Zarréu Fest: juventud, folixa y mucha comunidad en la Asturies vaciada

Conciertos, baile, cine y actividades infantiles en la primera edición del festival cultural promovido por la Asamblea Moza d´Asturies.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Si en algún lugar de Asturies saben quién es Don Vito ese sitio es Zarréu. La histórica banda de rock Dixebra, que nunca antes había actuado en Degaña, pudo este sábado por fin cantar allí su ácido tema de ska dedicado al empresario minero Victorino Alonso, “artista que vive de subvenciones, rey de los chamizos y los parques de carbones”.

Cabeza de cartel del Zarréu Fest, no es casual que la histórica banda de rock avilesina, que en sus 25 años de vida ha recorrido los escenarios de media Asturies, no hubiera tocado todavía en este concejo. Degaña es un territorio diezmado por una despoblación agravada tras el final de la minería, y cuyas mejores mejores comunicaciones con el centro de Asturies son vía León, pasando por la autopista del Huerna y su oneroso peaje. Ubicado en mitad del majestuoso Parque Natural de las Fuentes del Narcea, es probable que muchos asturianos tengan dificultades para señalar en un mapa este rincón de la Asturies suroccidental, espectacular desde el punto de vista paisajístico, pero que cuenta hoy con apenas 800 habitantes, la mitad de los que tenía en 1874, el último año de la Primera República y primero del que existe un censo fiable.

Para un concejo que en el siglo XXI ha visto caer su población de los 1.385 habitantes a los 805, los tres días de música y folixa vividos este fin de semana han supuesto toda una revolución. “Para Zarréu esto ye como el FIB de Benicàssim” bromea Javier Fernández, uno de los muchos jóvenes de Degaña que hoy viven en Oviedo/Uviéu, donde barrios como La Corredoria o Villafría han crecido al calor de la migración de familias del Suroccidente. Dedicado al periodismo, el viernes fue el encargado de abrir el festival con la realización de un podcast en directo.

“Para Zarréu esto ye como el FIB de Benicàssim”

Durante las casi 72 horas del Zarréu Fest la población de la capital del concejo se duplicó y la media de edad bajó a los buenos tiempos de los 80 y 90, cuando los cacharros rodaban con alegría por los bares de un pueblo en el que hoy se vive de las jubilaciones, el campo, los servicios públicos y los trabajos de restauración ambiental de las antiguas minas a cielo abierto, una de las cuales albergará próximamente un parque solar.

Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco

La música tradicional asturiana fue el plato fuerte de un festival planteado como un evento total, en el que la actividad más concurrida fue un encuentro con el cineasta Alex Galán, pero que también contó con actividades para niños y niñas a cargo del narrador David Acera, mercadillo de artesanos de la zona, y comidas populares en las que viejos y jóvenes, nativos y visitantes, se sentaron juntos a compartir mesas, bancos, pulpo y churrasco.

Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco

Cultura contra la despoblación

Organizado por la Asamblea Moza d´Asturies, la idea del Zarréu Fest surgió a partir del traslado a la zona de dos integrantes del colectivo, el médico de familia Rubén Rosón, originario de Degaña, y la gijonesa Sara Combarros, psicóloga y orientadora educativa. Gracias a una subvención de la Consejería de Cultura para festivales en el medio rural y al trabajo de los voluntarios y voluntarias de AMA, del colegio público y del pueblo, el Zarréu Fest pudo concluir este domingo su primera edición con una asistencia de casi 1.000 personas y un impacto notable en la economía de un concejo en el que el turismo es todavía una presencia poco común.

Zarréu Fest no es en todo caso un fenómeno aislado. En los últimos años los festivales en el medio rural se han multiplicado gracias a las iniciativas de artistas, vecinos y ayuntamientos. ¿Puede un festival frenar la despoblación? Evidentemente no, pero sí hacer más atractiva la vida de los que se quedan en el campo, y también funcionar como un elemento de dinamización económica del medio rural. Un informe publicado este mes por la Dirección General de Derechos Culturales, adscrita al Ministerio de Cultura, subraya la “necesidad de incluir y potenciar” el apoyo a las iniciativas de esta índole en las estrategias de desarrollo rural.

Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco
Foto: Cristina Velasco

“El foco se ha de poner especialmente en aquellos proyectos que surgen de la base, de las personas que viven en el día a día en entornos rurales, ya que serán los que tengan mayores posibilidades de generar impactos significativos en el territorio” apuntan desde el Ministerio. Zarréu Fest se adapta a este principio, ya que detrás del festival no hay ningún promotor privado en busca del nuevo glamour de lo rural sino un grupo de activistas entusiastas con una media de edad de 30 años.

“Estamos en riesgo de extinción pero nos negamos a entregar la cuchara. Vamos con todo” afirma Rosón que espera poder repetir el año que viene la experiencia. “Sólo el pueblo salva al pueblo” dice una de las camisetas más vistas entre los voluntarios y asistentes al evento. De eso parece ir el Zarréu Fest.

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