“La Autoridad Portuaria se parece a una caja negra, como la de los aviones: nunca se sabe qué ocurre, pero ocurren cosas”

Entrevista a Manuel Cañete, presidente de la FAVV de Gijón: "Si la ZALIA estuviera funcionando, el debate sobre el vial de Jove estaría solucionado"

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Una ciudad cansada, agotada, nostálgica de sí misma. Ante eso se encuentra el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos, Manuel Cañete. Con esos mimbres tiene que salir a defender una solución al vial de Jove, un parque en El Solarón y, si las cosas vienen mal dadas en el futuro industrial, con los trabajadores de Arcelor Mittal. A pesar de ello, mantiene la perseverancia. El activismo es un ejercicio de resistencia. Analizamos con el líder vecinal el pulso político de la ciudad, los últimos pasos dados con las infraestructuras de un Gijón que lleva 20 años perdiendo su tren.

¿Por qué cree que la gente no sale a la calle a manifestarse?

Creo que está en el análisis de mucha gente. Hay un hartazgo y un desencanto general derivado de varios procesos. No hemos sido capaces de movilizar a un sociedad local que depende de las grandes infraestructuras del Estado. Llevamos mucho tiempo pendientes de decisiones del Estado. Lo he dicho muchas veces y no dejaré de decirlo. No tenemos políticos que representen a Asturias en las instituciones estatales. No tenemos peso político. En algún momento ni siquiera hemos podido ejercer nuestra fuerza cuando un voto podía ser decisivo. No somos capaces de anteponer los intereses de Asturias por encima de todo. La gente expresa cansancio después de más de 20 años de espera. El tren sigue llegando, aunque sea a una estación provisional; los camiones siguen circulando por la Avenida Príncipe de Asturias, aunque sea un sitio inhóspito. A la gente le preocupa la cotidianidad de sus problemas y no estos asuntos en los que ya no cree.

¿Cree que el envejecimiento de la ciudad propicia que una gran parte de los vecinos ya no está para grandes aventuras?

Pues no lo sé. En gran parte hay algo de esto. El desencanto es general pero también hay un discurso muy negacionista de todo. No creo que el envejecimiento de Gijón, que es una realidad objetiva, esté detrás. El envejecimiento se repite en otras ciudades y la respuesta social ante la acción del estado es igual o parecida. No podemos pensar en grandes movilizaciones. De todos modos, yo pongo en valor las que se producen. Que el sábado, día 4 de mayo, estuvieran unas 300 personas rodeando El Arbeyal, cuando sabes que es algo que no se sabe si verá la luz, es alentador. Llovía, había muchos eventos. Pero ahí estaban los vecinos, peleando. Peor sería que no hubiera nadie.

Manuel Cañete, presidente de la FAVV de Gijón. Foto de David Aguilar Sánchez.

¿Conviene dosificar las manifestaciones, las marchas? Lo planteo como reflexión de esta primera etapa y se lo pregunto porque el horizonte de Gijón no parece que sea muy halagüeño. Pienso no sólo en el vial de Jove, sino también en El Solarón o en ArcelorMittal.

La percepción que tiene el movimiento vecinal es la de que todo está recayendo en la respuesta que hagamos desde la Federación y esto no es fácil. En nuestros debates hemos fijado un criterio: necesitamos que nuestros políticos estén agarrando también las pancartas y reivindicando lo que Gijón necesita. Gijón sigue anclado en el siglo XX. En su modelo industrial, en su modelo urbano futuro. Es muy importante tenerlo en cuenta. Transcurridos 24 años del siglo XXI, Gijón sigue arrastrando los problemas del siglo pasado. Gijón no se ha distanciado nada en el capítulo de las grandes infraestructuras. Se hizo una ampliación del puerto y no se pensó en la solución de sus accesos. Se dio por bueno que miles de camiones circulasen por la zona urbana y no hemos mantenido ningún tipo de debate político y social al respecto. Pero está ahí la ZALIA, un espacio llamado a ser una zona estratégica y no tiene, siquiera, una subestación eléctrica. Todo esto es lo que ha condicionado y posicionado a la ciudad en su devenir. Necesitamos que nuestros políticos comiencen a defender Gijón y Asturias.

