Cuando nadie graba la agresión: la violencia ultraderechista que no llega a denunciarse

Las estadísticas oficiales solo reflejan una parte de los ataques físicos y verbales por orientación sexual, color de piel e ideología.

Recomendados

Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Sergio perdió el conocimiento junto a un hórreo de Pola de Laviana. Manuel vio cómo un golpe en la barbilla derribaba a su amigo, cómo se golpeaba la cabeza contra el suelo y cómo, después de intentar incorporarse, la mirada se le quedaba en blanco y volvía a desplomarse. Antes habían escuchado cómo un grupo de unos seis jóvenes los llamaba “maricones”.

Era la madrugada del 24 de mayo de 2026. Sergio y Manuel se habían apartado unos minutos de la carpa de las fiestas con intención de regresar. Acababan de tomar su primera consumición. Cuando los jóvenes se acercaron y los acusaron de mirarlos mal, uno golpeó a Sergio. Manuel trató de defenderse y de auxiliarlo, pero alguien lo sujetó del brazo. Después recibió golpes en la cara, la mandíbula, el cuello y un ojo hasta caer de espaldas y perder también el conocimiento.

“La imagen de Sergio en ese estado permanece muy presente en mi memoria”, cuenta Manuel en el testimonio que ambos han facilitado a NORTES y cuya publicación autorizan con sus nombres reales. Cuando recuperó la conciencia, tenía las manos y la cara llenas de sangre. No sabía si su amigo respiraba. Sergio recuerda el dolor en la barbilla y la cabeza, a dos chicas y a Manuel a su alrededor. Su siguiente recuerdo claro es una silla de ruedas en el hospital. Los dos presentaron denuncia.

Casi cuatro meses después, otra agresión acompañada de insultos homófobos fue grabada durante las fiestas de San Mateo de Oviedo. Las imágenes de Rubén Rosón y Jorge Fernández recibiendo puñetazos y patadas en la plaza de la Catedral recorrieron las redes sociales y obligaron a instituciones y partidos a pronunciarse. La violencia que no queda registrada en un vídeo, sin embargo, rara vez provoca la misma reacción.

Una paliza grabada y cinco días sin detenciones

La agresión de Oviedo se produjo hacia las tres de la madrugada del viernes 11 de septiembre. Rosón y Fernández, integrantes de la Asamblea Moza d’Asturies, trataron de impedir que un grupo arrancase de una caseta una pancarta contra el racismo y un faldón con la bandera arcoíris. Fueron golpeados, atendidos en el Hospital Universitario Central de Asturias y denunciaron ese mismo día.

La condena social fue inmediata. Miles de personas se concentraron el sábado en Oviedo. La respuesta del alcalde tardó más. El domingo, Alfredo Canteli redujo lo sucedido a una “anécdota”, llamó “chavales” a los implicados y afirmó que no creía que fueran “mala gente”. Dos días después sostuvo que se le había interpretado mal. No fue hasta el miércoles cuando condenó la agresión “de forma rotunda y sin matices”.

Un momento de la paliza.

A primera hora de esa tarde, el consejero de Ordenación de Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico, reclamó públicamente que los responsables fuesen detenidos “en un breve espacio de tiempo”. Horas más tarde se conocieron cinco arrestos y la identificación de una sexta persona. Habían transcurrido cinco días desde el ataque sin que se comunicasen detenciones, aunque el operativo había requerido trabajo policial previo.

La Policía Nacional confirmó después que los seis investigados pertenecen a Symmachiarii, grupo ultra vinculado al Real Oviedo. El jefe superior de Policía de Asturias, Jorge Ignacio Moreno, separó esa pertenencia del móvil investigado y afirmó que la motivación apreciada inicialmente era homófoba. La defensa de tres de los jóvenes niega tanto esa motivación como la política y atribuye lo ocurrido a una discusión nocturna en la que intervino el alcohol.

