El referéndum del agua abre una fisura en la mayoría absoluta de Cepi

El movimiento ciudadano recaba más de 10.000 firmas y presiona al alcalde a convocar una consulta sobre la privatización del servicio.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Durante la celebración de los Huevos Pintos en Pola de Siero, el pasado martes, el párroco local, Fermín Riaño, animó públicamente a la corporación municipal a facilitar la consulta popular sobre la privatización del agua que reclaman miles de vecinos del concejo. El comentario provocó una réplica del alcalde, que ironizó con que cada cual debía ocuparse de su ámbito. La escena recogida en la prensa regional por la periodista Sara Arias, muestra hasta qué punto el debate sobre el agua ha salido del pleno municipal para instalarse en el centro de la vida pública de Siero.

Y ahora el alcalde tiene sobre la mesa una decisión complicada: si convoca o no el referéndum que le piden miles de vecinos.

Más de diez mil firmas

El pasado 9 de abril, la Plataforma por el Agua de Siero registró en el Ayuntamiento de Siero 10.854 firmas para solicitar una consulta popular sobre la privatización del servicio de agua.

Según el reglamento municipal, la solicitud supera con holgura el requisito exigido, el apoyo de al menos el 15 % del censo de personas mayores de edad.

“Quedaron registradas y ahora estamos a la espera de la respuesta del Ayuntamiento”, explica Silvia Vega, miembro de la plataforma. “Entendemos que están obligados a plantear el referéndum porque se supera el porcentaje necesario”. Por ahora, el gobierno municipal no ha aclarado si dará ese paso.

Representantes de la Plataforma por el Agua de Siero en la entrega de firmas para pedir un referéndum.

Una decisión que no estaba en el programa

El origen del conflicto está en el plan del Ayuntamiento de Siero para conceder la gestión del agua a una empresa privada durante unos treinta años, una medida que la Plataforma por el Agua de Siero rechaza frontalmente y que ha abierto un choque político sobre quién debe decidir el modelo de gestión de un servicio básico.

El gobierno municipal sostiene que el sistema necesita una renovación profunda de la red de abastecimiento y saneamiento. Según los cálculos del consistorio, serían necesarias inversiones cercanas a los 25 millones de euros para modernizar infraestructuras y reducir pérdidas en la red.

Desde el Ayuntamiento se plantea que una concesión a una empresa privada permitiría financiar esas obras y ejecutarlas con mayor rapidez. Este tipo de modelos son relativamente habituales en España: el servicio sigue siendo de titularidad pública, pero su gestión se adjudica mediante contrato a una empresa.

Ese argumento económico es el que utiliza el gobierno municipal para defender la concesión, mientras que la plataforma vecinal sitúa el debate en el control público del agua y el posible impacto en las tarifas.

Uno de los argumentos centrales del movimiento vecinal es que esa decisión no formaba parte del programa electoral con el que el PSOE ganó las elecciones municipales.

“Este tipo de mecanismos existen precisamente para casos como este”, señala Silvia Vega. “Cuando se toma una decisión importante que no estaba en el programa electoral”. La consulta ciudadana se plantea, por tanto, como una forma de validar —o cuestionar— una decisión estratégica del gobierno local.

Movilización en el concejo

La recogida de firmas se organizó en pocas semanas y sin estructura política detrás, según explica la Plataforma por el Agua de Siero. “Somos vecinos y trabajadores que lo hacemos en nuestro tiempo libre, pero la gente está bastante movilizada con el tema”, afirma Silvia Vega.

Concentración contra la privatización del agua en Siero.

Además de los firmantes, desde la plataforma aseguran que comerciantes y hosteleros que no podían participar en la recogida de apoyos por cuestiones administrativas han mostrado interés por el proceso.

En las últimas semanas el conflicto ha dado lugar también a concentraciones y campañas informativas, con una protesta ante el Ayuntamiento de Siero en marzo que reunió a varios centenares de vecinos. El resultado ha sido una movilización considerable para un concejo del tamaño de Siero.

Democracia representativa… y participación directa

El alcalde ha defendido en distintas ocasiones que la legitimidad del gobierno municipal procede de las elecciones celebradas cada cuatro años. Desde la Plataforma por el Agua de Siero replican que la participación ciudadana no debería limitarse a ese momento.

“Creemos que la democracia es algo más que votar cada cuatro años”, sostiene Silvia Vega. La discusión, en el fondo, ya no es solo sobre la gestión del agua, sino sobre hasta qué punto el Ayuntamiento de Siero está dispuesto a abrir esa decisión a la ciudadanía.

Con las firmas ya registradas el 9 de abril, el Ayuntamiento de Siero tendrá que pronunciarse en los próximos días. Convocar la consulta supondría abrir un debate público sobre una de las decisiones más importantes del mandato. No hacerlo implicaría ignorar una iniciativa respaldada por más de diez mil vecinos.

Entre la presión ciudadana, la discusión política y escenas inesperadas como la vivida en los Huevos Pintos de Pola de Siero, el conflicto del agua se ha convertido en uno de los principales asuntos del concejo.

Y el alcalde de Siero se encuentra ahora ante una pregunta difícil de esquivar. Entre abrir la decisión a la ciudadanía o mantenerla en el ámbito del gobierno municipal. La respuesta del Ayuntamiento marcará el siguiente capítulo del debate sobre el agua en el concejo.

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