El Festival Fifty-Fifty se ha hecho un hueco en la agenda cultural del norte como esos encuentros que parecen pensados para mezclar universos que rara vez coinciden. Jazz y poesía, swing y palabra, lo íntimo y lo colectivo. Avilés volverá a ser su escenario del 25 al 28 de septiembre. Entre los invitados de este año dos nombres brillan con luz propia: Ray Gelato, “el padrino del swing”, y Alberto San Juan, actor y director que regresa al Teatro Palacio Valdés para encender la voz de Federico García Lorca en un presente donde el eco del poeta suena, si cabe, más urgente.
La noche del viernes 26, San Juan se subirá al escenario con una banda de jazz en directo para rescatar la conferencia que Lorca pronunció en 1930 en la Residencia de Señoritas de Madrid, cuando presentó Poeta en Nueva York. Aquella tarde, el poeta granadino, testigo del crack del 29, advirtió sobre “un sistema económico cruel al que pronto habrá que cortarle el cuello”. Casi un siglo después, esas palabras suenan como una crónica del ahora.

San Juan lo tiene claro: lo que le atrapó de ese texto fue “la belleza del lenguaje, su potencia expresiva y esa llamada directa al oprimido para emanciparse frente al sistema opresor”. Habla de Lorca como si fuese un contemporáneo, alguien que no se dejó arrastrar por el ruido de su tiempo. “El sistema que nos oprime sigue siendo el mismo: el capitalismo. Quizá en fase terminal por sus contradicciones insalvables, pero terriblemente feroz y criminal. Vender la vida, mercantilizarla, es matar la vida. Lorca vio claro la necesidad de acabar con este sistema si queremos una buena vida, incluso si queremos sobrevivir”.
El actor rehúye la visión del arte como refugio neutral. Para él, el escenario no es un oasis, sino un espejo que devuelve las heridas de la historia. “Muchas expresiones artísticas han participado en grandes cambios, para bien y para mal. El western clásico de Hollywood, por ejemplo, justifica el genocidio de la población nativa norteamericana a manos de los colonos europeos y sus ejércitos”. Para San Juan, esa implicación no es solo cuestión de artistas: “Cada persona se posiciona, activa o pasivamente. No es posible mantenerse al margen. Todos estamos implicados en lo que ocurre. Da igual cuál sea tu gremio”.
Ese compromiso, reconoce, le ha costado algún roce: “He tenido problemas con grupos municipales de ayuntamientos que me contrataron. Pero no he sufrido el veto que sí han padecido compañeros como Guillermo Toledo, Albert Pla o Fermín Muguruza”. Pese a todo, sigue defendiendo el teatro como lugar de encuentro: “Intentarlo es casi un deber. Sólo si fracasamos se convierte en un arma arrojadiza para la disputa política”. Y frente a los que temen a un público encerrado en su burbuja, San Juan responde sin titubeos: “En España la gente es muy abierta, también para escuchar lo que ocurre más allá de nuestras fronteras”.
Cuando se le plantea qué significa “emocionar con denuncia”, se queda en silencio y contesta con franqueza: “Perdón. No sé responder a esa pregunta”. Lo que sí sabe es lo que le gustaría abordar después de Lorca: “Me encantaría volver a hacer Shakespeare. O Valle-Inclán, por ejemplo”.
¿Y qué queda del poeta en el actor y del actor en la voz de Lorca? San Juan lo resume en una frase mínima: “Amor a la vida, quizá”.
El Fifty-Fifty parece hecho a medida para esa alquimia de jazz y palabra, de música y memoria. La noche siguiente, el 27 de septiembre, será el turno de Ray Gelato junto a Enric Peidro y una superbanda de nueve músicos que promete hacer bailar al Auditorio de Casa de Cultura con el swing más clásico. Dos noches, dos lenguajes distintos y una misma pulsión: recordarnos que la cultura no es un adorno, sino un lugar donde todavía late la posibilidad de cambiar las cosas. Jazz y poesía, swing y denuncia: en Avilés resonará la voz de un Lorca que todavía nos habla desde el porvenir.



























