“La unidad de la izquierda no es fácil, pero no hay otra alternativa”

Mertxe Aizpurua, portavoz de EH Bildu en el Cogreso, participa este martes en un acto de Somos Asturies sobre cómo parar a la extrema derecha.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Mertxe Aizpurua (Usurbil, Gipuzkoa, 1960) es periodista y fue una de las fundadoras del diario Gara, del que fue directora entre 1999 y 2004. Históricamente ligada a la izquierda abertzale, fue alcaldesa de su pueblo entre 2011 y 2015. Desde 2019 es diputada en el Congreso, donde ejerce como portavoz de EH Bildu. Este martes participará junto a Gerardo Pisarello, Covadonga Tomé y Enrique del Teso en una mesa sobre cómo parar a la extrema derecha. El acto, que será moderado por el periodista y escrito Xuan Cándano, está organizado por Somos Asturies. La actividad tendrá lugar a las 19:30h en el Museo del Ferrocarril de Xixón.

¿Se imaginaba hace 20 años sosteniendo un Gobierno del PSOE?

Para nada. Por imaginar ni siquiera me imaginaba que sería diputada en el Congreso. Hace 20 años vivíamos otro momento y lo que nos imaginábamos era algo más parecido a un “Día D” en el que llegaría de golpe una Euskal Herria autodeterminada. Ahora nos imaginamos algo más parecido a un largo proceso de autodeterminación. El mandato que estamos recibimos elección tras elecciones es seguir avanzando en derechos nacionales y sociales.

¿El tiempo ha dado la razón a los sectores de la izquierda abertzale que ya desde la Transición proponían un camino así, pacífico, gradualista?

Creo que no se trata de dar o quitar la razón, sino de pensar las cosas en cada momento. Cuando éramos más jóvenes nos imaginábamos el futuro de otra manera, pero en cada coyuntura toca hacer análisis y tomarle el pulso a la realidad. Lo que estamos hoy es muy satisfechos por haber apostado por la fórmula de EH Bildu. Creemos que el futuro pasa por construir frentes amplios capaz de unir a gente que viniendo de tradiciones y escuelas distintas es capaz de entenderse. Nos ha costado mucho esfuerzo engrasar esa maquinaria, hacer un proceso de reconciliación y compresión mutua, pero la experiencia está funcionando. Ahora hay gente que hace años estuvo en posiciones enfrentadas trabajando en una misma estrategia común, da igual de la organización que vengan. Eso es lo que luego transmite ilusión hacia afuera.

“En los últimos años hemos visto gigantes con pies de barro que pensaban que solo hacía falta un aparato de comunicación para hacer política”

¿Cuál es el secreto de los buenos resultados de Bildu?

Cultivar la militancia y el arraigo. EH Bildu está en todas las ciudades y pueblos del país. Somos una organización muy municipalista. Tenemos una pata en las instituciones, con diputados, senadores y muchos ayuntamientos que gobernamos, pero hay otra pata muy importante en la calle, en los sindicatos, en las organizaciones sociales, juveniles… En los últimos años hemos visto gigantes con pies de barro que pensaban que solo hacía falta un aparato de comunicación para hacer política. Es verdad que vivimos en la sociedad de la comunicación y que hace falta trabajar ahí y tener medios propios para contrarrestar el discurso oficial, pero sin arraigo no vas a ninguna parte, sobre todo cuando las condiciones no son tan favorables y toca resistir. La otra cosa importante diría que son las luces largas, pensar en el largo plazo y marcar el camino a partir de ahí.

El final de ETA también ha contribuido a una confluencia que hace años parecía imposible con las izquierdas españolas

El final de la lucha armada ha tenido que ver en que se haya generado esa corriente de simpatía. También en este periodo nos ha conocido mucha más gente, y yo siempre digo que ahí donde se nos conoce se nos reconoce. Por eso hay muchos ayuntamientos en toda Euskal Herria en los que llevamos décadas gobernando.

Pedro Sánchez y Mertxe Aizpurura. Foto: Borja Puig de la Bellacasa /Moncloa

¿Cómo ven la evolución de las izquierdas alternativas españolas?

Con mucha preocupación. Nos gustaría que hubiera una izquierda fuerte en el resto del Estado español, pero ese referente está por construirse. La unidad de la izquierda no es fácil, pero no hay otra alternativa. En este momento la la cosa está difícil, hace falta una fórmula que permita recuperar la confianza y el respeto mutuos, y que cristalice en un programa de mínimos.

¿Cómo valoran la propuesta de frente plurinacional de izquierdas lanzado por Gabriel Rufián?

No nos dimos aludidos. No vamos a entrar en una candidatura con fuerzas del resto del estado, pero somos solidarios con todo aquello que pueda benefeficiar a las clases populares. ERC está preocupada con el escenario político, y lo de Rufián hay que leerlo como llamada de atención a Podemos y Sumar. Tenemos un gobierno progresista que de pura chiripa ha conseguido aguantar y que para nosotros representa una oportunidad que no se puede desaprovechar. Queremos que siga y somos muy conscientes del impacto que pueden tener las extremas derechas en el Gobierno.

Con Junts en pleno giro a la derecha al Gobierno se le está complicando mucho sacar adelante su agenda progresista

En la anterior legislatura teníamos una mayoría de izquierdas y ahora lo que tenemos es una mayoría democrática muy justa, y con Junts en plena competición con el voto de Alianza Catalana. Pero no solo es el problema de Junts y la extrema derecha catalana, también está el enfrentamiento entre Podemos y Sumar. Al final lo que hay en el Congreso es una situación casi diabólica, no podemos engañarnos, pero no solo eso. También una ambición muy medida por parte del Gobierno. Creemos que todos los que facilitamos la investidura de Sánchez deberíamos hacer un proceso de reflexión y llegar a algún programa de mínimos. Es complejo, pero hay que hacerlo.

¿Temen un fenómeno como Alianza Catalana en el País Vasco y Navarra?

Por parte del PNV lo veo complicado. Ha sido un partido antifranquista siempre. Es un partido de derechas, pero tiene clara su posición frente al fascismo. En general creo que la sociología vasca, por nuestra historia, es muy hostil para el arraigo del fascismo. Vox tiene una presencia testimonial en Euskal Herria, pero ahí está. Existe y tiene representantes. Hay que mantener la alterta siempre.

Desde el resto de España el dinamismo del tejido social vasco llama la atención. Esa vitalidad tan grande de la sociedad civil.

Bebe de nuestra historia como nación negada. Se generó una sociedad muy crítica con los relatos oficiales, muy politizada y con el antifascismo muy integrado. Hay una estructuración fuerte de la sociedad en cada uno de los pueblos de nuestro país, y eso se está poniendo de manifiesto ahora con las movilizaciones de solidaridad con Palestina.

¿Cómo ven las medidas del Gobierno ante el genocidio de Gaza?

El gobierno podría hacer más, por supuesto, pero está haciendo más de lo que está haciendo ningún gobierno europeo. Nuestra posición es que hay que conseguir la ruptura total de relaciones con Israel.

¿Eso debería incluir que CAF en Beasain deje de fabricar trenes para Israel?

La barbarie de Israel en Gaza es para que reflexionemos. Nuestra posición es que debe afectar a todas las relaciones comerciales.

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