La Vicepresidenta Segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, llegó este viernes al Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo entre aplausos. Poco antes, había mantenido un encuentro con las sindicalistas encausadas en el caso de Las Seis de La Suiza, a quienes expresó su apoyo personal y el compromiso de promover el indulto para evitar su ingreso en prisión. Aunque el acto comenzó con retraso, la expectación estaba intacta. Díaz entró en la Sala Magna para clausurar la I Escuela de Verano Laboralista “Anita Sirgo”, organizada por CCOO de Asturies en colaboración con la Universidad de Oviedo/Uviéu y financiada por la Dirección General para la Agenda 2030 del Gobierno de Asturias, que dirige Juan Ponte. Antes de sentarse, posó para los fotógrafos. La sesión llevaba por título “Trabajar menos para vivir mejor”, y fue el punto de partida de una conversación densa, sin interrupciones, en la que la ministra desplegó su visión política y vital sobre el presente y el futuro del trabajo.
El público la escuchó con atención el diálogo entre Ponte y Díaz. Aplaudió con fuerza cuando se condenó la situación en Palestina, y también cuando se reivindicó el apoyo a las sindicalistas de Las Seis de La Suiza.

El trabajo en el centro: trabajar menos para vivir mejor
“Tenemos suficiente tecnología y riqueza como para trabajar menos y vivir mejor”, afirmó Yolanda Díaz al inicio de su intervención. La ministra defendió la necesidad de reducir la jornada laboral no como una medida técnica, sino como una cuestión de civilización: “No es una variable contable, es un proyecto de país”. En su propuesta, las 37,5 horas semanales son solo un punto de partida para un cambio cultural más amplio.
“El trabajo ha dejado de ser el centro de la vida para millones de personas, y eso ha tenido consecuencias sociales y democráticas muy graves”, advirtió. A lo largo de su discurso, defendió que el trabajo digno debe entenderse como un derecho vertebrador: “Es el eje del nuevo contrato social. Es lo que permite construir ciudadanía”.
Denunció que hoy tener empleo ya no garantiza derechos: “Hay gente trabajando que tiene que ir a Cáritas. Eso significa que el sistema ha fallado”. Reivindicó el derecho al tiempo libre, a la desconexión, y a una vida con sentido fuera de la producción continua: “La riqueza existe, la productividad ha aumentado, pero el reparto no llega”.
El modelo económico dominante, señaló, ha fracasado en su promesa de bienestar generalizado. “Las propuestas del neoliberalismo han fallado desde la pandemia”, afirmó. Puso como ejemplo el Reino Unido, “donde las soluciones neoliberales han demostrado su ineficacia”. También apuntó a un capitalismo concentrado en pocas manos: “Decían que Silicon Valley era la utopía de la innovación, pero lo único que se ha cumplido es la concentración de capital y la desposesión ciudadana”.
“El escándalo para los ricos siempre ha sido que los pobres dispongan de tiempo libre”
Tiempo libre, libertad republicana y la salud colectiva
La ministra citó a Keynes y a Bertrand Russell para recordar que, desde hace casi un siglo, hay economistas que imaginaban un futuro con jornadas de 15 horas. “El escándalo para los ricos siempre ha sido que los pobres dispongan de tiempo libre”, recordó citando a Russell. Incluso figuras liberales como el director de la OCDE, apuntó, están hoy de acuerdo con estas tesis.
Yolanda Díaz reivindicó una idea de libertad diferente a la que propagan sectores como el ayusismo: “La libertad no es hacer lo que a uno le da la gana. Es la libertad republicana, la que garantiza dignidad, tiempo libre y protección frente al abuso”.
La sociedad, aseguró, está enferma: “Cada vez hay más bajas por salud mental. Esto tiene que ver con las condiciones de trabajo. Lo importante es la vida”. La desconexión laboral, el derecho a estar fuera del trabajo, se convierten en una urgencia democrática. Reclamó que el trabajo no se adueñe del tiempo mental: “Tenemos derecho a volver a casa y pensar en nuestras cosas. La vida está ocurriendo fuera del trabajo”.

Nuevo contrato social: sindicalismo, feminismo y ecología
“El contrato social se ha roto. Hay que reconstruirlo desde el trabajo”, afirmó. Yolanda Díaz situó al sindicalismo, el feminismo y el ecologismo como pilares de un nuevo pacto social. “Sin feminismo no hay transformación”, dijo con rotundidad. También insistió en que “no se podrá descarbonizar la economía sin contar con el mundo del trabajo.”
Recordó su origen en la clase trabajadora, “hija de la mal llamada reconversión industrial”, y se mostró convencida de que sin un protagonismo de los trabajadores en la transición ecológica y digital, la desafección social crecerá. Y con ella, el peligro de que la extrema derecha canalice esa frustración.
“Si dejamos que el nuevo contrato se escriba desde arriba, sin repartir el poder y la riqueza, estaremos fracasando como sociedad. Todo cambio ecológico o digital tiene que ser también un cambio social”, afirmó. Y añadió: “La extrema derecha sabe muy bien por qué ataca a los sindicatos. Porque son imprescindibles para organizar la dignidad”.
“Toda política pública, si quiere serlo, tiene que ser política climática.”
Pactos para una época nueva
En su diagnóstico, Díaz es clara: “No estamos ante una época de cambio, sino ante un cambio de época”, frase que atribuyó al Papa Francisco. Por eso llamó a construir nuevos pactos: intergeneracionales, interterritoriales y digitales.
Denunció que los discursos neoliberales tratan de enfrentar a jóvenes y mayores, a lo urbano y lo rural, a lo manual y lo digital. Frente a ello, propuso una mirada integradora: “No se puede hacer nada sin mujeres, sin sindicatos ni sin territorio. Cada uno de esos elementos es parte del contrato que necesitamos reescribir”.

La tecnología, dijo, debe estar al servicio de las personas trabajadoras, y no de las plataformas o los algoritmos que precarizan y explotan. La ecología no puede ser una excusa para nuevos recortes, sino una oportunidad para la justicia. “Toda política pública, si quiere serlo, tiene que ser política climática. Y tiene que serlo desde abajo.”
Sentido común de época
Frente a la “ofensiva neoliberal” y a los distintos negacionismos (climático, igualitario, democrático), Díaz defiende la necesidad de generar un nuevo sentido común: “Hay que reconstruir el valor del trabajo, y eso solo se hace desde abajo. La mayoría social está compuesta por trabajadores y trabajadoras. Hay que hablar claro.”
Advirtió del riesgo de que los trabajadores desafectados se conviertan en base para la extrema derecha. Frente a esa amenaza, propuso una salida democrática: «Hay que derrotar al neoliberalismo desde la democracia». Y en clave clásica, habló de hegemonías: “Se trata de construir sentido común. Sentido común de época.”
En su cierre, Díaz volvió a apelar a la acción colectiva: “La mejor garantía de conquistar derechos es ejercerlos. Si no lo hacemos, otros ocuparán ese espacio.” Al término, más aplausos. Son las dos y cuarto de la tarde. La charla ha terminado. El trabajo, no.



























