El Gobierno asturiano ha instalado ya a lo largo de esta legislatura un centenar de piedras de la memoria o stolpersteine en recuerdo de ciudadanos de la región deportados a los campos de concentración nazis, una cifra que se suma a los 46 existentes previamente y a la espera de completar el homenaje a los 193 asturianos que sufrieron esa situación.
El proyecto Stolpersteine, impulsado por el artista alemán Günter Demnig, busca mantener viva la memoria de las víctimas del nazismo mediante la colocación de adoquines con placas de latón grabadas con sus nombres y principales datos biográficos en los lugares vinculados a sus vidas.
Esa cifra se ha alcanzado este domingo con la colocación en Arriondas de la piedra de la memoria dedicada a Manuel Cueto Pérez, nacido el 25 de octubre de 1918 en La Vita (Parres) en el seno de una familia vinculada al bando republicana, que pasó por el campo de prisioneros Frontstalag 184 instalado en Angulema (Francia) para los exiliados españoles ante ser traslado a Mauthausen el 20 de agosto de 1940 en el conocido como convoy de los 927.
A su llegada al campo nazi recibió el número de matrícula 3887 y el 24 de enero de 1941 fue trasladado al subcampo de Gusen, con el número 9163, donde falleció el 5 de noviembre de 1942.
En la colocación del adoquín ha participado el consejero de Ordenación de Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico, que ha incidido en que las administraciones públicas tienen la responsabilidad de preservar la memoria de quienes sufrieron la persecución, el exilio, la deportación y el exterminio por defender la libertad y los valores democráticos.
Asimismo, ha subrayado que cada una de estas piedras constituye un acto de reparación y reconocimiento individual frente al intento de borrar la identidad de las víctimas.



























