Más allá de la “guerra de la leche”, la ganadería ecológica resiste en Asturias

En Asturias unas 40 ganaderías producen leche ecológica: menos volumen, más pasto y un modelo distinto dentro del sector lácteo.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Mientras el sector lácteo vive semanas de tensión por lo que algunos han bautizado como la “guerra de la leche” —el conflicto entre ganaderos y grandes industrias por el precio que se paga por litro—, existe en Asturias un pequeño mundo paralelo donde esa batalla apenas se percibe. Es el de la ganadería ecológica, un modelo minoritario pero estable que intenta demostrar que otra forma de producir leche es posible.

“En el ámbito ecológico y regional eso no ocurre”, explica Toño García, administrador de la empresa asturiana Frisona Bio. “Las tensiones de precios están sobre todo en la leche convencional, donde influyen mucho las grandes distribuidoras y la competencia entre marcas”.

Para García, el problema de fondo es estructural: la necesidad de vender enormes volúmenes de leche todos los días en un mercado muy competitivo acaba presionando a la baja los precios que reciben los ganaderos, el eslabón más débil de la cadena. “Si alguien tiene que perder margen, lo lógico sería que lo hiciera antes la industria o la distribución”, resume.

Producción ecológica

Según los últimos datos publicados por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), el precio medio de la leche de vaca percibido por los ganaderos asturianos se situó en febrero en 55,3 céntimos por litro, el mismo que en enero, aunque un 5,7% más que en el mismo mes del año pasado. En el caso de la leche ecológica, el precio medio alcanzó los 61,2 céntimos por litro, con una ligera bajada mensual del 2,1%, pero una subida interanual del 4,8%. Durante el conjunto de 2024, el precio medio de la leche convencional se situó en 53 céntimos por litro, mientras que la ecológica alcanzó los 59,4 céntimos.

Qué hace que una leche sea ecológica

La ganadería ecológica funciona con reglas bastante distintas a las del modelo convencional. Para empezar, todas las explotaciones deben estar auditadas y certificadas por el organismo de producción ecológica.

Uno de los pilares es el manejo del territorio. Los prados donde pastan las vacas deben estar certificados y no pueden recibir herbicidas ni fertilizantes químicos. Además, el pastoreo es obligatorio.

“Las vacas en ecológico tienen que salir a pastar todos los días”, explica García. “Si no lo hacen tiene que ser por una causa climatológica muy adversa y justificada”.

Según datos del organismo certificador regional, en la actualidad existen unas 41 ganaderías ecológicas dedicadas a la leche en todo el Principado

Este requisito marca una diferencia clara con muchas explotaciones intensivas, donde el ganado permanece estabulado y se alimenta principalmente con piensos.

La alimentación es otro punto clave. En la producción ecológica, los piensos deben ser de origen orgánico y certificados, sin procesos químicos. Y el uso de medicamentos también cambia: no se permite la medicación preventiva, salvo prescripción veterinaria.

Según García, el resultado es un ritmo productivo distinto. “Las vacas producen menos leche, pero viven más años y están sometidas a menos estrés”.

Todo ello repercute, asegura, en el producto final: “Es una leche que recuerda a la de antes, a la que se compraba directamente a las lecheras”.

Un sector pequeño pero estable

La producción ecológica de leche sigue siendo minoritaria en Asturias. Según datos del organismo certificador regional, en la actualidad existen unas 41 ganaderías ecológicas dedicadas a la leche en todo el Principado.

Entre todas producen alrededor de seis millones de litros al año. Sin embargo, solo una parte se envasa como leche ecológica con origen asturiano.

“Ahora mismo estaremos en torno a 600.000 litros de leche UHT ecológica envasada en Asturias”, explica García, que destaca el papel pionero de proyectos como Frisona Bio o Campo Bio en el desarrollo de este mercado.

Producción de leche ecológica.

El sector no está viviendo un crecimiento explosivo, pero sí una cierta estabilidad. La producción se mantiene y el consumo de productos ecológicos continúa aumentando lentamente, tanto dentro como fuera de Asturias.

¿Es mucho más cara?

Una de las dudas habituales entre los consumidores es el precio. La leche ecológica suele ser algo más cara, pero la diferencia no es tan grande como a veces se piensa.

“En el mercado puede haber unos veinte céntimos de diferencia por litro”, señala García. “Y gran parte de esa diferencia es lo que se paga de más al ganadero”.

Mientras algunas leches convencionales de gama alta rondan los 1,30 euros por litro, la ecológica suele situarse alrededor de 1,55 o 1,60 euros.

Ese pequeño sobrecoste se explica por los mayores costes de producción y por los controles adicionales que exige el proceso ecológico. Pero también por el modelo de explotación.

Salud, sabor y territorio

Para quienes apuestan por este tipo de producción, el principal argumento es la calidad del producto.

“Cuando consumes ecológico sabes que estás tomando algo natural, sin químicos ni procesos artificiales”, afirma García. “Ganas sobre todo en salud”.

Pero también hay un factor territorial. Las explotaciones ecológicas suelen estar muy ligadas al paisaje rural y al aprovechamiento de los pastos.

Aun así, el propio sector reconoce que el crecimiento tiene límites. Asturias es una región ganadera con una potente industria láctea convencional, y ese peso hace difícil que el modelo ecológico se expanda rápidamente.

“Puede crecer, pero de forma muy gradual”, señala García. “Aquí la ganadería convencional tiene mucha fuerza”.

Un pequeño mundo aparte

Mientras la “guerra de la leche” sigue marcando titulares en el sector convencional, la producción ecológica avanza a otro ritmo: más lento, más pequeño y quizá más silencioso.

En un mercado dominado por grandes volúmenes y precios ajustados, estas cuarenta ganaderías asturianas representan una alternativa modesta, pero también una forma distinta de entender la relación entre el campo, los animales y lo que llega al vaso.

Y, como recuerda García, tampoco es un lujo: beber leche ecológica puede costar apenas unos céntimos más.

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