Nadie se imagina una universidad pública sin ventanas. Una privada en cambio sí. La Universidad Alfonso X está explorando la posibilidad de instalarse en el fallido centro comercial MODOO, una información que el pasado miércoles adelantó en exclusiva el diario La Nueva España.
La UAX es propiedad de la gestora británica de capital riesgo CVC, a través de su Fondo VII. La Universidad posee también la Academia MIR de la capital asturiana, un centro por que el pasan cada año más de 2.000 licenciados en medicina. El coste de las clases presenciales es de 3.451 euros.

Rescatado por el Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu al fondo suizo Ginkgo en una operación que costó 4,8 millones a las arcas públicas, el gobierno de Alfredo Canteli ve en la llegada de la UAX al Calatrava una solución para un equipamiento que se compró sin ningún plan de usos.
Sobre el destino del edificio se ha especulado mucho, pero hasta la fecha no ha habido nada claro. Fracasó como centro comercial y recibió el rechazo de los sindicatos a un posible reciclaje como edificio de servicios municipales. Entre las razones de los trabajadores públicos para este traslado se encontraba precisamente la falta de iluminación natural en algo que fue concebido como galería comercial.
¿Es tan sencillo abrir una universidad privada?
Desde CCOO apuntan que tal y como se plantea a día de hoy la información en medios, la UAX no podría abrir campus en Asturies. Borja Llorente, secretario de Enseñanza del sindicato, recuerda que la apertura de un campus universitario no es tan fácil: “Requiere una ley autonómica, 10 titulaciones de grado, 6 de master y 2 programas de doctorado”. Las universidades privadas deben ofrecer además estudios de tres ramas del saber diferentes. Es la forma de evitar que florezcan centros privados que en la práctica son academias sin investigación, y centradas solo en ofrecer titulaciones con mucha demanda.

El pedagogo y sindicalista apunta que el subterfugio buscado por las universidades privadas para abrir campus solo con las titulaciones que tienen alta rentabilidad económica consiste en plantearlos como “centros adscritos”. ¿A quién? A su propia universidad. Llorente duda de la legalidad de esta operación, planteada ya por la Universidad Nebrija para abrir una facultad de enfermería en Avilés “por cierto desalojando a la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias, que oferta titulaciones en artes equivalentes a las universitarias, para quedarse con un edificio histórico en el centro”.
Logre o no la UAX abrir sus dos grados biosanitarios, lo que parece claro es el interés de la academia MIR por abandonar su actual ubicación, el seminario metropolitano, y ahorrar costes mudándose al Calatrava, donde la inversión en acondicionamiento de la galería comercial correrá de cuenta del erario público.



