De todos los responsables que Ayuntamiento, Principado y movimiento vecinal que se han aputando en torno al fiasco del vial de Jove, es curioso que Laureano Lourido, presidente de la Autoridad Portuaria de El Musel, haya pasado desapercibido. A fin de cuentas, los acceso son para El Puerto ¿Por qué?

Es una buena pregunta. Deberían hacérsela las administraciones y, sobre todo la Alcaldesa, que está en el consejo de Administración de El Musel. Se lo preguntamos también a Ana González, entonces. Por qué, por qué están ocurriendo estas cosas en el puerto con esa oscuridad. La Autoridad Portuaria se parece a una caja negra, como la de los aviones, en la que nunca se sabe qué ocurre, pero ocurren cosas. La Autoridad Portuaria es el Estado y debería actuar con la máxima transparencia. Curiosamente, es donde se da la menor transparencia posible. Deberíamos saber qué es lo que está pasando y el Principado debería dejar de ponerse de lado. El consejero y demás autoridades deberían trabajar codo a codo con la Autoridad Portuaria para fijar un criterio de actividad industrial sostenible y un modelo industrial distinto. En 2023 recuerdo que el PSOE y todas las fuerzas políticas afirmaban que se necesitaba un nuevo modelo industrial sostenible y que la Autoridad no podía ser ajeno a todo ello. Pues bien, lo que está ocurriendo es para analizar. Tendrán que dar una explicación.

Se lo pregunto casi a modo de reflexión de fondo que con todo el ruido y el clamor puede parecer extemporánea pero pretende ser una reflexión muy contemporánea. La mayoría de los puertos europeos están adaptando sus accesos al transporte de mercancías ferroportuario para evitar que los camiones circulen por las ciudades. La ZALIA se pensó en ese sentido, con la idea de que los camiones cargaran y descargan sus mercancías en una zona logística conectada al puerto. El Musel ya dispone de una línea ferroportuaria para trasladar las mercancías. No sé si hemos equivocado el objetivo. Quizá habría sido más prioritario terminar la ZALIA que el soterramiento del vial de Jove

Creo que el soterramiento del vial, en otro contexto, no sería un debate. Cuando comienzas la casa por el tejado… No tiene sentido una ampliación enorme del puerto si no tienes solucionada la zona logística que es, de alguna manera, el espacio donde las empresas y, en este caso, la siderurgia, tendría una alternativa de salida considerable. La ZALIA estaba prevista como una especie de puerto seco antes de llegar a la meseta. Y es fundamental. Uno de los temas al que le estamos dando vueltas es la alternativa ferroviaria. No está contemplada. No se contempló entonces ni tampoco ahora. Se habla de él pero no está encima de la mesa. Si la ZALIA estuviera funcionando, el debate sobre el vial de Jove estaría solucionado. Es curioso que en este maremagnum de declaraciones, el ministro y el secretario de estado, en la reunión del 20 de marzo, les dejase caer a la Alcaldesa y al consejero que, desde luego, el dinero no se iba a perder, que estaba ahí y que se iba a invertir en lo que fuera, como si se trataba de plantar castaños.

Pero ahora ya no se habla de eso.

Ahora se está reconociendo que no se prioriza la inversión, que son 300 millones de euros. Eran 280 y como de mes en mes aparecen 10 millones más, es una obra que se va a disparar por los retrasos que acumula. El Hospital de Cabueñes cuesta el doble de lo que se presupuestó hace cinco años y aquí nadie pide responsabilidades a nadie. Lo que está claro es que si se hubiese construido en 2021 estaríamos pagando 200 millones menos y eso es mucho dinero. Y con esto sucede lo mismo. Si se hubiese afrontado en el 2005, cuando se acordó, o en el 2014 cuando se presentó el proyecto, habríamos tenido el tema resuelto. Estaríamos hablando de 140 millones.

