Ovidio Zapico, reelegido coordinador de IU Asturies, ha concedido una entrevista en Nortes y la vivienda, Consejería que gestionan en el Gobierno asturiano junto al PSOE de Barbón, es uno de los principales asuntos que se abordan.
El comienzo de la entrevista apunta el incremento en vivienda del 60% en los presupuestos que se acaban de aprobar y cómo los sindicatos de inquilinas están canalizando está “inquietud” y “preocupación”. Prosigue afirmando que la vivienda social dirigida a las personas más “vulnerables” está cubierta, que seguirán trabajando en mejorarla pero que su prioridad es aumentar el alquiler asequible destinado a jóvenes y a la clase trabajadora. El precio asequible lo tasa algo inferior a 8 euros el metro cuadrado. Es decir muy cercano al precio de mercado.
En primer lugar, el manido término vulnerable que emplea para las destinatarias de la vivienda social, son también clase trabajadora señor Zapico. Si tienen que solicitar vivienda social es porque los salarios e ingresos que reciben no les alcanzan para pagar un alquiler asequible que usted sitúa algo por debajo de los 8 euros el metro cuadrado, que aproximadamente son 80 metros cuadrados a 700 euros. Es decir a precio de mercado. La clase trabajadora en su conjunto sufre precariedad en salarios directos e indirectos por entre otras razones las políticas neoliberales como la reforma laboral y los recortes en servicios públicos que ustedes están gestionando en el gobierno central y asturiano. ¿Van a regular el mercado de la vivienda y bajar el alquiler un 50% como proponemos los sindicatos de inquilinas? Dejen de utilizar la terminología precio asequible y vivienda pública porque ni es asequible ni es pública. Los proyectos que han sacado adelante en Xixón y Llugones son colaboración público privada, es decir gasto y suelo público para la gestión privada de los beneficios del alquiler y los suministros y como sucede en los bloques de una de las adjudicatarias de este modelo de colaboración público privada en Uviéu y Avilés como es Arboleya Visoren Norte, son fondos de inversión llamados también por los colectivos de vivienda como buitre. Las prácticas en concreto de este fondo buitre son amenazas de desahucio, cobro de cláusulas ilegales dictaminadas por la justicia, cobros abusivos de suministros sin posibilidad por contrato de elección alternativa, falta de mantenimiento y un largo número de abusos que ustedes están permitiendo. Una compañera afiliada ha sido amenazada de desahucio por AVN y aún estamos esperando su respuesta a nuestra denuncia. El 31 de enero es el plazo dado para que abandone la casa o será denunciada. Una simple pregunta, ¿van ustedes a permitir que se desahucie a una persona que vive en régimen de vivienda de protección oficial? Cientos de personas viven con terror por ceder a fondos buitre la gestión de la vivienda pública. Como decimos los sindicatos de inquilinas, los rentistas son culpables pero los gobiernos, ustedes señor Zapico, son responsables.
La solución al problema de vivienda que repiten y sigue la línea del gobierno central es construir más vivienda. Hay 5.000.000 de viviendas vacías en todo el estado español de las que más de 100.000 están en Asturies. De las casi 700.000 viviendas, más de 100.000 están vacías. Cientos de personas en Asturies sufren el problema de acceso a una vivienda digna y ustedes dicen que van a construir 400 más pero que van a ser públicas y como hemos referido están gestionando la vivienda pública en connivencia con fondos buitre que desahucian y aplican cláusulas y cobros abusivos e ilegales. Esa es su política de vivienda pública a precio asequible a la que nosotros llamamos propaganda porque la realidad es sencillamente otra. Recuperemos la vivienda vacía en Asturies y en el Estado español acorde a un cobro del alquiler que no supere el 10% de los ingresos de la gente trabajadora. No hay excusas. La mayoría de la población está de acuerdo en expropiar a fondos buitre que usan la vivienda como una mercancía y se lucran y especulan con este derecho fundamental
En la entrevista usted no asume ninguna autocrítica y continúa en este caso defendiendo la Ley de Vivienda. La Ley de Vivienda sigue siendo una ley con una orientación clara en favor de los rentistas. No es una ley para defender los derechos de la mayoría desposeída de este medio de subsistencia, es una ley para que la minoría poseedora se pueda seguir lucrando con ella. Y las mejoras que se han producido en la Ley han sido consecuencia de años de organización, conflicto y victorias de las inquilinas contra los rentistas. Ustedes insisten en políticas que no atacan la rentabilidad del sector inmobiliario y de la construcción. Desde bonos y ayudas, que no son otra cosa que seguir financiando a las empresas con dinero público, manteniendo los precios, a proclamas como la prohibición de los desahucios cuando siguen ejecutándose a diario. Prohibir los desahucios no es una medida imposible, es lo que quiere la mayoría de la sociedad. Si ustedes no lo hacen simplemente es porque tal y como no regulan el mercado de la vivienda tampoco quieren aplicar ninguna política lesiva para el rentismo.
