Demasiado pronto Xuan

En lo político evolucionó de lo libertario a lo socialdemócrata, manteniendo en todas sus etapas, que fueron unas cuantas, el compromiso asturianista.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Shock. Demasiado pronto. Nadie esperaba que la tarde de verano fuera a agriarse con la noticia inesperada de la muerte de Xuan Bello, fallecido este martes a consecuencia de un aneurisma. Las redes sociales se han llenado de imágenes y palabras en recuerdo a un tipo genial y querido que no solo fue un gran escritor sino también productor y conductor de programas de televisión, articulista de prensa, rapsoda, director del primer y último semanario publicado en asturiano, conspirador político, agitador cultural, y también hijo, hermano, padre, esposo, amigo, conocido, académico, jurado y premiado, moderno y tradi, parroquiano, folixero y conversador dotado de un carrete casi interminable.

Coincidimos alguna vez en la redacción de Les Noticies y El Sumum, donde yo fui algún tiempo colaborador, pero nuestra relación se hizo más cercana en los últimos años, con llamadas de teléfono, guasaps y algunas largas, etílicas e inolvidables conversaciones, en especial en su bar de confianza, el Casa Eleuterio de su querido Caces. En las distancias cortas tenía una extraño don: cuanto más serio y solemne se ponía más divertido resultaba hablar con él.

Conversador infatigable, podía hablarte de remotas literaturas, de alta política y de política mundana, filosofar sobre el sentido de la vida o contarte historias fabulosas

Conversador infatigable, podía hablar de literaturas remotas, de alta política y de política mundana, filosofar sobre el sentido de la vida o contar historias fabulosas como la de un vecino de su pueblo que había vendido en los años 40 una vaca en Xixón y con la posterior borrachera había acabado embarcado en un navío mercante rumbo a Nueva York.

Siempre había visto por encima de las posibilidades de NORTES contar con su firma, pero un día, misterioso, me propuso empezar a colaborar. Lo hizo con estas palabras: “Necesito una garita desde la que disparar”. Yo, por supuesto, estuve encantadísimo de prestársela, y así lo anunciamos a bombo y platillo. No fueron muchos artículos, pero teníamos pendiente vernos un día de estos para retomar unas colaboraciones que se habían quedado demasiado cortas, y que Xuan quería que fueran más hacia el reportaje literario que hacia la columna de opinión que le pedía yo.

En lo político evolucionó de lo libertario a lo socialdemócrata, manteniendo en todas sus etapas, que fueron unas cuantas, el compromiso asturianista. Siempre me insistía en que NORTES debía salir en papel e integramente en asturiano, retomando la senda de Les Noticies, un proyecto del que se sentía especialmente orgulloso por su contribución a la normalización de la lengua y a la modernización de la cultura asturiana.

Xuan Bello en los tejados de Uviéu. Año 2007. Foto: Pablo Lorenzana.

“Dieguín, empiezas a pensar como un director de periódico de verdad” me soltó una vez, satisfecho por lo que le parecía una evolución positiva del medio. Pese a que a veces me viera como un personaje algo marciano, siempre estaba ahí, generoso, para echar una mano a un proyecto, NORTES, que le parecía importante para la sociedad asturiana, y de cuyas dificultades económicas siempre era consciente.

Cuando alguien querido muere uno siempre piensa en todo lo que quedó por hacer y decirse. Entre los mucho que nos quedó pendiente fue una entrevista a medias con otro gran amigo común, Xuan Cándano, para hablar de los constantes y divertidos equívocos que suelen darse entre uno y otro: desde llamadas telefónicas y saludos de espontáneos por la calle a cartas e invitaciones para actos. De hecho, Cándano me confirmaba esta noche que algunas personas creían que el fallecido era él. Seguro que a Xuan le habría hecho gracia, maldita la gracia, a pesar de que a él le haya tocado llevarse esta vez la peor parte.

El pasado septiembre le entrevisté a propósito de La Favorita, un pequeño gran festival que codirigió con Pablo Fidalgo en L.luarca. Pablo y Xuan lograron reunir durante un fin de semana a un variopinto grupo de artistas de diferentes disciplinas en el casino y otros espacios de la villa. Allí Oliver Laxe presentó en primicia las primeras imágenes de su película “Sirat”, que en aquel momento se encontraba en proceso de montaje. También se recitó en la calle al poeta palestino Mahmud Darwish. En la entrevista, con astucia de veterano, Xuan supo colocarme el titular que quería para la pieza: “Cada lugar tiene la obligación ética de ser el centro del mundo”. Un buen resumen de su amor universalista por lo particular. Un buen resumen de su vida y su obra. De su forma de estar y participar en el mundo. Bello en estado puro. Gracies por tanto Xuan.

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