Yayo Herrero, escritora, activista, divulgadora, histórica de Ecologistas en Acción, lleva años militando en formar alianzas entre el movimiento obrero y el movimiento ecologista, dos corrientes con mucho en común, pero que a menudo se han mirado de reojo, olvidando que en los inicios de la industrialización “la clase obrera fue la primera en exigir aire limpio, salud e higiene en los trabajos y los barrios”. De esa articulación entre lucha social y lucha ecologista, de sindicalismo con conciencia ecológica, y ecologismo con conciencia de clase, vino a hablar este miércoles a la Escuela Laboralista Anita Sirgo de CCOO d´’Asturies que esta semana celebra su primera edición en la Universidad de Oviedo/Uviéu.

En un diálogo con la profesora de Derecho María Valvidares, titulado “La vida en el centro”, Herrero destacó que “no hay economía sin naturaleza” porque toda la actividad económica se basa siempre en la interacción entre el trabajo y la naturaleza.
Para la escritora y activista el capitalismo ha construido una forma de economía que invisibiliza el trabajo de cuidados hecho mayoritariamente por las mujeres, y que “le ha declarado la guerra a la vida”, ya que socava las mismas bases materiales que posibilitan su reproducción: “el objetivo de la economía debería ser reproducir la vida, y no reproducir el dinero”. Por eso Herrero definió como absurdo que el único criterio para validar o no una inversión sea el beneficio económico, dando igual “si lo que se producem son carros de combate o carros de trigo”.
“El objetivo de la economía debería ser reproducir la vida, y no reproducir el dinero”
Sobre los dilemas entre empleo y actividades con impactos sociales negativos, como la producción bélica, la activista defendió que la función de los sindicatos y los movimientos sociales debería ser “proteger personas, no sectores”. Algo que pasaría por reducir la jornada laboral, la renta básica, el reparto del empleo y el fomento de aquellas actividades económicas que son realmente útiles para la sociedad.

Para Herrero, el decrecimiento en el consumo de energía y materias primas se va a dar sí o sí, por razones de agotamiento físico del planeta. Frente a esta situación, la respuesta puede ser un decrecimiento elitista, en el que los ricos mantengan niveles de consumo altos mientras el resto de la población es obligada a vivir con mucho menos, o un decrecimiento con justicia social, procurando buenas condiciones de vida para la mayoría, pero con mucho menos consumo de energía y materias. El primer escenario sería al que apuntarían las nuevas extremas derechas: “aunque en público nieguen el cambio climático son una respuesta a la crisis ecosocial. Su conclusión es que sobra gente”.
La pensadora apuntó al rearme es otra de las respuestas desde el poder a esta crisis ecosocial. Un rearme pensado para activar un nuevo ciclo de acumulación capitalista, y que recordó, puede acabar absorviendo las inversiones que hace cinco años se preveían para fomentar la economía verde en la UE.
Frente a este estado de cosas Herrero abogó por salir del derrotismo y de la política elitista, algo que definió como una de las peores herencias del pasado ciclo político, para retomar el trabajo de base y la construcción de organizaciones populares “en las que nos apetezca estar”: “Necesitamos un fuerte compromiso militante para afrontar lo que se nos viene encima”.



























