Escuela de jóvenes mediadores

La psicóloga Sofía Murias coordina el proyecto de MásPaz "Aprender participando", en el que han tomado parte más de 100 estudiantes de toda Asturias.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Este viernes ha sido un día especial para el alumnado de quince centros asturianos que han tomado parte en “Aprender participando”, programa de mejora de la convivencia y educación para la participación en centros educativos que la ONG MásPaz lleva quince años desarrollando en Asturias. Tras meses de formación y trabajo han participado en un acto en la Facultad de Formación del Profesorado en el que se ha realizado una puesta en común y se les ha entregado un certificado de su participación en el curso, que MásPaz organiza junto a la Consejería de Derechos Sociales, el Ayuntamiento y la Universidad de Oviedo.

“Reducir la violencia y formarse en la educación para la paz, el diálogo y el respeto es bastante necesario a día de hoy en las aulas”, apunta Sofía Murias, psicóloga y coordinadora del proyecto, que ha implicado a casi 150 alumnos y alumnas de primaria y secundaria de Oviedo, Gijón, Siero, Campo de Caso, Pravia, Mieres y Ujo.

“Hay situaciones de acoso escolar o de violencia extrema en las que los adultos tienen que estar, pero hay otros conflictos del día a día, a veces simplemente desacuerdos, en los que los menores pueden aprender a mediar sin necesidad de la participación de adultos” explica Murias. De eso va “Aprender participando”, de resolver entre iguales problemas cotidianos, evitando el punitivismo y la infantilización permanente que a veces se practica con unos menores que pueden ser mucho más autónomos a la hora de tomar decisiones. “Todos sabemos solucionar nuestros conflictos, pero a veces nos hace falta un poco de ayuda exterior” expone Murias, para quien la labor del mediador o mediadora es, a través del diálogo, establecer una negociación y “llegar a una solución común”.

Representación de Los Glayos en la clausura del curso. Foto: Kike Gallart
Parte del equipo de MásPaz. Foto: Kike Gallart

A través de entre ocho y doce sesiones, chicos y chicas aprenden a entender a todas las partes y a razonar con ellas, se forma en herramientas de comunicación y en estilos de enfrentar los problemas. También realizan simulacros de conflicto y resolución. Es una actividad voluntaria, que se realiza fuera de las clases, y en la que se trata de involucrar también a docentes y familias.

De la formación salen equipos de mediación, que a veces no sólo trabajan conflictos, sino también la organización de actividades en los centros de enseñanza. En la formación que reciben está también detectar situaciones de violencia o acoso en la que su labor es advertir al profesorado y dar apoyo moral a quienes lo están pasando mal. “Una cosa es un altercado puntual y otra es una machaque continuado a una persona” advierte Murias, que enseña a diferenciar a los chavales entre “conflictos no mediables y mediables”. En los segundos existe mucho margen de maniobra, y en ello quieren seguir trabajando el próximo curso en MásPaz.

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