El sueño de Joel García: menos reglas, menos inversión social y mucho más dinero público para su sector

El presidente de la construcción asturiana, reelegido por tercera vez, tiene un programa político y un nuevo objetivo: tomar el control de la Cámara de Comercio de Oviedo.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Menos reglas, inmigrantes sin derechos de ciudadanía y mucho más dinero público para las empresas privadas. Así podría resumirse el discurso de Joel García, reelegido este lunes por tercera vez consecutiva como presidente de CAC-Asprocon, la patronal asturiana de la construcción, una de las más poderosas e influyentes de la Federación Asturiana de Empresarios.

Natural de Muñas (Valdés, 1980), García es fundador y propietario de la compañía CGS, con domicilio en Llanera, una empresa dedicada sobre todo a la obra pública. El incremento del presupuesto asturiano para infraestructuras es de hecho una de sus reivindicaciones constantes. La otra el recorte de la inversión social. En junio de 2023, en un arranque de sinceridad, el constructor desató una gran polémica al pedir unos presupuestos que detrayeran partidas de sanidad y educación para gastar más en obra pública: “La sanidad es un gran servicio y está muy bien, pero la realidad es que cuesta mucho y, si se es capaz de rebajar un 5% el gasto, se recupera un montón de dinero, y en el tema de la educación, sin rebajar servicios, entiendo que, con menos niños, no puede costar más”.

La izquierda y los sindicatos se echaron contra él, si bien Joel García también encontró defensores en un sector del PSOE. Juan Cofiño, entonces vicepresidente del Gobierno asturiano apoyó sus palabras e insistió en la misma idea: tocaba reorientar el presupuesto del gasto social al gasto en obra pública. García siempre ha mantenido buenas relaciones tanto con el actual presidente de la Junta como con el alcalde de Siero, Ángel García “Cepi”.

Más comedido que en aquella ocasión, este lunes el presidente de los constructores se ha limitado a pedir más ayudas públicas para tecnología y renovación de maquinaria, y un 6% para infraestructuras, su negociado, el doble de lo que el Principado se gasta en la actualidad.

Acostumbrado a que los medios de comunicación le hagan caso, el presidente de CAC-Asprocon no evita meterse en ningún charco

El presidente de la patronal también volvió a expresar en la asamblea de la construcción un viejo deseo de los empresarios del sector: cobrar más del Principado por construir vivienda protegida, un tipo de edificación con precios máximos fijados por la administración autonómica, y cuya revisión los constructores llevan tiempo reclamando.

Una demanda constante de transferencias del sector público hacia las empresas privadas que contrasta con el discurso “liberal” que el empresario mantiene cada vez que interviene públicamente. “El empresario corre un serio peligro de extinción en nuestro país y si queremos evitarlo; si no queremos convertirnos en ciudadanos resignados en una España donde para sobrevivir haya que depender del Estado, es hora de que todos, organizaciones empresariales, colegios profesionales, sindicatos y ciudadanía en general, alcemos la voz para exigir cambios radicales en la legislación que eviten esta nacionalización del país” afirmaba en un artículo de la revista Ático, editada por CAC-Asprocon.

Contra la regularización de inmigrantes y la planificación urbanística

Declarado enemigo de la planificación urbanística, las protecciones culturales y paisajísticas, y las “zonas tensionadas” para limitar el precio de la vivienda, García aprovecha cada oportunidad para cargar contra la “burocracia” y pedir que se aumente la edificabilidad de todos los solares, permitiendo por ejemplo que un edificio de cinco plantas pase a siete.

Joel García y la ministra de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Paraguay, Monica Recalde De Giacomi.

Acostumbrado a que los medios de comunicación le hagan caso, el presidente de CAC-Asprocon no evita meterse en ningún charco. Contrario a la regularización de inmigrantes, García se ha manifestado a favor de “traer inmigración controlada de otros países”. ¿Cómo? A través de contrataciones en origen que no generen arraigo ni derechos de ciudadanía.

En las pasadas elecciones de FADE, celebradas en abril de 2005, García fue quien inclinó de manera decisiva la balanza en favor de María Calvo. El derrotado, José Manuel Ferreira, le acusó entonces de no jugar limpio en el proceso electoral. Los empresarios de la construcción tuvieron que votar en bloque a Calvo contra Ferreira, sin libertad de voto. Algunos disidentes le acusaron entonces de “secuestrar” su voluntad.

La candidatura de Ferreira fue una operación de la Cámara de Comercio de Oviedo para tomar el control de FADE y desbancar al tándem Calvo-García. Ahora Joel García sopesa devolver el golpe a sus adversarios, Paniceres y Ferreira, patrocinando un candidato propio a las elecciones de la Cámara. Ya hay un nombre para ello: el constructor Arturo Estévez.

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