El Oviedo de 2024 debe mucho a una inquieta monja vasca nacida en 1932 en Vitoria/Gasteiz: Nieves Salaverri. Maestra de profesión, llegó a la capital asturiana para enseñar en el Colegio de las Ursulinas, pero con el tiempo prefirió cambiar la docencia en la educación privada por una escuela pública en el popular barrio de Vallecas, donde entró en contacto con otra realidad, y con los incipientes movimientos vecinales que florecían, a pesar de la dictadura, en las muy desiguales ciudades del desarrollismo franquista. Más tarde, en 1976, de regreso a la capital asturiana, se unió al movimiento por la alfabetización en el poblado gitano de Matalablima. Sería aquí, en plena Transición democrática, donde Salaverri y un grupo de voluntarios y voluntarias pondrían en marcha un potente movimiento comunitario para acabar con la marginación de esta zona de la capital asturiana. Sería aquí donde dejaría también una fuerte impronta que la ha convertido desde entonces en una figura muy querida y respetada en el Oviedo más popular y solidario.
La aportación de Salaverri sería clave en la erradicación del chabolismo y la alfabetización de la población gitana, pero también en la dignificación de los barrios del Este de Oviedo. Más tarde se embarcaría en el colectivo Prisión y Sociedad, dedicado al trabajo con las personas presas, e incluso, ya con más de 70 años a sus espaldas tomaría parte en las asambleas y manifestaciones del movimiento contra la Guerra de Irak.
Jubilada desde 1997, en 2008 el Ministerio de Trabajo la reconocería con la Medalla del Trabajo por su inagotable lucha en defensa de las clases populares y de los sectores marginados.
Retirada en una comunidad ursulina de su ciudad natal, Salaverri, de visita en la capital asturiana, recibió este sábado un cálido homenaje de sus amigos y compañeros de batallas con motivo del descubrimiento de la placa de la calle que recordará su nombre en el barrio de La Monxina.
El acto, organizado por la asociación vecinal de La Monxina, Distrito Este y sus antiguos compañeros de la asociación vecinal de Ventanielles, contó con la presencia de amigos, ex alumnos y alumnas, religiosas, personas del movimiento vecinal y cultural, representantes de PSOE, IU, Podemos y PCTE, y la intervención de la concejala delegada políticas sociales Adelina María Velasco en representación del Ayuntamiento.
Fotos: Alisa Guerrero












































