De la UCD a Sumar

Los partidos que habían nacido bajo el paraguas de un gobierno nunca prosperaron en España.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

El FMI admite que la subida del Salario Mínimo Interprofesional ha sacado de la pobreza a un millón de trabajadores en España. El titular es de ElDiario.es. Una parte de ese mérito se lo debe el gobierno de Pedro Sánchez a su ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la que ha sido hasta este lunes coordinadora de Sumar. Desde el comienzo de la anterior legislatura, Díaz ha sabido manejar con pericia la gramática institucional, en un progreso constante de creación de empleo en nuestro país y en la conquista de derechos. Lo seguirá haciendo. Seguirá siendo vicepresidenta del gobierno y ministra de Trabajo, continuará en la dirección de Sumar, pero sin el marchamo que otorga ser líder de un movimiento ni la “primus inter pares” de una plataforma que aglutina a IU, Más País, los Comunes, Compromís, etc.

No está de más indicar que las organizaciones políticas que nacieron a partir de un gobierno o de un ministerio se diluyeron ante la fuerza con la que irrumpían otros partidos en España con una estructura más monolítica. Menos aún si el liderazgo nació con la marca de Caín. El pecado original conlleva cierta idea de inocencia. Pero “¿Dónde ha quedado hoy día la inocencia?” se preguntaba John le Carré en su novela “El jardinero fiel”. La UCD había nacido con la herencia del franquismo. La misma pregunta nos hacemos después de estas elecciones con Sumar, que nacía de una fractura y un dedo anunciador.

La aventura de Yolanda Díaz ha durado, exactamente, 14 meses. Al Sumar de Magariños le faltaba rock and roll, hemos dicho hasta el cansancio por aquí. Iván Redondo también afirmaba en sus lunáticas columnas publicadas en La Vanguardia que a Sumar le faltaba el motor Podemos. Enric Juliana habló entonces también y lo siguió haciendo después del “error Magariños” y del famoso “tiro en el pie”. En abril de este año, Guillem Martínez, desde CTXT, en una de sus magistrales tribunas titulada “Diez años de Sumar” afirmaba que la plataforma de Díaz era heredera “genética” de Podemos. En su artículo relataba el nacimiento, pasión, muerte y resurrección de un partido que había sabido recoger el descontento del 15M a través de los canales catódicos primero y en las redes después, hasta sucumbir en las últimas generales. Jaime Miquel, ex asesor de Sánchez junto a Redondo y el analista de datos más castizo y desarmante de este país, contaba este martes en Infolibre que “la dimisión de Yolanda Díaz abre un tiempo nuevo en Sumar y quizá en la reconstrucción de ese espacio a la izquierda del PSOE”.  Miquel delata en ese “quizá” la grieta abisal, la duda fría y justificada que todos podemos tener al respecto. En cualquier caso, que la dimisión de Díaz se manifiesta de un modo coherente y consecuente, no obstante, con lo que vino en llamarse la nueva política, hace más de diez años.

Ovidio Zapico, Iñigo Errejón, Delia Campomanes y Faustino Zapico. Foto: David Aguilar Sánchez

Veamos como perciben otros la reconstrucción de ese espacio. Sumar es un partidiño más, afirmaban este martes en IU. En algunas tertulias ya se proponía a Urtasun como sucesor de ese liderazgo, mientras Más Madrid exigía una renegociación del espacio de cada partido y la coordinación de la toma de decisiones. Iñigo Errejón analizaba en NORTES la semana pasada la situación de Sumar en vísperas de las elecciones, avisando a navegantes: “debemos preguntarnos cómo se comporta una fuerza con un poder institucional que no está respaldada con posiciones sociales suficientemente fuertes. En segundo lugar, debemos plantearnos cómo se articula la relación entre Sumar como fuerza política y Sumar como paraguas de diversas fuerzas políticas”.  

Decíamos más arriba que los partidos que habían nacido bajo el paraguas de un gobierno nunca prosperaron en España. La Unión de Centro Democrático (UCD) fue una coalición política y, posteriormente, un partido liderado por Adolfo Suarez desde 1977 hasta 1982. La UCE fue uno de los pilares de la Transición. Era también la derecha que se negaba a ser algo que tenía en su ADN: viejo régimen franquista. La plataforma de partidos conformada por los hijos de la tecnocracia y el franquismo se diluyó o se disolvió en otros partidos. Conviene recordar que en esa coalición estaba el Partido Popular de Pío Cabanillas (padre) y el ex-ministro de Asuntos Exteriores José María de Areilza, el Partido Popular Demócrata Cristiano de Fernando Álvarez de Miranda, primer presidente del Congreso de los diputados, el Partido Demócrata Popular de Ignacio Camuñas, la Federación de Partidos Demócratas Liberales del abogado Enrique Garrigues Walker o el PSDE de Francisco González Ordóñez, entre otros. Partidos democristianos, liberales, gubernamentalistas, también de corte socialdemócrata e, incluso, regionalistas como el andalucista de Manuel Clavero, conformaron la constelación del universo UCD que se iría disolviendo tras la dimisión de Adolfo Suárez, bien incorporándose a un nuevo proyecto bajo las siglas del CDS, bien haciéndose soluble en otra plataforma de partidos que representaba a la derecha franquista y monárquica española más genuina, la Alianza Popular fundada en 1976 por Manuel Fraga Iribarne.

¿Y en Asturias? El resultado electoral de Sumar es interpretado como la inauguración de un nuevo momento al que ya han denominado post-Sumar. Los de IU reivindican su autonomía y el liderazgo de un proceso que vaya reconfigurando el espacio a la izquierda del PSOE. IU no va a renunciar a su capacidad de gestión en el gobierno ni tampoco al liderazgo, afirman. Tampoco van a jugar al repliegue, más bien al relanzamiento y la apertura. La hora de IU en España con Antonio Maillo al frente tiene una clave asturiana. Se prefiere a todo el mundo dentro antes que fuera y suelto, incluida la diputada Covadonga Tomé, a quien se le abre la posibilidad de converger políticamente en ese espacio a lo largo de esta legislatura. Tomé (ex-Podemos) reconoció este lunes la honestidad del gesto de Díaz tras su dimisión. En IU lamentaban este martes a NORTES que no haya pedido también el voto para Sumar durante las últimas dos semanas.

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