Esta investigación forma parte de una colaboración de NORTES con CORRECTIV.Europe, una red de periodismo local que lleva a cabo investigaciones basadas en datos junto con redacciones locales de toda Europa. CORRECTIV.Europe forma parte de la redacción de investigación sin ánimo de lucro CORRECTIV, que se financia mediante donaciones. Más información en correctiv.org/en/europe/
En España, 10 millones de personas se enfrentan a un riesgo sanitario grave e infravalorado: viven en casas en las que hace frío porque no pueden permitirse la calefacción adecuada, según un análisis de CORRECTIV.Europe. En el caso de Asturias, con los últimos datos disponibles del año 2023, un 16,9% de los hogares (unas 170.000 personas) no pueden permitirse calentar su casa a los niveles apropiados. Entre 2021 y 2023 el número de hogares asturianos que sufren pobreza energética ha aumentado de forma significativa, pasando de un 11,6% en 2021 y un 13,1% en 2022 a un 16,9% en el año 2023.
El bono social térmico promovido por el gobierno para ayudar a los afectados por esta problemática no ha funcionado con la eficacia esperada. El invierno pasado, la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Principado anunció un nuevo modelo de gestión del bono térmico destinado a agilizar los pagos y facilitar los trámites.
Una proporción significativa de los residentes europeos, hasta un 30% en algunas regiones, no puede permitirse calentar adecuadamente sus viviendas. En la gran mayoría de los países, esta cifra aumentó entre 2021 y 2023. Los estudios muestran que los riesgos para la salud asociados a vivir en hogares en los que hace frío incluyen problemas de salud mental, y enfermedades respiratorias y cardiovasculares crónicas, como paros cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Un estudio realizado en cientos de ciudades europeas muestra que las bajas temperaturas exteriores pueden incluso provocar muertes prematuras.
Boris Kingma, fisiólogo térmico de la Organización Holandesa para la Investigación Científica Aplicada, señala a CORRECTIV.Europe: “Te puedes poner capas de ropa para protegerte del frío. Pero si no puedes calentar el espacio en el que vives este alcanza un nivel que te impide recuperarte del frío, lo que se convierte en un riesgo para la salud”.

En total, un 20,7% de la población española se ve afectada por esta situación. Ceuta, con un 35% por ciento-unas 29.000 personas-es la región más afectada; mientras que la comunidad con menor porcentaje de viviendas con calefacción inadecuada es el País Vasco (11,9%). Asturias se encuentra en mejor posición que sus dos comunidades vecinas de la costa cantábrica (Galicia registra un 21,6% de hogares sin calefacción adecuada; y Cantabria un 17,8%), pero ligeramente peor que la de los castellanoleoneses, donde son un 14,4% de los hogares-en torno a 343.000 personas-los que no pueden calentarse en condiciones.
En el territorio peninsular, las comunidades más afectadas son Murcia (26,3%), Extremadura (25,1%) y Andalucía (24,2%).
Lo que comparten todas las comunidades autónomas, y también todas las naciones europeas, es una tendencia al alza en el porcentaje de familias afectadas por la pobreza energética. En líneas generales, cada vez son menos las personas que pueden permitirse el lujo de poner la calefacción. Las familias monoparentales, los ancianos y las personas que viven solas o padecen enfermedades o discapacidades corren un riesgo especialmente alto de padecer este tipo de pobreza.
Según los citados datos de 2023, extraídos de Eurostat y analizados por CORRECITV. Europe, más de 47 millones de personas en la Unión Europea, Suiza y Noruega no pudieron calentar sus casas en 2023, mientras que en 2021 esa cifra era de 31 millones. Los porcentajes más altos de hogares que no pueden permitirse una calefacción adecuada se encuentran en el sur de Europa: España, Grecia, Portugal, Bulgaria, Italia.
El coste de la vida, principal preocupación
Un estudio publicado en el International Journal of Environmental Research and Public Health afirma que la pobreza energética en Europa está causada por una combinación de factores, como los altos precios de la energía, los ingresos bajos, la infraestructura de la vivienda y la baja eficiencia energética. Aún así, las razones varían de un país a otro.

La pobreza energética es un aspecto importante de la crisis más amplia del coste de vida que se está produciendo en Europa y constituye la principal preocupación entre los votantes de la UE. Esta crisis se ha visto muy influenciada por las interrupciones en las cadenas de suministro globales durante la pandemia de la COVID y la invasión rusa de Ucrania. Según la Oficina Europea de Estadística (Eurostat), el precio medio de la electricidad en Europa aumentó un 50% entre 2021 y 2022, y el coste medio del gas natural se ha duplicado. Aunque la inflación muestra signos de desaceleración y los precios de la energía se están estancando, siguen siendo significativamente más altos que antes de la crisis.



























