Prometía ser una noche de baile, y el Tito Ramírez no defraudó este viernes en Tribeca. Bien flanqueado por su implacable orquesta “Los Verdaderos Reales”, el músico granadino se ganó al público asturiano en una velada en la que no faltó “Cachito de cachopo”, su particular homenaje al plato más controvertido de la gastronomía de esta tierra, una canción de desamor dedicada a una asturiana, según confesó en el escenario del Tribeca.

Tiene fama Ramírez de ser uno de esos músicos perfeccionistas que disfrutan sobre todo de encerrarse en el estudio, pero el concierto de este viernes demostró que el artista andaluz tiene mucho más que buen oficio sobre el escenario. Sobre las tablas derrochó además de buen gusto musical, carisma y sentido escénico y del espectáculo.
Casi dos horas duró un espectáculo completo en el que el autor de “Sonido Conquistador” y “El Prince” desgranó un repertorio melómano que da muestras de su amor y querencia por ritmos como el boogaloo, el mambo, el rock and roll y el latin soul. La conexión con un público entregado que no dejó de bailar en todo el concierto fue casi instantánea.
El llenazo de Ramírez este viernes inaugura una nueva temporada en Tribeca Live, la histórica sala ovetense en la que el promotor Enrique Patricio presenta una programación en la que asoman ya los nombres de Pablo Moro, con localidades agotadas, Melifluo, Paula Koops, Los Deltonos, Pedro Pastor, Ramoncín o Dixebra.



























