Las guerras adrianas (Cap.XXVII): Tres mensajes y un psicodrama en la FSA

Es cierto que quien golpea primero, golpea dos veces, pero quien se anticipa a los demás en la carrera, también se equivoca antes.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

La asamblea abierta de la FSA celebrada este miércoles en La Ería de Oviedo pretendía ser una reflexión sobre los cinco días del cóndor. Fueron cinco días de vértigo, cinco días para pensar la política, cinco días para conjurarla. También fueron cinco días para analizar el papel de los medios de comunicación, cinco días para pensar en el Presidente, su gobierno y su partido. Nadie advirtió al Secretario General de la FSA, Adrián Barbón, ni tampoco a Adriana Lastra, su número dos, que ya habían pasado esos cinco días, que nadie habla ya de eso en este país, que Pedro Sánchez, tras su anuncio, ya había dado carpetazo a ese capítulo y que estaba a otra cosa, a unas elecciones catalanas, por ejemplo, que pueden permitir que el PSOE crezca y empate al PP en las próximas europeas. En definitiva, una asamblea abierta ¿para qué?

Puede que tanto Barbón como Lastra hagan una mala lectura de los momentos políticos nacionales y que de esa errónea lectura hayan encontrado un espacio y un momento para enviar tres recados, tres avisos a navegantes, tras notas sobre la cohesión de la FSA, su relación con Madrid y quién será el próximo candidato del partido que el tiempo deberá verificar. Es cierto que quien golpea primero, golpea dos veces, pero quien se anticipa a los demás en la carrera, también se equivoca antes.

Un momento de la asamblea. Foto: FSA-PSOE

El psicodrama del miércoles trató de mandar un mensaje de unidad entre los votantes, pero sobre todo, el recado iba dirigido a los trabajadores de la FSA, a los cargos institucionales y a los cuadros políticos del partido, más de la mitad de las personas que acudieron a la Asamblea, alrededor de 200. Prietas las filas, todas ellas escucharon al líder y a Lady Macbeth. Hubo momentos para que la reunión desprendiera el fulgor de una amenaza a los medios de comunicación, a los periodistas, con reminiscencias a vieja hoguera. También hubo momentos con graves dosis de rencor junto a otros de un impostado y exuberante triunfalismo, bajo el que se desvelaba otra falsa nota a tener en cuenta. En la cúpula de la FSA tratan de defender que está garantizada la cohesión orgánica y territorial y que la estabilidad en el gobierno de progreso está galvanizada.

El segundo recado que lanzó el Secretario General quiso dejar zanjada cualquier duda sobre su relación con Pedro Sánchez. Adrián Barbón vino a decir que era excelente. Con tono mesiánico quiso transmitir a la asamblea que le había hecho llegar a Pedro Sánchez “por washapp” todos los gestos de cariño de su militancia, durante los cinco días de abril. De manera que podemos confiar en que entre ambos presidentes todo va fetén, como desde el primer día.

Con el tercer mensaje, el Presidente del Principado anunció su aspiración a repetir. Y lo hizo desde la escenificación de un drama, a través de una afiliada con suficiente pedigrí, Lady Macbeth, un suponer, que le pidió que se quedara, porque ella ni quería ni podía. Y a lo que se ve, con suficiente premura, Barbón, a su manera, transmitió que permanecerá, si la militancia se lo pide. Si la relación con Pedro Sánchez es tan cercana, entonces ¿Qué pensarán de esto en Ferraz? ¿Qué dirá la militancia, los 7000 afiliados de la FSA? ¿Habrá tomado nota Sánchez de las intenciones de Barbón, anunciando sus intenciones fuera de los plazos?

No está claro hasta qué punto lo de ayer fue un síntoma de debilidad, un intento por cortocircuitar cualquier estrategia que ponga en entredicho al actual Secretario General o las dos cosas. El método empleado, una asamblea abierta, resultaba extemporáneo y, como algunos veteranos habían previsto, quiso ser un baño de masas que se quedó reducido al repliegue de un número destacado de cuadros y fieles predispuestos al masaje. A pesar de los tres recados transmitidos, unidad, lealtad y liderazgo, algunos cargos políticos se fueron de La Ería con la sensación de que la FSA vive el momento político más crítico de los últimos años. La forma es el fondo.

Semanas ha que las agrupaciones territoriales más importantes hacen sus números. El descontento crece y se extiende. Todos hablan con todos. Todos toman nota de todo. Y esa sangría de desencanto, enfado o, directamente, divergencia con la acción política de Barbón, es la que este miércoles se intentó cerrar como si el cuerpo necesitara un torniquete para parar el desangramiento. Todos saben que la partida se juega en muchos frentes. Un veterano socialista zanjaba ayer de forma bastante diáfana la cuestión. En un momento de debilidad orgánica tan considerable, el día que Pedro Sánchez hable seriamente con el Secretario del SOMA, se acabará este circo. Bastará un sencillo empujón. Estaremos atentos.

ADENDA:

Este viernes, todavía, nadie ha cesado a la actual consejera de Servicios Sociales. La actitud fría e impasible con la que resolvió el miércoles la detención de una red de trata de blancas que había captado a cinco adolescentes tuteladas por los servicios sociales asturianos, no ha tenido todavía consecuencias políticas dentro del ejecutivo presidido por Adrián Barbón. En la asamblea, el Presidente no comentó absolutamente nada. Parecía que no había ocurrido nada. “Cosas de la vida” que diría la consejera. Esperemos que se abra una investigación y se diriman todas las responsabilidades.

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