Una inspección rutinaria realizada el pasado mes de septiembre en la mina de Zarréu, donde una explosión acabó el lunes con la vida de cinco mineros, concluyó que “todo estaba en regla” y que los trabajos que se estaban realizando se correspondían con los previstos en las licencias concedidas a la empresa, y que concluyen el próximo 11 de abril.
Así lo han apuntado la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, y la consejera de Transición Ecológica, Industria y Comercio del Principado, Belarmina Díaz, que este martes se han desplazado hasta Villablino, donde se ha instalado la capilla ardiente por cuatro de los cinco mineros leoneses fallecidos en esta mina situada en el concejo de Degaña, en el extremo suroccidental asturiano.
La empresa Blue Solving dispone desde el verano del pasado año de una licencia de investigación para comprobar, en una determinada zona de la mina, la presencia de algún tipo de mineral o de material de cara a su extracción en un futuro, y otra para retirar chatarra y material del nivel tres de la antigua mina, en el que se produjo la explosión, pero no tenía permiso de explotación de carbón.
Lastra ha recordado que la principal hipótesis es la explosión por la presencia de una bolsa de gas grisú, pero ha remarcado que “hay que saber por qué explotó”.
La mina, que hasta la concesión de las licencias a esta empresa llevaba prácticamente sin actividad desde 2018, fue sometida a una inspección rutinaria el 23 de septiembre en la que “no se detecta nada anormal”, ha apuntado la consejera.
Fuentes consultadas por NORTES apuntan por el contrario que la mina ha tenido una actividad extractiva continuada en los últimos meses.



























