, lo de Bonifacio nunca pudo homologarse a cualquiera de las filmotecas autonómicas por mucho que su director y único trabajador se empeñara en intentarlo. En 2011 el Principado decidió prescindir de los servicios del experto en cine, cerrando aquella extraña filmoteca unipersonal cuyo origen no está del todo claro.

Lo más parecido hoy a una Filmoteca en Asturies es Laboral Cinemateca. Proyecta tres películas semanales en el paraninfo de la Laboral y tiene un servicio, la Cinemateca Ambulante, que recorre la geografía asturiana exhibiendo títulos. La oferta del la Cinemateca es muy reducida. La asistencia, con excepciones, es baja. La calidad de las proyecciones fuera de la Laboral es muy desigual dependiendo de los lugares de exhibición. Tampoco conserva ni restaura archivo fílmico asturiano, algo que supone todos los años la destrucción de Super8 y otros documentos cinematográficos que se están pudriendo en latas guardadas en hórreos y desvanes.

Todo esto podría cambiar con el reciente anuncio de la consejera de Cultura, Ana Vanessa Gutiérrez, de promover esta legislatura una Filmoteca Asturiana en una ubicación todavía no decidida, y que como cabría esperar ha reavivado las tradicionales piquillas locales, pero también ha puesto de relieve el carácter y estilo tan diferente del alcalde ovetense y la regidora gijonesa. Frente a la falta de reflejos de Alfredo Canteli para reclamar el mantenimiento de la sede en la capital asturiana, por ejemplo ofreciendo La Vega, las asociaciones culturales gijonesas han reaccionado rápido proponiendo a Carmen Moriyón que Laboral en el corto plazo y la Tabacalera de Cimavilla en el medio acojan una institución que podría tener sala de exhibición, almacén, laboratorio de restauración, librería y cafetería, así como realizar proyecciones itinerantes, tal y como hacen otras filmotecas autonómicas. Foro, muy interesado en la propuesta del tejido cultural gijonés, llevará el tema al próximo pleno.

Para Pedro Roldán, presidente de la Sociedad Cultural Gijonesa, juntar en Tabacalera la sede de la Filmoteca y el FICX “tendría un efecto multiplicador”. Desde la Asociación Cultural Lluces, que agrupa a profesionales del audiovisual, se felicitan y señalan que “la puesta en funcionamiento nos permitirá además dejar de ser la única comunidad autónoma sin filmoteca, anacrónica circunstancia que hemos denunciado repetidamente”.

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