Los cuatro mineros encerrados en la mina Miura, en Tormaleo (Ibias), cumplieron este 1 de mayo su noveno día de protesta a unos 300 metros de profundidad para exigir el pago de salarios pendientes, en un conflicto que ha centrado la jornada del Día Internacional de los Trabajadores en el suroccidente asturiano.
La concentración convocada por el sindicato SOMA-FITAG-UGT reunió a varios centenares de personas en la bocamina, en un acto que sustituyó la participación del sindicato en la manifestación de Gijón.
Los trabajadores, que acumulan cerca de un año sin cobrar, aseguraron encontrarse con ánimo para continuar con la protesta pese a las duras condiciones del encierro. “Aguantamos, estamos aquí con la intención de conseguir algo y no vamos a cejar”, trasladaron durante un breve contacto con los concentrados.
El conflicto afecta a la empresa Carbones La Vega, actual titular de la explotación, y se produce tras el cambio de propiedad registrado el pasado mes de octubre. Los mineros denuncian el incumplimiento de los compromisos de pago y de reactivación de la actividad.
El secretario general del SOMA-FITAG-UGT, José Luis Alperi, expresó su preocupación por la situación de los trabajadores, al tiempo que defendió el traslado de los actos del Primero de Mayo a la mina como una forma de mantener el “espíritu” de la jornada, “estar donde están los problemas de los trabajadores”.
El dirigente sindical subrayó además la gravedad de que, en la actualidad, “haya trabajadores que tengan que movilizarse por algo tan básico como cobrar su salario”, en un contexto de incertidumbre sobre el futuro de la explotación.
El conflicto continúa abierto a la espera de avances que permitan desbloquear el pago de las nóminas pendientes y garantizar la continuidad de la actividad minera.




