¿Qué valoración hace del proyecto de Plan de Vías presentado el pasado 29 de abril?

Es una vuelta más, un marear la perdiz. El último cambio lo propició el anterior gobierno de Ana González tras haber alcanzado aquel consenso del museo del ferrocarril. No era nuestra solución para la centralidad pero acercaba a las administraciones. Entonces, ya se veía que había un hartazgo. Hoy la gente piensa que esto no va a ocurrir. El Secretario de Estado ha puesto encima de la mesa el tema de la estación. volver a una estación mucho más económica desde procesos más economicistas. Habrá que ver si esta propuesta soluciona la transitabilidad. Estamos en el primer debate. La Federación presentó alegaciones en el 2007, las presenté yo, yo las escribí personalmente, afirmando que no solucionaba la comunicación de la ciudad con el oeste, más allá de tapar y poner arboles. Para mover 300 metros metros la estación y quitar una barrera ferroviaria, igual no necesitabamos pasar tantos años ni tanto millones. Estamos hablando de 1000 millones sin incluimos todo el proyecto. Es lo que tenemos. El análisis es hoy otro: hagan algo ya que esté en consonancia con el futuro que merecemos.

¿Y eso pasa porque El Solaron sea un espacio verde?

Así es, un pulmón grande donde el modelo de edificabilidad hay que planteárselo seriamente.

Sí, pero si bien es cierto que el Secretario de Estado propone un criterio economicista, también parece bastante razonable su planteamiento. La necesidad de que el plan se haga ya, es legítimo, y que haya un parque también, pero el Secretario de Estado les ha dicho: si quieren un parque, perfecto, páguenlo ustedes. Añado este comentario porque he percibido cierta ligereza por parte de Carmen Moriyón primero y de Barbón después, a la hora de aceptar sin demasiada reflexión una demanda legítima pero sometida a la gravedad contable de los números para verificar su viabilidad.

Esta sometida a varios factores. Antes que nada, el primero de ellos es un convenio que hay que respetar. En el consejo de administración de Gijón al norte, cada administración asume una responsabilidad. Habrá que que ver si esa responsabilidad se mantiene.

¿Por qué lo dice? ¿Podría variar?

Aso es. La proporción del Estado lo podría variar. Tenemos que tener en cuenta que hay que firmar un nuevo convenio. Entiendo que la línea estratégica está en no modificarlo, pero podría ser. Tenemos que firmar un nuevo convenio porque lo exige el actual que fija el soterramiento en el Museo del Ferrocarril. Hay firmado un protocolo de acuerdo entre administraciones para crear un nuevo convenio donde se fije lo que pone cada parte. La estación intermodal costaba 12 millones y hoy hablamos de 30 para una estación que sólo va en superficie, incluso buscando el abaratamiento de los costes. Han pasado muchos años. Lo que sí me llama la atención es que en lo que no se avanza estructuralmente es en la competencia que tiene la administración central que es el modelo de cercanías, la estación de cercanías y el Metrotrén. El hecho de que Gijón al Norte tarde un año en reunirse ya pone en evidencia las prisas que tienen las administraciones. Ninguna. Nos preocupa o nos ocupa. Tenemos la seria duda de que este sea el último convenio. A modo de sarcasmo, el museo del Ferrocarril tendrá que contemplar un apartado con todas las maquetas, dibujos e infografías que se han hecho sobre la solución ferroviaria en Gijón.

Manuel Cañete, durante le 1 de Mayo en Gijon. Foto de David Aguilar Sánchez.

¿Fue un error cambiar el convenio en el mandato anterior?

Sí. Cambiar para volver al mismo sitio, sí, en vez de propiciar que las administraciones se pusieran a trabajar en él.

Uno de los vectores que está activando a una determinada parte de la juventud es la movilidad. Después de un año de gobierno, que es examen hace de la política de movilidad?

