Música hecha en Asturies: retrato de familia de un sector lleno de futuro

¡Cuántos grupos hay en Asturias! Ha sido la frase que más nos han dicho estos meses.

Recomendados

Alicia Álvarez
Alicia Álvarez
Es música y periodista.

Justo cuando marzo se empezaba a desperezar en el calendario, un día 3 se estrenaba en RTPA el primer capítulo de Sonadía. En domingo, por la noche, en prime time. Con Supervivientes e Iker Jiménez en las otras cadenas, y el algoritmo recomendado nuevas series. Con esa competencia (y esa apuesta de la cadena autonómica al situarlo a esa hora en la parrilla televisiva) echaba a andar este proyecto.

Un programa de música en directo, pero lo más importante, un programa sobre la música hecha en Asturies. Toda la que se pueda abarcar. Todos los géneros que se pueden abarcar. De ahí su ambición y su compromiso. Un programa de acabado espectacular y sonido imponente, producido por Zebrastur y en el que Pauline en la Playa (Mar y Alicia Alvarez) solo hemos sido la parte visible de un equipo de profesionales increíbles que han radiografiado con mimo y esmero el sector musical.

En los casi tres meses que ha durado la primera temporada han pasado por SONADÍA cincuenta y cuatro bandas y solistas asturianos, casi doscientos músicos y músicas de todos los estilos que uno pudiera imaginar: pop, rock, folk, new folk, post punk, progresivo, rap, electrónica, música clásica, rockabilly, canción de autor, garage, contemporánea, bossa, j-pop, nueva tonada, indie rock, lírica, opera, jazz…  Veteranos unos, grupos emergentes otros, músicos con formación académica, autodidactas… la cuestión es que la gran mayoría de ellos, lejos de lo que se podría pensar, sí están profesionalizados y, además, con varios proyectos en paralelo. La colaboración y el dinamismo de la propia escena da muestra de su increíble riqueza.

Con Axolotes Mexicanos
Cachito Turulo

La idea preconcebida de que un grupo de música es una afición o un complemento a una profesión “seria y estable” no se confirma en esta radiografía. En Asturies, según hemos podido comprobar en el programa, la mayoría de músicos viven de ello (o lo intentan) y si no lo hacen como intérpretes, sí que lo logran como profesores de música, técnicos de sonido u otras actividades relacionadas.

Y es importante matizar esto porque, seguramente, uno de los problemas del sector musical asturiano es la falta de autopercepción como industria. La sensación de no estar todo lo profesionalizada que podría estar. Ni la visión externa, ni la visión interna de buena parte de quienes la forman, entiende la escena asturiana como el motor económico que es, y las muchas posibilidades que tiene. Una industria que parece, a veces, que solo se visibiliza a través de los artistas, pero que se ramifica en otras muchas actividades profesionales derivadas e imprescindibles para que el sector exista como tal. Promotores, diseñadores, ingenieros y técnicos de sonido, de escenario, cámaras, fotógrafos, conductores, salas de conciertos, festivales, imprentas, medios de comunicación, estudios de grabación, tiendas de música, hoteles, hostelería, empresas de alquiler de sonido, de furgonetas, montaje de escenarios, iluminación, escuelas de música, realizadores audiovisuales, productoras, agencias de management y un largo etcétera de actividades profesionales.

Entre el músico componiendo una canción y ese mismo tema sonando en directo o en una plataforma de streaming hay muchos puestos de trabajo, pero, sobre todo, hay un eco de esa actividad resonando en la sociedad. Una parte de nosotros mismos, de cómo nos vemos y entendemos, de nuestra identidad cultural, se cimenta en la creación artística del lugar del que somos; hablo de la cultura asturiana, por eso es tan importante que se cuide al sector artístico, se aliente su desarrollo y se garantice que los que lo integran trabajen en condiciones dignas.

Así lo han constatado las charlas con los distintos músicos y músicas, que con sus reflexiones han descrito la escena musical asturiana, dando cuenta de la creatividad de la que gozamos pero, también, de los escasos recursos y la precariedad que tenemos para materializarla, de ahí que sean imprescindibles iniciativas como los locales de ensayo Mercurio de Mieres, municipales y autogestionados por los propios músicos del municipio; otras privadas como La casa Furia en Uviéu, o algunas colectivas y al margen de los márgenes, como La Münster, en Xixón, punto neurálgico del underground. En todos esos espacios, y en otros muchos más, germinan y crecen los proyectos que luego componen ciclos, conciertos o festivales; que engrosan las RRSS o plataformas como Spotify, que se ven en la tele y que todos disfrutamos en directo. ¡Cuántos grupos hay en Asturias! Ha sido la frase que más nos han dicho estos meses.  

Sonadía ha hecho una foto de conjunto, dejando fuera solo proyectos que no han salido esta temporada por falta de tiempo, pero con la certeza de que ese retrato, esta primera foto de familia, es vital para que todos los músicos nos veamos a nosotros mismos como la rica y viva escena que formamos entre todos y todas, para que el público sepa lo enormemente fértil que es la  creatividad asturiana y para que la administración entienda el valor económico y social del sector musical asturiano al que es necesario apoyar con más determinación para consolidar. Para nosotras ha sido una fortuna poder verlo en primera persona.                                 

Actualidad