La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha dicho muy recientemente que “Matar a familias enteras en sus hogares y refugios ha sido un rasgo constante de la actividad israelí en Gaza desde el 7 de octubre de 2023, borrando generaciones enteras y causando un elevado número de víctimas civiles, incluidas mujeres y niños”. Sigamos discutiendo si llamarlo genocidio o no, pero esto es lo que hay.
Una de las frases que se atribuyen a Sócrates es aquella de que “nadie hace el mal a sabiendas”. La idea de que si conoces lo que está bien es imposible que hagas lo contrario es tan falsa que no sé cómo mi ordenador, tan pelma a la hora de querer corregirme comas y acentos y sugerirme mejoras en la redacción, me permite escribirla. Aunque siga estando entre las máximas más citadas de Sócrates, nadie se la creyó nunca, seguramente ni siquiera Platón, o quizá sólo Platón. Rebosa intelectualismo barato y parte de la desgraciada idea de que emoción y razón pueden separarse tan fácilmente como lo hacen el agua y el aceite. Pero no, no es verdad que sólo el ignorante obre el mal.
Sin embargo, en toda la literatura del Holocausto nazi, y digo literatura en sentido extensísimo, libros, películas, documentales, museos…, nunca desaparece del todo la idea de que lo que sucedió pudo suceder porque no se sabía lo que pasaba tras los muros de los campos de exterminio, porque apenas nadie lo sabía, porque si se hubiera sabido, si la humanidad lo hubiera sabido…
Periódicamente se publican estudios que demuestran que el número de niños asesinados es algo que no se había observado nunca antes en ningún otro conflicto documentado
Como no tengo memoria estoy volviendo a ver todas las temporadas de Para toda la humanidad antes de ponerme con la quinta, estrenada hace poco. Sin spoilers de ningún tipo, y sólo para quien no la haya visto, diré que es un entretenidísimo contrafactual: ¿qué hubiera pasado si…? Imaginen qué hubiera pasado si Helena de Troya hubiera sido fea. Pues adiós Homero. Y ¿qué hubiera pasado si los rusos hubieran llegado a la Luna antes que los norteamericanos? Pues de esto trata Para toda la humanidad. En los primeros capítulos de la primera temporada hay un momento en el que se revela el pasado nazi de Wernher von Braun, ingeniero espacial de la NASA, de origen alemán. La noticia deja en shock a todos, pero es sobre todo Margo, la joven de la que es mentor el científico, la que le hace una y otra vez la pregunta, “¿lo sabías?”. Se refiere a si conocía que miles de prisioneros de los campos de concentración murieron trabajando en el desarrollo de sus cohetes V-2, los misiles balísticos desarrollados por el ejército nazi. Wernher von Braun habla y habla, expone sus razones, pero a Margo sólo le interesa una cosa “¿lo sabías?”. La primera vez que vi la serie no reparé en este detalle, ahora sí, porque precisamente ahora se ha desmontado absolutamente el mito de que “si se hubiera sabido no hubiera pasado”. Se sabía y pasó, de la misma manera que sabemos lo que pasa en Gaza y, no sólo sigue pasando, sino que se repite en el Líbano.
Periódicamente se publican estudios que demuestran que el número de niños asesinados es algo que no se había observado nunca antes en ningún otro conflicto documentado. Israel sigue sin permitir a la prensa el acceso libre a Gaza, pero la magnitud del genocidio, la saña practicada contra los palestinos, especialmente los niños, la conocemos perfectamente. Cuando nos pregunten tendremos que decir que sí, que lo sabíamos. Los niños reciben balazos en la cabeza, disparos deliberados de francotiradores (el mal hecho a sabiendas) en una demostración de bestialidad que provoca un asco infinito, pero cero consecuencias por parte de la comunidad internacional. Para cuando nos pregunten.
Como los palestinos no contarán con los recursos suficientes para documentar lo que están sufriendo, como no dispondremos de los cientos de películas, series, novelas, etc. que sí hay sobre el holocausto nazi, como la escoria sionista tiene un enorme interés en borrar toda la historia palestina y todos los nombres, recordemos a uno de los últimos niños asesinados: Sam Abu Haikal, un bebé de siete meses, ejecutado a sangre fría en Hebrón, en la Cisjordania ocupada. Iba en un coche, en brazos de su madre. Unos soldados dispararon contra el vehículo, que se estaba deteniendo a órdenes suyas. Hay un video que lo documenta y en el que se ve también cómo, después de disparar, los soldados se alejan del lugar sin mirar atrás, dejando a la madre herida y al padre tratando de detener con sus manos la hemorragia de ese bebé al que habían disparado en la cabeza.
Igual es cierto que no es un genocidio y hay que buscar una nueva palabra para lo que hacen estas alimañas asesinas. Lo que quiera que sea que está pasando sabemos que está pasando, para cuando nos pregunten, y sabemos que Israel está haciendo el mal a sabiendas, pese a Sócrates.































