“Lo lógico sería concentrar el cierre de aulas en la enseñanza concertada”

Pedro González de Molina y Claudia Giral han analizado cómo funcionan los mecanismos de segregación por clase social en el sistema educativo

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Asturias está entre las comunidades autónomas que más segregan por clase social. Así lo afirma un estudio que ha sido presentado este fin de semana por parte de CCOO de Enseñanza y la Sociedad Cultural Gijonesa. La presentación en Oviedo y Gijón corrió a cargo de Pedro González de Molina, profesor de Geografía e Historia y militante de CCOO, y Claudia Giral, profesora de la Universidad de Alcalá y parte del grupo de estudio sobre la Segregación Escolar de CCOO.

Datos del estudio

Utilizando datos del informe PISA, el estudio revela que la segregación escolar ha mostrado una tendencia preocupante hasta 2015, con una ligera mejora hasta 2022. Sin embargo, el índice de segregación sigue siendo significativo, con Asturias mostrando un índice de 0,34 para el cuartil menos favorecido y un alarmante 0,41 para el cuartil más favorecido. Esto indica una clara “segregación de las élites”, donde las familias más acomodadas tienden a aislar a sus hijos en escuelas que perpetúan desigualdades.

Si atendemos a las CCAA y ciudades autónomas para el alumnado dentro del cuartil menos favorecido, las Comunidades Autónomas más segregadas son la Comunidad de Madrid (0,42), Melilla (0,38), Cataluña (0,37) y Asturias (0,34).

Si la comparamos con la UE más Reino Unido, España está en una situación medio-baja, menos que Francia o Italia. Si Asturias fuese un país independiente de la UE estaría en el puesto 20, por detrás de Italia, Estonia, Reino Unido, Bélgica o Francia. Las Comunidad de Madrid estaría en el puesto 9º, por detrás de Hungría, Rumanía, Austria o Alemania.

Si atendemos a la segregación escolar por origen inmigrante las CCAA más segregadas son Cataluña y el País Vasco (0,24 frente a una media estatal del 0,19). Asturias sale mejor parada en esta cuestión: estaría en el número 17, contando Ceuta y Melilla.

¿Qué es la segregación escolar por origen socioeconómico?

La segregación escolar por origen socioeconómico es un proceso donde los estudiantes de clase social baja tienden a concentrarse en centros públicos, mientras que aquellos de clases con mayores recursos se dirigen hacia centros privados o concertados. Esta segregación, en general, es impulsada principalmente por estructuras territoriales, como las zonificaciones y la ubicación de las poblaciones, las cuales favorecen estos movimientos. Además, existen factores institucionales significativos, como la presencia de centros concertados y privados que compiten con los públicos para atraer a este tipo de alumnado.

“En los centros bilingües, generalmente se encuentran alumnos de un nivel socioeconómico más alto, cuyos padres pueden permitirse recursos adicionales como clases particulares y viajes al extranjero.”

“Las zonas de libre elección y los centros bilingües también funcionan como elementos segregadores”, explica Pedro González de Molina, “por ejemplo, si un alumno tiene dificultades con las matemáticas, enfrentar este desafío en inglés en un centro bilingüe puede aumentar sus posibilidades de fracaso escolar. Por lo tanto, se optaría por matricularlo en un centro no bilingüe. Sin embargo, en los centros bilingües, generalmente se encuentran alumnos de un nivel socioeconómico más alto, cuyos padres pueden permitirse recursos adicionales como clases particulares y viajes al extranjero, lo cual enriquece aún más su educación.”

¿Qué está pasando en Asturias?

El 71,9% del alumnado en el Principado estudia en la Escuela Pública, por encima de la media nacional (66,8%). No obstante, en Asturias, la mayor parte de la población se encuentra concentrada en la zona central, donde se ubican las principales ciudades del Principado.

En las zonas orientales y occidentales prácticamente no existen centros privados ni concertados porque no son económicamente viables, debido a la falta de demanda. La mayoría de estos centros se concentran en ciudades como Oviedo, Gijón y Avilés.

Foto: Iván G. Fernández

González de Molina afirma que “esta distribución no solo afecta el acceso a distintos tipos de educación, sino que también contribuye a un proceso de distinción social, donde la educación no solo distribuye títulos académicos sino que también actúa como un marcador de estatus social.”

“En los años 80 quizás había una necesidad de establecer la enseñanza concertada por falta de recursos para construir suficientes escuelas”

En su opinión, en Asturias “no se ha tomado este tema con la seriedad necesaria, permitiendo la expansión lenta de la enseñanza concertada. En los años 80 quizás había una necesidad de establecer la enseñanza concertada por falta de recursos para construir suficientes escuelas, lo que se consideraba una anomalía en gran parte de Europa. Sin embargo, con el declive demográfico actual, lo lógico sería concentrar el cierre de aulas en la enseñanza concertada para dirigirse gradualmente hacia su extinción y una apuesta decidida por la enseñanza pública.”

Pedro González Molina y Claudia Giral en Oviedo/Uviéu. Foto: Alisa Guerrero

No obstante, tanto en Asturias como en otras comunidades autónomas, la carga recae principalmente en la enseñanza pública. Esto, según González de Molina, “sigue fomentando procesos de distinción, separación y segregación, ya que se evita que los niños estudien al lado de compañeros gitanos, marroquíes o de familias pobres. Estas son las principales causas de la segregación escolar.”

Efectos de la segregación por origen socioeconómico

Cuando un estudiante se encuentra en un aula disruptiva, sus posibilidades de progresar adecuadamente disminuyen. Esto se debe a que las interrupciones frecuentes en clase llevan a la pérdida de contenido educativo y a un avance más lento en la materia, aumentando así las probabilidades de repetición de curso o de abandono escolar temprano.

González de Molina afirma que “esta situación fomenta que una parte significativa de la población solo logre graduarse en la ESO o ni siquiera eso, perpetuando así el ciclo de pobreza. Es decir, si mis padres son pobres, es probable que yo también lo sea, lo que perpetúa dinámicas negativas y de desigualdad.”

Además, en el contexto escolar, los estudiantes que podrían actuar como “locomotoras”, es decir, aquellos que ayudan a sus compañeros en clases porque tienen un nivel académico más alto, son removidos de entornos donde podrían ser más beneficiosos. “Esto no solo impide que los estudiantes con dificultades reciban la ayuda necesaria, sino que también priva a los “alumnos locomotoras” de la oportunidad de desarrollar “habilidades explicativas y de liderazgo”, denuncia González de Molina.

En su opinión, “la segregación diseña un escenario de inequidad y falta de oportunidades, donde la escuela no logra compensar adecuadamente las desigualdades sociales, minimizando las posibilidades de superar la trampa de la pobreza para muchos estudiantes.”

Por ello, el estudio y su presentación subrayan la urgencia de abordar la segregación escolar en Asturias y, por extensión, en toda España, para asegurar que la educación sirva como un verdadero igualador de oportunidades.

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