A finales de los años 50 el Estado franquista levantó en la península de Perlora, Carreño, una ciudad jardín destinada a ofrecer vacaciones asequibles a las clases trabajadoras. Era la primera de las cinco ciudades vacacionales proyectadas por la dictadura respondiendo al espíritu del llamado “turismo social”, una práctica que en aquellos años centrales del siglo XX realizaron gobiernos de muy diferente signo: comunistas, socialdemócratas, liberales y fascistas.
De los cinco proyectos ideados para España solo se llegaron a ejecutar tres: Perlora, Tarragona y Marbella. Hoy los tres atraviesan procesos de redefinición, y solo en un caso, Tarragona, se ha decidido apostar abiertamente por una infraestructura de carácter público, un gran albergue juvenil orientado a seguir ofreciendo vacaciones a precios populares.

Ubicadas en uno y otro extremo de la península, y con gobiernos de muy diferente signo, la Junta de Andalucía y el Principado de Asturias, coinciden por el contrario en la clásica solución neoliberal: privatizar sus respectivas ciudades vacacionales. Venderlas al mejor postor y desentenderse de ofrecer algún tipo de programa público de turismo, una actividad que se considera exclusivamente propia del mercado.
Todo ello sucede sin embargo en un momento en el que la industria turística, fuertemente subvencionada por el Estado, incrementa sus precios y sus márgenes de beneficio, haciendo así crecer el número de personas que no puede permitirse ni una semana al año fuera de sus hogares: un 45% en Andalucía y un 30% en Asturies.
Contra este futuro para la ciudad vacacional de Perlora, CCOO y Ecoloxistes n´Aición convocaron este sábado, coincidiendo con los 20 años de su cierre, una jornada reivindicativa en defensa de un modelo público y social para este histórico espacio en el que se concentra la obra de algunos de los mejores arquitectos asturianos de la segunda mitad del siglo XX: los hermanos Somolinos, Negrete, Juan José Suárez Aller, Juan Manuel del Busto…

Unas 300 personas respondieron al llamamiento de ambas organizaciones, que reclamaron dar marcha atrás a los planes de privatización, y apostar en cambio por un complejo vacacional orientado al ocio y el tiempo libre de las clases trabajadoras, ofreciendo también espacios para campamentos infantiles y juveniles, reuniones y congresos de organizaciones sociales, actividades culturales y deportivas…
Un compendio de la modernidad arquitectónica asturiana
David Alonso, guía de la ruta por la ciudad vacacional, reivindicó la modernidad de Perlora y sus construcciones, y señaló que el proyecto Nueva Perlora protege elementos aislados, un edificio de cada tipología, algo más de lo que se había valorado en la anterior legislatura, pero no el conjunto ni su singularidad como ciudad jardín. “La protección ambiental que se plantea es muy ligera” apuntó Alonso, que se mostró crítico con la demolición de casas y el aumento de la edificabilidad que se plantea en el nuevo plan.
El geógrafo gijonés, apasionado defensor del patrimonio arquitecónico contemporáneo, se mostró partidario de ir hacia una conservación integral de un conjunto que definió como “excepcional”, también por la apertura de sus espacios y su respeto del paisaje costero.
Integrantes de la asociación vecinal de Perlora, de la fundación Mar de Niebla, IU, Somos Asturies y Podemos, participaron en la visita, que concluyó con una espicha popular y actividades infantiles. CCOO y Ecoloxistes n´Aición ya han anunciado que presentarán alegaciones al proyecto de Nueva Perlora. Ambas organizaciones seguirán con su campaña de sensibilización después del verano, e invitan a otras entidades a sumarse a un movimiento ciudadano por la recuperación pública y social de la ciudad vacacional.



























