Sanz Montes lleva al púlpito de Covadonga la “invasión” y la “guerra híbrida” de Ceuta

El arzobispo vuelve a hablar de política con un duro discurso sobre inmigración y soberanía.

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Redacción Nortes
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Te contamos lo ocurrido centradas en la periferia.

Jesús Sanz Montes ha situado este 8 de septiembre la inmigración y la crisis de Ceuta en el centro de la homilía de la Virgen de Covadonga. Desde la basílica, el arzobispo de Oviedo ha hablado de “invasión”, “guerra híbrida” y una ciudad “tomada” por casi 80.000 personas.

La misa es una celebración de la Iglesia católica, no el acto institucional del Día de Asturias, pero su coincidencia con la festividad autonómica, su retransmisión televisiva y la presencia de cargos públicos amplifican cada año las palabras del arzobispo. Entre quienes le han escuchado estaban el presidente de la Junta General, Juan Cofiño; el alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González, y representantes de PP, Vox y Foro, además de autoridades judiciales y militares.

“No hablamos solo de pateras que vienen de modo continuo, sino de una auténtica avalancha que compromete nuestra soberanía”, ha afirmado Sanz Montes. Según su relato, “casi ochenta mil personas, jóvenes en su mayoría”, han “tomado una ciudad española”, dejando a sus habitantes “sitiados entre el miedo, la podredumbre, la intimidación y las violaciones de menores”.

Sanz Montes durante la homilía.

El prelado se ha preguntado “cuántos podemos asumir” y ha pedido “medidas sensatas, no populistas ni demagógicas”. Ha reclamado que la acogida dependa de las posibilidades de integración laboral, educativa y sanitaria y que se descarte a quienes se cuelan “con intenciones perversas de toda calaña inconfesables”.

Al mismo tiempo, ha definido a esos jóvenes como “ocupantes” y como víctimas de las estrategias que provocan los desplazamientos. Ha citado al papa León XIV para defender la dignidad de los migrantes y ha recordado el mandato evangélico de acoger al forastero, aunque ha insistido en que “lamentablemente todos no caben”.

Lo que dicen los datos

La entrada masiva en Ceuta de los días 30 y 31 de julio desbordó una ciudad de unos 83.000 habitantes y provocó la muerte de al menos 80 personas. El Gobierno acabó cifrando en unas 72.000 las entradas.

La imagen de una ciudad “tomada” por casi 80.000 personas deja fuera un dato relevante. El 4 de agosto, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que 70.000 de las 72.000 personas que habían entrado ya habían regresado a Marruecos.

La posible intervención marroquí tampoco está cerrada. Un informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras elaborado para la jueza que investiga los hechos describe la entrada como “planificada” y apunta a la actuación de agentes marroquíes. La dirección de la Policía sostiene, sin embargo, que ningún informe permite atribuir al Gobierno de Marruecos su planificación o ejecución y que no se ha identificado a un autor intelectual. La Audiencia Nacional investiga un posible ataque contra la integridad territorial y su jueza ha empleado la expresión “guerra híbrida”, pero se trata todavía de una investigación abierta.

Más de cien personas vinculadas a movimientos eclesiales y sociales, reunidas en Cristianos de Asturias por una Iglesia Sinodal, publicaron ‘Señor arzobispo de Oviedo: deje de avergonzar a esta Iglesia‘.

La referencia de Sanz Montes a las “violaciones de menores” también necesita contexto. La Fiscalía ha registrado 23 agresiones sexuales contra personas migrantes desde el inicio de la crisis, cinco de ellas violaciones, y nueve de las víctimas son menores. De los ocho presuntos autores identificados, cuatro son marroquíes, tres españoles y uno belga. Los datos no permiten atribuir esos delitos al conjunto de quienes cruzaron la frontera.

De los “moritos” al “Todos no caben”

El lenguaje empleado este martes tiene antecedentes. En agosto de 2025, durante la polémica por el uso de instalaciones deportivas para celebraciones musulmanas en Jumilla, Sanz Montes preguntó por “la reciprocidad negada de los moritos con los cristianos que asesinan en nuestras iglesias dentro de sus territorios”. En enero de 2026 se apartó del apoyo de la Conferencia Episcopal Española a la regularización extraordinaria de personas migrantes con otra sentencia: “Todos no caben”.

Aquellas palabras encontraron respuesta dentro de la propia Iglesia. Más de cien personas vinculadas a movimientos eclesiales y sociales, reunidas en Cristianos de Asturias por una Iglesia Sinodal, publicaron “Señor arzobispo de Oviedo: deje de avergonzar a esta Iglesia”. Sostuvieron que su discurso se acercaba a las voces extremistas que presentan al migrante como sospechoso, delincuente o invasor y recordaron cuatro verbos de la doctrina católica: “acoger, proteger, promover e integrar”.

El controvertido arzobispo de Oviedo ha sido criticado por diferentes sectores de la propia Iglesia Católica de base.

Las críticas por sus palabras sobre la inmigración se suman a las recibidas por sus intervenciones sobre las mujeres y las personas LGTBI. En la homilía de Covadonga de 2023 llamó “leyenda del beso” y “sainete” al caso de Luis Rubiales y Jenni Hermoso. Un año después cargó contra “el feminismo empoderado y excluyente que impone su dictadura de género”. El colectivo Xente LGTBI+ Astur (XEGA) le concedió en junio de 2026 su “Ladrillo Rosa” por unas declaraciones que, según la organización, atentan contra la dignidad de las personas LGTBI y contribuyen a un clima de hostilidad.

El presidente del Principado, Adrián Barbón, no ha acudido por tercer año consecutivo a la misa de Covadonga. Tampoco lo ha hecho la delegada del Gobierno, Adriana Lastra. Barbón ha asistido a otro oficio religioso en el occidente asturiano, donde se celebran este año los actos institucionales del Día de Asturias, después de varios años de enfrentamientos con el arzobispo por el contenido político de sus homilías.

El núcleo del discurso pronunciado este martes tampoco era nuevo. Dos días antes, el 6 de septiembre, Sanz Montes había publicado una carta semanal en la que ya hablaba de la “invasión sufrida en Ceuta”, una “guerra híbrida”, “casi ochenta mil personas” y una población “sitiada”. Este 8 de septiembre ha llevado ese mismo marco a la homilía de Covadonga, ante fieles y autoridades.

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