“Abrir un cine puede ser un acto de heroísmo, pero no una locura”

Miguel Ángel Pérez es fundador y propietario de los Cines Embajadores, un nuevo tipo de salas que ya cumplen seis meses en la cartelera asturiana.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Miguel Ángel Pérez nació en 1962 en Casablanca, Marruecos, así que de algún modo ya estaba escrito en las estrellas que lo suyo terminaría siendo el cine. Cinéfilo desde la infancia, recuerda que “Chitty Chitty Bang Bang” fue una de las primeras películas que vio en una sala oscura. No se atrevió a estudiar cine por no dar un disgusto a la familia, así que cuando terminó el bachillerato buscó lo más parecido que encontró: Ciencias de la Información, especialidad en Publicidad.

Sus primeras armas en la industria cinematográfica fueron en el departamento de publicidad de la Metro, pero pronto comenzó a trabajar en el negocio de la distribución cinematográfica, primero en Tripictures y después en Vértigo Films. En 2003 se convirtió en cofundador de la prestigiosa Karma Films, y ahora dirige en solitario Surstey Films, con la que produjo “Viaje a Surstey”, su primera incursión al otro de la cámara.

Tras pasar por la distribución y la producción, a los 58 años se lanzó a probar suerte en la tercera pata de la industria cinematográfica: la exhibición. En 2020, en plena pandemia, abrió los Cines Embajadores de Madrid, unas salas especializados en cine español, independiente y de autor. Cuatro años después ya tiene otros cines en Madrid, y acaba de abrir los Embajadores Foncalada de Oviedo/Uviéu, que este miércoles cumplen sus primeros seis meses de vida. Lo celebrarán con entradas a tres euros.

Da el paso a la exhibición en sala en un momento en el que la moda son las plataformas

El cine en sala no ha muerto, lo que pasa es que en esta profesión somos muy llorones. Yo discuto mucho con los compañeros porque siempre veo el vaso medio lleno. Entre 2015 y 2019 hubo un incremento de los espectadores en sala que interrumpió la pandemia. Es verdad que con el confinamiento ha habido un boom de las plataformas, pero eso va a seguir conviviendo con el cinéfilo que va todas las semanas y el público que quiere seguir saliendo a la calle, darse un paseo, ir a ver una película y luego cenar o tomarse algo por ahí.

Miguel Ángel Pérez y José Luis Cienfuegos en la inauguración de los cines. Foto: Alisa Guerrero

¿Por qué estaba subiendo el cine entre 2015 y 2019?

Porque se vuelven a hacer buenas películas. Las crisis del cine dependen más de la calidad de las películas que de las coyunturas económicas. Si a la gente le interesan las películas que se estrenan saca el dinero de donde sea para ir a verlas. Fíjate en el fenómeno “Barbie” y “Oppenheimer”. Dos películas que se estrenan en verano, arrasan en taquilla y salvan a muchos cines de cerrar.

“Las crisis del cine dependen más de la calidad de las películas que de las coyunturas económicas”

La apertura de los Embajadores de Madrid en plena pandemia fue sin embargo visto como algo casi quijotesco

Tengo 58 años y buscaba un negocio más estable y tranquilo que la distribución. Encontré el local de casualidad, dando un paseo. Es verdad que nos pilló la pandemia con todo a punto para inaugurar, pero en cuanto abrimos los cines fueron un bombazo. Yo siempre confío en el cine.

Foto: Alisa Guerrero

¿Cuánta gente trabaja en los cines?

40 en todo el grupo, 10 en los Embajadores Foncalada.

¿Qué le dijeron cuando planteó repetir la jugada en Oviedo?

Que no iba salir, que estaba loco… La gente era todavía más pesimista que en Madrid, pero yo siempre digo que nuestras inversiones son comedidas, incluso conservadoras. Unos grandes cines en centros comerciales no bajan de los cinco millones de euros. Nosotros nos movemos en inversiones de 500.000 o 700.000 euros, casi lo que vale un piso de clase media en Madrid. Son cines con salas pequeñas, fáciles de llenar. Con 30 o 50 personas ya tienes la sensación de que la sala está llena, porque es verdad que ir a un cine grande y notar la sala medio vacía es un poco desolador.

¿Por qué Oviedo?

Yo soy emprendedor, me gusta crecer, y buscaba una ciudad fuera de Madrid. El objetivo era una ciudad de tamaño medio, sin cines en el centro y con alquileres razonables. Había dos candidatas: Logroño y Oviedo. En Logroño no encontramos local y en Oviedo sí. La verdad que no me unía nada a Oviedo, pero cuando llegué y empecé a pasear y buscar local me dio la impresión de ser una ciudad muy viva. Estás al mediodía por el centro un día cualquiera de semana y te llama la atención la cantidad de gente que hay por la calle. Además las ciudades del norte son en general bastante cinéfilas y culturales.

Para Oviedo ha sido un regalo inesperado

Abrir un cine puede ser un acto de heroísmo para una empresa pequeña como la nuestra, pero no es una locura. Lo que hemos hecho es aportar nuevos espectadores a las salas porque el resto de cines se mantienen con los mismos que tenía.

Como Broncano con la tele

Si, algo así.

¿Cómo va la cosa?

Estamos satisfechos. Es verdad que después de 14 años sin cines en el centro mucha gente ha perdido la costumbre de ir a las salas, pero en seis meses abiertos llevamos ya 50.000 espectadores, que está muy bien. Están funcionando muy bien los martes para mayores, con entradas a dos euros, estrenos concretos como la última de Almodóvar, y en general el cine infantil y las reposiciones de clásicos, que están siendo una sorpresa por la buena respuesta que tienen. Lo único que echo en falta es que la información de los estrenos vaya más rápido. Ahí la falta de críticos locales se echa de menos. Es algo que antes tenían todos los periódicos y ahora escasea. También queremos hacer más pases con directores. Queremos atraer más público joven y crear un hábito de cine vivo al que todas las semanas haya motivos para ir.

Los cinefórum de las antiguas salas de arte y ensayo o el formato del club de lectura, pero llevado al cine

Estamos siendo un ejemplo de nuevo tipo de cine en España y yo diría incluso que en Europa: salas pequeñas, pero con mucha mucha actividad. En Madrid tenemos la “comunidad embajador”. Tenemos reuniones mensuales con nuestros socios y socias, nos proponen películas, ciclos, coloquios… Es verdad que en Madrid es más fácil traer a directores y directoras porque mucha gente del cine vive allí, pero en Oviedo también lo vamos a hacer. El otro día con Pilar Palomero salió muy bien, llenamos y vamos a repetir la fórmula.

La cartelera a veces parece un sudoku

Intentamos meter todo lo que podemos en el espacio que tenemos. Hay 24 estrenos este fin de semana. ¡Imagínate! Jugar con los horarios es la única forma de proyectarlo todo. Nuestra intención es abrir en Oviedo una una quinta sala para 60 espectadores. En breve pediremos la licencia.

¿Palomitas sí o no?

De momento sólo en las sesiones infantiles. Mucha gente no las reclama, pero todavía lo estamos evaluando.

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