Los cinco detenidos quedaron el jueves en libertad provisional. El juzgado les prohibió acercarse a menos de 200 metros de Rosón y Fernández y comunicarse con ellos mientras continúa la instrucción. La Fiscalía aprecia provisionalmente dos delitos de lesiones, uno de ellos menos grave, y un delito de odio. El sexto investigado se encuentra estudiando fuera de España.

Siete agresiones físicas y dos denuncias

El ataque de Oviedo tuvo imágenes, rostros reconocibles y dos víctimas que denunciaron desde el primer momento. No es el recorrido habitual de los casos que llegan al Servicio de Atención contra la LGTBIfobia del Principado, gestionado por XEGA.

Hasta el 17 de septiembre, el servicio había atendido 42 casos de LGTBIfobia durante 2026. Siete eran agresiones físicas. Solo dos habían sido denunciadas y otras dos víctimas estaban iniciando el proceso, según explica a NORTES Laura Vera Marroquín, técnica del servicio. Cuatro de las siete ocurrieron en calles u otros espacios públicos.

Los 42 casos no equivalen a 42 ataques físicos ni representan todo lo sucedido en Asturias. Incluyen agresiones verbales y otras formas de discriminación conocidas por el servicio. En 2025 atendió 41 casos, siete de ellos agresiones físicas ocurridas en la comunidad. Desde 2020, cuando recibió alrededor de trece casos, las atenciones han aumentado. Vera relaciona el crecimiento con dos factores: una mayor cantidad de agresiones y un conocimiento más amplio del recurso.

Quienes recurren al servicio son principalmente hombres jóvenes, habitualmente entre los 18 y los 30 o 32 años

Quienes recurren al servicio son principalmente hombres jóvenes, habitualmente entre los 18 y los 30 o 32 años. Ese perfil describe únicamente a las personas atendidas y no puede extenderse al conjunto de las víctimas. El dato más revelador se encuentra en quienes no llegan a denunciar.

Algunas personas solo quieren olvidar una experiencia traumática. Otras temen represalias o viven en localidades pequeñas donde los agresores forman parte de su entorno. También pesa el miedo al señalamiento y a que el procedimiento obligue a revelar ante la familia una orientación sexual o una identidad que todavía no conocen.

“Hay mucha gente que todavía, dentro del núcleo familiar, no ha dicho que forma parte del colectivo. Una denuncia en la que abiertamente sea por LGTBIfobia te deja al final al descubierto”, explica Vera.

El servicio ofrece asesoramiento jurídico, puede prestar apoyo especializado al profesional que ya represente a la víctima y facilita atención psicológica gratuita. Aun así, acompañar no elimina el miedo. La directora general de Participación Ciudadana, Transparencia, Diversidad Sexual y LGTBI, Nuria Rodríguez López, asegura que algunas personas están dejando de salir por la noche y refugiándose en casas o lugares que consideran seguros. “La calle ya no es un espacio seguro”, afirmó antes de la reunión extraordinaria del Observatorio Asturiano contra la LGTBIfobia.

Cuando el motivo de odio desaparece

La infradenuncia solo explica una parte del vacío. Incluso cuando una persona acude a las fuerzas de seguridad, la posible motivación discriminatoria puede quedar desdibujada. Vera confirma que el servicio recibe agresiones físicas y verbales en las que los insultos, las amenazas u otros indicios de LGTBIfobia no aparecen correctamente recogidos. XEGA ayuda entonces a las víctimas para que esos elementos consten de manera expresa.

Sergio y Manuel confirmaron a NORTES que denunciaron la agresión de Pola de Laviana, pero no han detallado si la motivación homófoba quedó incorporada ni qué recorrido ha seguido el procedimiento. Sus testimonios escritos describen los insultos que precedieron a los golpes, la pérdida de conciencia de ambos y la asistencia sanitaria posterior. No han facilitado diagnósticos médicos ni información adicional sobre la investigación.

