“La huelga no es siempre efectiva, y a veces la alternativa es exteriorizar el conflicto”

Alba García Torres es profesora de Derecho del Trabajo y directora de la Escuela Laboralista Anita Sirgo, de CCOO de Asturies.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Alba García Torres (Xixón, 1987) es la directora de la Escuela Laboralista Anita Sirgo de CCOO d´Asturies que se desarrolla por primera vez esta semana en la Universidad de Oviedo/Uviéu. Profesora de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social en la universidad pública asturiana, sus investigaciones académicas abarcan temas como el teletrabajo, la situación laboral de los becarios, el empleo a tiempo parcial o el derecho a la huelga y la subcontratación.

¿Buenos o malos tiempos para el derecho laboral?

Los ha vivido peores. Se recuperó el diálogo social después de una época en la todo iba por decretos, pero seguimos teniendo un derecho del trabajo muy rígido, que deja fuera muchas formas de trabajo como autónomos que en la práctica son trabajadores por cuenta ajena, y otros tipos de trabajadores atípicos. La pregunta qué toca hacerse es si el derecho del trabajo que tenemos sirve para la época que vivimos.

La conflictividad social se expresa cada vez menos a través de la huelga y más a través de la demanda laboral. ¿Por qué estamos viviendo esta judicialización del conflicto laboral?

En la mayoría de empresas ya no estamos en el momento de la fábrica fordista, donde se producía un conflicto y paraban 400 personas. La huelga no es siempre efectiva, y a veces la alternativa a paralizar la producción es exteriorizar es conflicto. Es lo que pasó en La Suiza. No tenía sentido una huelga de una trabajadora, así que se buscaron otras formas de expresión del conflicto. La respuesta represiva fue tratar como un delito el ejercicio de un derecho fundamental.

¿Amazon puede ser hoy de lo más parecido a ese tipo de fábrica en la que la huelga tiene sentido?

Sí y no. Por el volumen de trabajadores y la presencia física en el lugar de trabajo sí, pero luego no todo el mundo que trabaja en Amazon es empleado de Amazon, y eso debilita mucho la organización y la cohesión. La fragmentación de las relaciones laborales entre empleados de las empresas y empleados de subcontratas es una herramienta clave para debilitar la fuerza colectiva.

“Si el centro de trabajo es muy líquido, la protesta también se puede trabajar a nivel territorial”

¿Cómo organizar el conflicto colectivo en tiempos de trabajo?

Pues hay experiencias positivas como DXC, en Avilés, donde hay mucho teletrabajo, y a pesar de eso lograron organizarse, ir a la huelga y conseguir muchas cosas, como que los los acuerdos sean colectivos y no individuales. Son trabajadores y trabajadoras que están reinventando la acción sindical, que sacan la protesta a la calle, que encuentran la forma de organizarse, a veces de forma presencial, otras online. Si el centro de trabajo es muy líquido, la protesta también se puede trabajar a nivel territorial. Por eso es tan importante que los sindicatos no solo se organicen por empresas y sectores, sino también a nivel territorial

¿Qué derecho laboral se enseña en las universidades? ¿A quién sirve?

En la facultad se enseña el Derecho del Trabajo que tenemos. Otra cosa es que dependiendo de quién y cómo lo explique y de quién lo recepcione, el derecho puede servir para una cosa o para otra. Es verdad que se enseña mucho derecho del trabajo ligado a la empresa, pero también estamos quienes enseñamos derecho del trabajo y hablamos del conflicto.

¿Cómo puede influir esta nueva ola de universidades privadas?

La mayor parte de las facultades de derecho privadas están vinculadas a empresas y centros de negocio, así que el enfoque es enseñar el derecho del trabajo como contabilidad, cómo algo para mejorar los márgenes de ganancia, y no como un derecho fundamental.

¿Hay posibilidades de que veamos la reducción de la jornada laboral?

En esta legislatura no apuesto nada. Está aprobada por el Gobierno, pero la aritmética parlamentaria es impredecible. En todo caso, creo que no se trata solo de ganar media hora al día sino de reordenar el tiempo de trabajo y de vida.

Otra posibilidad es hacerlo por computo anual y aumentar las vacaciones

Todo el mundo quiere tener más vacaciones, pero a lo mejor la gente valora más cuidar, dar un paseo o tomar algo con tu pareja o tus amigas. También hay que decirlo, que cuando en la mesa de negociación se da a elegir entre subir salarios o reducir jornada, muchas veces se escoge lo primero.

En una de las últimas huelgas del metal asturianas, un sector muy masculino, una de las reivindicaciones era mejorar la conciliación laboral. Lo cuentas hace unos años y te toman por loco.

La perspectiva está cambiando en todas partes, también en sectores muy masculinizados. En todo caso prefiero hablar de articulación de los tiempos de vida que de conciliación, que parece siempre equipara los cuidados con una carga. Creo que esa idea de reordenar el tiempo de vida es algo que nos interpela mucho más a todo el mundo.

01/07/25 OVIEDO.ESCUELA LABORALISTA DE VERANO ANITA SIRGO CCOO UNIVERSIDAD JAIME CABEZA PEREIRO.FOTO:PABLO LORENZANA…………………………..

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