El testimonio de un superviviente de la tragedia minera de Zarréu deja en evidencia a la empresa Blue Solving

David Álvarez explica en una entrevista concedida a El Comercio cómo eran las condiciones de seguridad en la mina.

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Redacción Nortes
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Te contamos lo ocurrido centradas en la periferia.

David Álvarez, uno de los mineros que sobrevivieron al accidente que hace casi un año costó la vida a cinco de sus compañeros en la mina de Cerredo, reconoce que se encontraban sacando carbón de su interior en el momento de la explosión, porque era su trabajo, y que lo hacían “con muy poca seguridad”.

Así lo señala en una entrevista exclusiva publicada por El Comercio en la que reconoce que el accidente le dejará secuelas para siempre, que trata de olvidarlo, pero que es algo que no le deja dormir y le atormenta todos los días porque se acuesta y levanta viendo las caras de sus compañeros fallecidos.

El accidente, que dejó cinco fallecidos y cuatro heridos, tuvo lugar la mañana del 31 de marzo del pasado año a consecuencia de una explosión de gas grisú registrado en el nivel tercero en un momento en el que, al parecer, once trabajadores llevaban a cabo trabajos de extracción, pese a que la empresa titular de los derechos mineros, Blue Solving, carecía de permiso para hacerlo.

“No sabíamos nada de que la empresa no pudiera extraer carbón, aunque evidentemente eso era lo que hacíamos. Me enteré en el hospital por las noticias… Nosotros claro que extraíamos carbón, todo el tiempo. Era nuestro trabajo, lo que no sabíamos era que Blue Solving no tenía permisos”, ha señalado antes de asegurar que en el interior “había muy poca seguridad, por no decir ninguna”.

La ventilación era “pésima” y no había equipos que por ley tenía que haber, como autorrescatadores o equipos de comunicación con el exterior, ha añadido Álvarez, que dice no entender cómo en las inspecciones llevadas a cabo por la Dirección de Minas no se dieron cuenta de las condiciones que presentaba la mina.

Del momento de la explosión solo recuerda “como una gran bola de fuego que se activó por una chispa al mover las máquinas o los vagones” y que pudo salir del interior por su propio pie, aunque muy aturdido, sangrando por la cara y el pie, pero sin llegar a perder el conocimiento.

Sin intención de volver a trabajar en una mina e intentando aún superar el trauma con ayuda médica, este superviviente al que le han quedado secuelas en las vértebras, un pie y la cadera, además de varias cicatrices considera que el hecho de que se salvase es un milagro, pero que aún le resulta muy difícil asimilar todo lo que pasó.

El accidente de Zarréu ha sido el mayor accidente registrado en la minería asturiana en las tres últimas décadas y desde hace ya casi un año es objeto de distintas actuaciones técnicas, judiciales y políticas para tratar de dirimir responsabilidades políticas y penales. 

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