¿Y Álvaro Queipo, qué?

El líder del PP demuestra finezza a la hora de ganar votaciones, pero el liderazgo es otra cosa

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Si hoy hubiera elecciones autonómicas, el PP las ganaría. Conviene recordar que el Partido Popular se quedó a 750 papeletas del triunfo el pasado 28 de mayo del 2023. Si Foro no se hubiera presentado a esos comicios, Diego Canga, el hombre comunitario, sería hoy presidente de todos los asturianos. Si Pumares no se hubiera presentado, hoy un ficus podría haber sido presidente de todos los asturianos. 750 votos marcaron la delgada línea roja que ha decidido cuatro años de legislatura en la vida de Asturias. Fue necesario observar la foto finish de aquel día para concluir que lo que ofrecía la FSA era la imagen anticipada de un declive. A dos meses de que se cumpla un año de esos comicios, el “baruyu”, en el gobierno y fuera del gobierno, continúa.

De momento, el horizonte político asturiano se proyecta hacia la derecha. Tenemos tres ejemplos que unidos dibujan un escenario interesante. En el primero, el PP de Álvaro Queipo se sumó a la ley educativa de 0 a 3 años, descolocando a Adrián Barbón en el hemiciclo. “Yo ya lo sabía” fue la respuesta del presidente del ejecutivo ante la inesperada participación de la derecha a una ley eminentemente progresista. Habría sido más inteligente haber celebrado la incorporación de Queipo al debate y a la propuesta política que haberse reafirmado en su habitual narcisismo.. Barbón enviaba un síntoma de agotamiento. Días más tarde, el PP de Álvaro Queipo ganaba la reprobación del ministro de Transporte, Oscar Puente, y volvía a ganar otra vez con la moción que declaraba ilegítima la victoria de la FSA, al acusarla de “fraude electoral”, palabras mayores en el argumentario político español que nos devuelven al concepto que la derecha española desempolvó en 2004 para manifestar su apartamiento del sistema. La doctrina FAES llegaba por primera vez al parlamento asturiano, a cuenta del vial de Jove.

Álvaro Queipo y los alcaldes del PP. Foto: Twitter Álvaro Queipo

Aunque haya sumado tres victorias parlamentarias, Queipo no ha presentado todavía una alternativa de país para Asturias. De momento, ha demostrado tener una estrategia política que logra devaluar la acción y la confianza en el gobierno asturiano. El papel de IU en este sentido, está siendo muy revelador. En la última votación, Convocatoria por Asturias, socio minoritario del gobierno de Barbón, se cobijó en una abstención que no ha pasado desapercibida. Es importante recordar que el coordinador de IU en Asturias, Ovidio Zapico, llegaba al gobierno para dar estabilidad al ejecutivo. Salvo en esa abstención, la coalición ha sabido jugar sus cartas sin erosionarse demasiado. Primero, desbloqueando la negociación del convenio de los trabajadores de la ITV. Después coordinando a dos consejerías de su socio, Industria y Medio Rural, a cuenta de la ordenación de la eólica marina, para la que, ni siquiera (y ese es su mérito) tiene competencias, y ahora con las reglas de comercio y ordenación territorial en Siero. La visibilidad de IU es escasa, su presencia pasa desapercibida, pero su participación en el parlamento y fuera del parlamento, sigue siendo necesaria. La palabra clave es la establidad.

En Madrid también se juegan otros intereses de Asturias y no sólo el vial de Jove. Uno de los escenarios que advertimos hace una semana que pueden darse tras las próximas elecciones generales nos hablaba de un gobierno PP+Junts+PNV y este martes se reproducía en la Corte de los Leones con motivo del lobo. PP, Junts, Vox y PNV han votado en el Congreso a favor de la proposición de Ley de los populares que saca al lobo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre). El lobo nos da un número y un escenario posible. La proposición ha salido adelante con 180 votos a favor, 155 votos en contra (lo de PSOE, Sumar y ERC) y 7 abstenciones. Álvaro Queipo, que ha peleado y vendido esta iniciativa desde Asturias como propia, se suma otro tanto más, al otro lado de Pajares.

Álvaro Queipo. Foto: Iván G. Fernández

Hace unos días, nos preguntábamos cuantas derrotas parlamentarias podría resistir el gobierno asturiano, asediado desde diferentes ángulos. Atenazado por el gobierno central, confrontado con los gobiernos locales y, al menos, por ahora, derrotado desde el corazón de la democracia asturiana, el gobierno debe convencer a los gijoneses de que la alternativa al vial de Jove por Aboño es la única salida, aunque sea provisional. Todo esto es sinónimo de más desgaste para la FSA.

Durante el debate que tuvo lugar en el Ateneo de la Calzada este lunes, en la primera fila del anfiteatro pudo verse a Guzmán Pendás acompañado de Pilar Fernández Pardo. Los dos representantes del PP, atentos a las explicaciones de Carmen Moriyón, representaban desde sus asientos perfectamente el papel del PP en Gijón y en Asturias. No hay mejor alternativa que ver caer a tus adversarios para alcanzar el poder, aunque sea la peor de todas, si lo que se pretende es gobernar. Por otra parte, y esto no es un dato menor, Queipo demuestra finezza a la hora de ganar votaciones, algo que ya habíamos adelantado en NORTES desde que fuera elegido portavoz en la Junta, durante la legislatura pasada, y que confirmamos cuando fue nombrado Presidente de los populares asturianos. Pero el liderazgo es otra cosa. El liderazgo se demuestra. Parece que, internamente, va dando pasos.

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