Concentración contra una agresión homófoba en Oviedo/Uviéu. Foto: Pablo Lorenzana

El Gobierno asturiano tampoco puede reconstruir el conjunto. En una entrevista con NORTES, Nuria Rodríguez López reconoció que no existe un sistema que cruce los datos de Policía, Fiscalía, Sanidad, el Observatorio y las asociaciones. El proyecto de ley LGTBI que se tramita en la Junta General, sostiene, incorpora una fórmula para compartirlos y coordinarlos.

La carencia supera el ámbito asturiano. La Fiscalía General del Estado admite en su Memoria de 2026 que el recuento de los delitos de odio durante el año anterior todavía era “aproximativo”. Las “lagunas y carencias” de los sistemas informáticos impedían obtener una cifra global y pormenorizada. En 2025 comenzó a implantarse un registro unificado para todas las fiscalías territoriales. Preguntada por NORTES, la Fiscalía asturiana no facilitó cifras de la comunidad.

Las cifras cuentan realidades diferentes

El Ministerio del Interior registró en Asturias 40 infracciones penales relacionadas con delitos de odio en 2021, 31 en 2022, 54 en 2023 y 41 en 2024. En ese último año, seis fueron lesiones y otras tres, malos tratos de obra sin lesión. Dos de esos nueve episodios de violencia física estuvieron relacionados con la orientación sexual o la identidad de género; cinco, con el racismo o la xenofobia, y uno, con la ideología.

La estadística más reciente, correspondiente a 2025 y publicada por Interior el 3 de junio de este año, amplía el foco. En toda España se investigaron 2.417 infracciones penales e incidentes de odio, un 23,6% más que el año anterior. El racismo y la xenofobia fueron de nuevo la principal motivación: 934 hechos, el 38,6% del total y un 16,2% más que en 2024. La orientación sexual y la identidad de género ocuparon el segundo lugar, con 571.

El mismo informe contabiliza 71 delitos, infracciones administrativas e incidentes de odio conocidos en Asturias. La tasa, 7,01 hechos por cada 100.000 habitantes, superó la media estatal de 4,92. Pero esos 71 casos no pueden unirse automáticamente a la serie asturiana anterior: el nuevo recuento incluye también infracciones administrativas y otros incidentes, y el dato territorial publicado no permite saber cuántos respondieron al racismo o la xenofobia ni cuántos fueron agresiones físicas.

Tampoco esas estadísticas pueden compararse directamente con las de XEGA. Interior contabiliza hechos conocidos por las fuerzas de seguridad; XEGA, personas y situaciones atendidas, incluidas discriminaciones y agresiones verbales que pueden no llegar nunca a una comisaría o a un cuartel.

Una rectificación sin disculpas

El Observatorio Asturiano contra la LGTBIfobia consideró por unanimidad que existían indicios suficientes para apreciar una motivación homófoba en la agresión de Oviedo. Recomendó al Consejo de Gobierno estudiar la personación del Principado como acusación popular, pidió rapidez a la Fiscalía y a las fuerzas de seguridad, ofreció recursos jurídicos y sanitarios a las víctimas y propuso instalar puntos arcoíris en grandes eventos. Hasta el cierre de este reportaje, el Gobierno asturiano no había anunciado si aceptaba la recomendación.

Concentración antirracista en Oviedo/Uviéu. Foto: Analía Pello

XEGA, en una respuesta institucional a NORTES distinta de la entrevista técnica con Vera, considera insuficiente el cambio de discurso de Canteli. “Sin una disculpa directa, no es una rectificación”, sostiene la asociación. La organización tampoco aprecia medidas concretas detrás de la condena posterior y advierte de que minimizar una agresión puede favorecer un clima en el que se repita.

El vídeo de San Mateo permitió reconstruir los golpes, reconocer rostros y obligó a las instituciones a pronunciarse. La agresión sufrida por Sergio y Manuel cuatro meses antes no tuvo esas imágenes. Quedaron sus recuerdos, la atención hospitalaria y una denuncia sobre cuyo recorrido no han ofrecido más información.

Asturias puede contar los ataques que llegan a las fuerzas de seguridad y los casos que conoce XEGA. Todavía no sabe cuántos permanecen fuera de ambos registros.

Actualidad

spot_img