Denunciante del negacionismo del Holocausto y negacionista del genocidio en Gaza. Así podría definirse a Aida Oceransky, presidenta de la Comunidad Judía de Asturias, y activa militante sionista en el Principado, que este martes, en plena hambruna en Gaza, ha difundido en X un vídeo cargado de bulos, en el que culpa a los palestinos de realizar un montaje mediático para desprestigiar a Israel. “No, en Gaza no se muere de hambre: aquí está la prueba en menos de 60 segundos” ha escrito Oceransky en su cuenta.
No es la primera vez que la presidenta de la Comunidad Judía usa sus redes sociales para difundir bulos, pero esta es quizá la más burda y dramática. Y es que según la Organización Mundial de la Salud la desnutrición aguda supera ya el 10% en la población general, mientras que más del 20% de las mujeres embarazadas y lactantes examinadas están desnutridas, muchas de forma grave. Según la UNWRA un centenar de personas han muerto ya por hambre en las últimas semanas, y esta cifra podría elevarse si Israel sigue bloqueando el acceso de la población de Gaza a la alimentación.

Mientras Oceransky niega la hambruna con un vídeo y otros post que acusan a los medios de comunicación occidentales de mentir al servicio de Hamas, denuncian que la ONU deja pudrir alimentos dirigidos a Gaza, y explican que los niños palestinos desnutridos son en realidad yemeníes o víctimas de enfermedades genéticas producto de la endogamia, las organizaciones israelíes B’Tselem y Médicos por los Derechos Humanos han acusado esta semana a su país de estar practicando un genocidio en la franja de Gaza.
Una comunidad escorada al sionismo de extrema derecha
Oceransky, nacida en 1945 en México, pero afincada desde los años 70 en Asturies, ha sido desde su llegada a Oviedo/Uviéu la principal animadora de la pequeña comunidad judía local, que cuenta con un local en el casco histórico de la capital asturiana cedido por el Ayuntamiento en tiempos de Gabino de Lorenzo. Es además fundadora del Grupo Zivia Lubetkin de Educación sobre la Shoá, dedicado a impartir formación a escolares, y que toma su nombre de una judía bielorrusa que tomó las armas contra los nazis durante el levantamiento del Gueto de Varsovia.
Los materiales del grupo, que son públicos, se centran en el exterminio de seis millones de judíos durante el Holocausto, pero sacando de escena a los otros cinco millones de personas que fueron asesinadas por el nazismo en el marco de sus políticas de limpieza étnica, eugenesia y persecución política. Así pues, en la web del grupo no encontraremos casi referencias a las otras víctimas del Tercer Reich, los gitanos, homosexuales, Testigos de Jehová, antifascistas y militantes de izquierdas, como los republicanos españoles y asturianos deportados a los campos de concentración. Convertido en el tema central y casi exclusivo, el antisemitismo se aisla y descontextualiza del resto de persecuciones étnicas, políticas o por razón de género cometidas por el nazismo. No se trata de educar contra el fascismo, sino de legitimar la existencia y el comportamiento de Israel por el sufrimiento del Holocausto o Shoá.

Si bien la comunidad judía asturiana realiza una parte de actividad religiosa y cultural, como la celebración de las fiestas tradicionales o la lectura de textos sagrados, su identificación con el sionismo es total. La conversión del homenaje anual a las víctimas del Holocausto en un acto de exaltación de Israel ha ido por ejemplo reduciendo la pluralidad política de un evento anteriormente más transversal, pero del que han ido desapareciendo los representantes de formaciones progresistas, incómodos con la utilización política.
Oceransky, que en la Transición fue concejala de UCD, y llegó a saltarse la disciplina de partido para votar en un pleno municipal a favor del aborto, se encuentra hoy escorada hacia posiciones de extrema derecha, abiertamente xenófobas y anti-inmigración. Mientras recuerda que el antisemitismo es un delito de odio, y no una opinión, sus redes se han convertido en una herramienta de difusión de mentiras, manipulaciones y mensajes dirigidos a la deshumanización de un pueblo palestino inmerso en el primer genocidio en directo de la historia de la humanidad.



