Hubo un discurso muy preocupante cuando PP y Foro fueron oposición y ahora, en la movilidad, parece que la política estratégica del gobierno municipal es la de no hablar. Se reunió el Consejo de Movilidad a nuestra instancia, que insistentemente lo pedimos. Se tardó en reunir 9 meses. Hoy, lamentablemente, se habla de movilidad sin planificación. Fue preocupante el lenguaje y las primeras medidas que se tomaron que resultaban negacionistas. Suma de votos y en algunas cosas se mantiene ese discurso. Hacer cosas sin contar con nadie. Es muy preocupante. No hay medidas serias. Hace poco se aprobó la solución de sacar el carril bici de Poniente con un coste de 300.000 euros. Se trata de una medida provisional. No sabemos si se contempla como una medida estratégica de ese entorno urbano o no. Hay un proyecto aprobado, el FOMENTON, en el que participamos mucho, que se concatena con el futuro desarrollo urbano del plan de vias. Si es provisional debería recoger la estrategia general.

Hasta qué punto este gobierno lo hace inclinándose por satisfacer determinados intereses. Estoy pensando en OTEA.

Me gustaría pensar que OTEA es una parte más de la estructura hostelera de Gijón, porque la mayoría de los hosteleros no están en OTEA. A nosotros nos gustaría tener el mismo peso como vecinos que tiene OTEA. El ocio no lo puede definir una sola asociación y, en ocasiones, lo percibimos así. La hostelería es una fuente de ingresos, de trabajo, y son puestos de trabajo de nuestros amigos, de nuestros padres, hermanos, hijos, o nosotros mismos, pero OTEA no puede marcar los criterios generales del ocio y la cultura de Gijón. Nos preocupa que la zona de Fomento se dé una contradicción gravísima y es que en la zona urbana se produzca un ocio nocturno que esté casi al margen de la ley. Digo al margen de la ley porque no es normal que puedas estar hasta las dos de la tarde sin saber muy bien con qué criterios, con una movilidad de 5000 cada fin de semana, donde también viven vecinos y vecinas y que, parece ser, no cuentan para nada. El ruido no cuenta para nada, las broncas no cuentan para nada. Los taxistas, y no es casualidad, ya no paran ahí por la noche. Creemos que se prioriza el beneficio de la hostelería y esto tiene que cambiar. Somos un pueblo de calle y nos gusta que haya terrazas, pero de una manera racional, sin olvidar que encima de los toldos de las terrazas, viven vecinos. Y demasiadas veces la balanza se inclina de un solo lado. En la pandemia, fue significativo como se apostó por extender las terrazas mientras los centros de cultura, mayores, permanecían cerrados a cal y canto.

Me llamó la atención que en el proyecto del Natahoyo, adquiriera una voz preponderante y, a la vez, insólita, OTEA.

A mi me llama más la atención que en un encuentro institucional de alto nivel, aparezca el presidente de OTEA en la foto y no los vecinos. Eso sí que me llama la atención. Es importante este detalle. Con Ángel Lorenzo hemos tenido nuestros más y nuestros menos pero en cualquier caso, la política tiene que estar para desarrollar estrategias generales de ciudad, y esa estrategia está destinada para ofrecer servicios públicos, comercio cercano. Que Gijón también sea una ciudad de los 15 minutos.

¿Después de un año de gobierno con un acuerdo con el PP y otro con un tránsfuga, esta ciudad es ¿más o menos democrática?

Es una buena pregunta. No voy a analizarlo porque cada contexto tiene sus análisis históricos. Llevamos un año y todavía no se han visto grandes cambios. No voy a hablar de las relaciones politicas porque hay que analizarlas en su contexto histórico. Me preocuparía que nos pasáramos tres años esperando a que lleguen otras elecciones para abrir solo más debates. Hay debates como el modelo de participación y otros que no se están poniendo encima de la mesa, con comisiones sin desarrollar. El Consejo Social ha tardado nueve meses en reunirse. Hubo que hacerlo casi a la carrera para tratar el fiasco del vial. Eso es parte del proceso democrático, de lo que creemos y de lo que no. Tenemos lo que tenemos con tres fuerzas de derecha. Es lo que ha elegido la gente.

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