El papel estratégico de la Autonomía Leonesa en la recuperación del noroeste

Una Comunidad Autónoma de León, Zamora y Salamanca cambiaría el equilibrio territorial del país.

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Alberto Zamorano
Alberto Zamorano
Es presidente del Colectivo Ciudadanos de la Región Leonesa.

Hasta hace una semana León, Zamora y Salamanca solo aparecían en el noticiario nacional por sus nefastos datos sociodemográficos. España se desangra por el oeste, y estas tres provincias, junto con Asturias, Ourense, Lugo y Cáceres, son las que más población han perdido en el país. En conjunto, desde 1978 más de medio millón de personas han abandonado las provincias citadas, de las cuales casi 200.000 corresponden a la Región Leonesa.

El antiguo eje de desarrollo de la Ruta de la Plata está completamente roto. A nivel de infraestructura, desde que en 1985 la recién creada autonomía de Castilla y León se opusiera a mantener el tren en su tramo central, de Astorga a Plasencia, como sí hicieron el resto de Comunidades Autónomas implicadas. A nivel económico, con la reconversión industrial, que dejó sin alternativas a las zonas mineras y proyectó para la agricultura su transformación en campos de placas solares y montes de eólicas.

A nivel demográfico, y como consecuencia de estos factores, la Región Leonesa arrastra al resto del oeste de España al mayor índice de envejecimiento y a la edad media más alta de Europa, a la menor tasa de crecimiento poblacional y al menor PIB per cápita de todo el cuadrante norte. El PIB per cápita de la Región Leonesa se sitúa en 22.000 euros, muy diferente al de Castilla, de más de 26.000, y esta brecha entre las dos regiones lejos de cerrarse aumenta cada día. El giro leonesista de la Diputación de León, que ha aprobado una moción para emprender su camino autonómico con Zamora y Salamanca, pone de manifiesto este abandono institucional que, como centro geográfico del oeste, ha tenido repercusiones tanto para Asturias como para Extremadura y Galicia.

Protesta en 1984 en Hervás contra el desmantelamiento del tren. Foto: movimiento Social por el Tren de la Ruta de la Plata

El futuro de la Comunidad Autónoma leonesa aún debe definirse. El ministro Óscar Puente, que en su etapa como alcalde de Valladolid protagonizó los enfrentamientos con el alcalde de León, en esta ocasión ha cambiado su opinión y expresa que “entiende y respeta” la moción presentada en la diputación y, como muestra de que desde el gobierno están abiertos a valorarla, señala: “a veces el camino se hace andando”. Sobre este camino se ha posicionado el alcalde de León, José Antonio Diez, exigiendo, al contrario que en la moción aprobada, una Autonomía uniprovincial o la unión con Asturias, además de espetarle al ministro que “no está autorizado” para hablar del tema.

Óscar Puente, ministro de Transporte y Agenda Urbana.

Al margen de conflictos personales, en el PSOE hay tanta cautela como estrategia. El presidente del grupo socialista en las Cortes, Luis Tudanca, deshojó la margarita y anunció por carta que no será quien “frustre las legítimas aspiraciones y sueños de muchos leoneses” y, reincide: “quizá es el momento. Es la hora de ser coherentes y valientes”, para lo que convoca una consulta a los militantes. Mientras tanto, en Ferraz es previsible que se hayan comenzado los cálculos electorales para que este movimiento, que nace de la sociedad civil, pueda beneficiar al partido socialista, incluso, si eso implica trocear la Región Leonesa y dejar sola la provincia de León, o unirla con Asturias y que León siga siendo un apellido y no un nombre propio.

En Ferraz es previsible que se hayan comenzado los cálculos electorales para que este movimiento, que nace de la sociedad civil, pueda beneficiar al partido socialista

Entrando en materia, es legítima la pregunta de si tiene sentido a día de hoy una Comunidad conjunta entre Asturias y León, si sería beneficiosa para ambas provincias o por el contrario debilitaría las identidades asturianas y leonesas, a semejanza de Castilla y León. Adiós al himno Asturias patria querida, adiós a la bandera azul, que pasaría a ser cuartelada y, quizá, adiós a la capital ovetense, como la historia repetida del Reino de Asturias que en el año 910 trasladó su capital a León.

La economía asturiana tendría que repartir sus sedes autonómicas, sus secretarías y sus organismos oficiales con la nueva provincia a pesar de la situación demográfica delicada de Asturias. En el plano social, la oficialidad del asturleonés quedaría más lejos, tanto por la falta de fuerza en la provincia de León como por la propia composición política del pleno, donde los partidos políticos que están en contra tendrían un mayor peso. Asimismo, no habría a nivel estatal un cambio en el equilibrio de fuerza, la Comunidad de Asturias y León, con un millón y medio de habitantes, apenas ascendería tres puestos, hasta ser la 11ª Comunidad más poblada.

Zamora

De apostarse por la C.A de Asturias y León , la situación geográfica sería, en comparación a la C.A. de León, Zamora y Salamanca, más débil, sin conexiones ni con Extremadura ni con Portugal y sin capacidad para reabrir por decisión propia el tren Ruta de la Plata. El debate, que ya se planteó durante la transición, se cerró cuando los propios ayuntamientos leoneses votaron su opción autonómica preferida: solo el 11,14% de los concejales apoyaron la unión con Asturias en la encuesta elaborada por la Diputación el 21 de noviembre de 1979.

Lleve a donde lleve el camino una cosa está clara, la Región Leonesa ha comenzado a andar. Fundamenta su derecho a la autonomía en la historia y en la Constitución, pues es una región reconocida desde el Real Decreto de Javier de Burgos de 1833 y está amparada por los artículos 2 y 143. De conseguir sus aspiraciones, tendrá la responsabilidad de revertir los datos socioeconómicos que le han llevado a un invierno demográfico y, el reto de hacer que España vuelva a mirar al noroeste.

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