Más de 122 millones de personas en todo el mundo están desplazadas por guerras y violencia, según la ONU. A ellas está dedicada la exposición fotográfica “Desterradas”, del fotoperiodista y documentalista Unai Aranzadi, que se inauguró este jueves en el Museo Barjola de Xixón. La muestra es el resultado de una década de trabajo en diez países de África, Europa, Asia y América, donde Aranzadi ha documentado las historias de personas desplazadas por conflictos bélicos, desastres naturales, políticas de gentrificación y explotación empresarial.
A través de 50 retratos de gran formato, la exposición presenta a mujeres y hombres que han perdido su tierra o nunca la han tenido. Entre los países representados se encuentran la República Democrática del Congo, Palestina, Brasil, Kosovo, Macedonia del Norte, Japón, Honduras, Mozambique y Filipinas. Cada imagen va acompañada de una declaración personal de los retratados, ofreciendo una visión íntima y directa de sus vivencias.




Aranzadi, nacido en 1975 en Algorta, Bizkaia, procede de una familia de marinos de Mundaka, y de ellos heredó también el espíritu viajero. En 1994 cubrió en Gaza su primer conflicto, y desde entonces no ha parado una carrera como reportero independiente que le ha llevado a entrevistar a los talibanes afganos o convivir con la guerrilla colombiana.
Sus documentales han sido emitidos por la BBC, Al Jazeera English y Canal+, y sus escritos y fotografías han sido publicados por Reuters, El País, Der Spiegel, The Washington Post, La Marea o El Salto.
La muestra está organizada por la ONG asturiana Soldepaz Pachakuti, que también ha impulsado la versión audiovisual del proyecto, un documental de 28 minutos que ha sido galardonado en festivales de cine y derechos humanos. La exposición cuenta con el apoyo de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo, el Gobierno del Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Xixón.
Aranzadi rehúye el voyeurismo de lo que considera el punto de vistas de muchos fotoperiodistas en zonas de conflucto, y defiende frente a él una posición de compromiso político: “Una mirada humanista que no se contenta con mostrar la pobreza y alivios pasajeros, sino que apunta a procesos necesarios para construir una sociedad más justa allí, y aquí”.



























