Las víctimas de la represión republicana no cayeron en el olvido

Las personas fusiladas en el cementerio de Jove el 14 de agosto de 1936 son sesenta y sus nombres ya estaban inscritos allí.

Recomendados

Marta Rogia
Marta Rogia
Periodista, abogada, guionista. Cinéfila y apasionada de la radio, a la que he prestado voz mucho tiempo. Continúo con mi búsqueda de la autenticidad mediante narraciones que nos conecten a través de la emoción.

El 23 de abril, Javier Jové y Sara Álvarez Rouco, diputados de Vox, presidieron un acto con el que querían homenajear a fusilados del bando sublevado en Gijón. Colocaron una placa en el cementerio de Jove en la que lucía el logo y el color verde distintivo de su partido, además del texto: ‘A las víctimas del terror rojo. 1931-1952. Olvidadas por las instituciones. Siempre en nuestro recuerdo’. Aunque al día siguiente, según informa El Comercio, la empresa mixta Cementerios de Gijón, S.A retiró la mencionada chapa, la Dirección General de Memoria Democrática también ordenó su retirada.

Al hilo de esa actuación y en una entrevista concedida a NORTES, el historiador Pedro Luis Alonso García explica que en Jove ya estaban grabados en una pared los nombres de las personas que los republicanos fusilaron el 14 de agosto de 1936. Las circunstancias del suceso las recoge en su tesis doctoral del año 2015: La justicia republicana en Asturias: la actuación del tribunal popular provincial y otros organismos especiales durante la Guerra Civil (1936-1937). En la génesis de ese estallido de violencia juega un papel clave la Iglesia de San Pedro, constituida como una prisión provisional que acogía a presos de derechas y religiosos, especialmente. En ese momento alcanzaba una cifra de detenidos muy elevada, ya que muchos provenían de Pravia, por el avance de las tropas de Franco en la zona y también había más de la Iglesia del Sagrado Corazón, porque los días 11 y 12 de ese mes se había producido una avería en sus aseos. De hecho, según la lista del Comité de Guerra de Gijón, el 12 de agosto un total de 179 detenidos llegaron a la Iglesia de San José de la prisión provincial.

El historiador Pedro Luis Alonso García. Foto: David Aguilar Sánchez

Ese 14 de agosto, Gijón sufre un bombardeo donde fallecen muchos civiles que simplemente paseaban por la calle. Como represalia, se produce la saca de presos de la Iglesia de San José. Alonso refiere datos de la prensa y las memorias de Bonifacio Lorenzo Somonte —abogado y autor de libros como Disparad sobre nosotros, donde trata la Guerra Civil — para ilustrar los detalles. Así, cerca de este templo, en la Cocina Económica, había un comedor de milicianos y “fueron las mujeres que allí prestaban servicios las primeras en salir a la calle pidiendo la entrega de los presos”; luego, los anarquistas con su cuartel de milicias muy cercano “se sumaron a las mujeres avanzando hacia la iglesia de San José. Milicianos comunistas que hacían guardia en la prisión trataron de impedir la entrada de los grupos”; pero estos acceden a tiro limpio desbordando a la guardia. Se registra “una disputa entre comunistas y anarquistas, ya que los primeros argumentaban que sin una orden del comité de guerra no se podía consentir ninguna excarcelación”. Pero consiguen llevarse a un buen número de encarcelados.

el 14 de agosto de 1936 96 personas fueron asesinadas en distintos puntos de Gijón como represalia a los bombardeos

A la pregunta de quién ordenó las ejecuciones, en las memorias de Lorenzo se recoge que una multitud se congregó para presenciar los fusilamientos llevados a cabo por el pelotón. No constan más datos, aunque a decir de Alonso parece “una actuación bastante al margen de la autoridad republicana, una explosión espontánea como respuesta al bombardeo que había ocasionado muchas víctimas en Gijón”. Además, algunos de los que se llevaron de la Iglesia los matan en el cementerio de Tremañes, otros en la playa de San Lorenzo, aunque el grueso de la expedición va al cementerio de Jove. En esa fecha del 14 de agosto de 1936, el historiador tiene documentadas un total de 96 personas que son asesinadas en distintos puntos de Gijón. Y en Jove fueron 60, porque existen dos errores en las inscripciones. Una de ellas se refiere a Víctor González Pumariega, que lo apuntaron dos veces y luego hay otra duplicada, que es la de un capuchino cuyo nombre de religioso era Eustaquio de Villalquite, pero su nombre civil era Bernardo Cembranos Nistal, aunque este hombre no falleció en esa fecha, sino el 31 de agosto en otro punto del concejo.

Plaza a Romualdo Álvarez, asesinado en el verano de 1936.

Con respecto al posible olvido de las víctimas causadas por el bando republicano, Alonso también menciona que “más olvidadas pudieron ser las víctimas del bombardeo del 14 de agosto, justo antes de la saca”, ya que existen 45 fallecidas por heridas de metralla, pero también hay más sin identificación. Además, tampoco es cierto que esos represaliados no hayan tenido reconocimientos como, por ejemplo, Romualdo Alvargonzález Lanquine, que posee una escultura y plaza en Gijón o los nombres de los religiosos, recogidos en trabajos que se hicieron sobre la represión del clero en Asturias. En esa misma idea ahonda Carmen García García, profesora titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo, que comenta que las llamadas víctimas del terror rojo “fueron homenajeadas por todo lo alto nada más terminar la guerra. Hubo exhumaciones, hubo homenajes, hubo placas con todos los nombres de los muertos, hubo celebraciones de misas mayores, las iglesias de cada lugar se llenaron con placas de los muertos por la vesania roja en cada localidad;  hubo compensaciones económicas, hubo centenares de esquelas a toda página en la prensa con los muertos de tal o  cual oficio, y, lo más importante, se llevó a cabo la Causa General en toda España y en concreto, en Asturias la hemos traído del Archivo Histórico y la hemos depositado para su consulta en el Archivo Histórico de Asturias, a disposición de cualquier interesado para ver el alcance de la represión republicana, que fue, sin duda, importante, pero no quedaron en el olvido por parte de la Dictadura de ninguna manera”.

Bombardeo de Gijón en la Guerra Civil. Foto: Constantino Suárez

Aparte de ello, la profesora recuerda que los familiares de los muertos por los “rojos” tuvieron distintas prebendas en puestos de trabajo públicos, pensiones a sus padres o hijos y todo tipo de facilidades para acceder a empleos en la Administración. Como apunte final, también precisa que “las fechas que pone Vox son ridículas. La represión republicana se dio durante la guerra en Asturias, es decir, de julio de 1936 a octubre de 1937 ¿A qué viene poner 1952?”. Además, existe una fuente que se ha elaborado con el manejo de todo tipo de recursos, incluidas las causas generales por municipios, los registros civiles, la documentación del archivo del padre Patac, la Causa General de Gijón, bibliografía abundante, prensa de la época, entre otras y ha cristalizado en la Base de datos de las víctimas de la guerra civil y de la represión franquista en Asturias, investigación dirigida por la profesora, donde figuran todos los represaliados.

Las cifras que ofrece indican que las personas afectadas por la represión en la Asturias republicana fueron 2030, de ejecuciones realizadas al margen de las autoridades; mientras que la justicia republicana aplicó a 53 derechistas la pena de muerte.

Actualidad

spot_img
Publicidad: financiación de vehículos. Unión de Consumidores de Asturias