El conflicto es lo que consigue modificar la relación de fuerzas en la lucha de clases como es la de la vivienda, y es la línea social y política de los sindicatos de inquilinas. Ustedes, sabemos, prefieren el consenso y la paz social que está demostrado va en detrimento de los salarios, los servicios públicos, el medio ambiente, los derechos o la cultura. Han votado en Uviéu con el PP unos presupuestos neoliberales y encima lo justifican por el acuerdo en materia de vivienda que se reduce a construir más. ¿No era la derecha la que basaba su política en construir? Como será el acuerdo en vivienda para que un PP con mayoría absoluta haya aceptado su propuesta. Podemos imaginarlo después de haber firmado un histórico pelotazo junto a PP y PSOE con el convenio de La Vega que atenta contra la cultura patrimonial y el medio ambiente con la construcción de una autopista y edificios de viviendas que romperán el conjunto patrimonial. Construir más vivienda y acercar la autopista a los barrios más contaminados de Uviéu va a ser nocivo para todas las personas que viven en él. Pero ustedes siguen insistiendo en construir para solucionar el problema. Les desmontamos su propaganda sobre vivienda pública que repitieron hasta la saciedad y ya asumen que era colaboración público privada y que no es su modelo.
Su entrevista termina con el España va bien y el cuidado, que sino viene la extrema derecha, la unidad de la “izquierda” o gobernar con el PSOE para sacar victorias. La situación de la vivienda, de los salarios, de los servicios públicos, de los derechos y las libertades, no coinciden con su, “el gobierno de España está haciendo bien las cosas.” Es lamentable que utilicen en clave electoral siempre a la extrema derecha echando implícitamente la culpa a la clase trabajadora de su posible llegada. Ustedes podrían optar por decir, hay limitaciones dentro de las instituciones para mejorar la vida de las personas y sólo la organización de éstas en sindicatos y movimientos sociales podrá avanzar hacia un bloque y movimiento socio político unitario que apueste decididamente por superar el orden injusto real de las cosas. Pero no lo hacen. Hablan de unidad entre partidos que dicen ser de izquierdas pero gobiernan como la derecha. No están tirando como dice al PSOE hacia la izquierda, es al revés, es el PSOE el que los ha absorbido y tirado hacia la derecha, tanto, que como hemos expuesto en el caso de Uviéu, en vez de hacer oposición están apoyando los presupuestos del PP.
Las victorias y derechos que hemos conseguido no las ha regalado nunca ningún gobierno. Son consecuencia de la organización, lucha y conflicto que la gente trabajadora unida por un interés social común hemos conseguido con mucho esfuerzo. Cada victoria que arrancamos como el reciente bloqueo a una amenaza de desahucio por negarse nuestra afiliada a aceptar una subida del alquiler o la lucha contra el fondo de inversión Arboleya Visoren Norte merece cada gota de sudor no derramada para pagar a un rentista o a un capitalista o a un opresor, sino para construir una sociedad donde no existan rentistas, capitalistas ni opresores.



























