Leopoldina Fortunati (Venecia, 1949) llegará este sábado a Oviedo/Uviéu para participar en Pan y Roses, el festival de literatura social y política que celebra este fin de semana su segunda edición en los Almacenes Kuivi. Socióloga, investigadora y militante del feminismo autónomo italiano, Fortunati es una de las principales figuras de la lucha por reconocer el trabajo doméstico como una forma de trabajo y por ampliar el terreno de las luchas sociales.
Durante los agitados años setenta, en pleno ciclo de movilización feminista y obrera en Italia, Fortunati participó junto a figuras como Silvia Federici y Selma James en la organización internacional de la campaña por un salario para el trabajo doméstico. Militante del partido Potere Operaio, junto a figuras como Toni Negri o Franco “Bifo” Berardi, y posteriormente de la organización Lotta Femminista, formó parte de una corriente que puso en cuestión uno de los pilares invisibles de la economía capitalista: el trabajo no remunerado realizado fundamentalmente en los hogares.
Su planteamiento partía de una idea entonces rupturista: cocinar, limpiar, cuidar, criar o mantener un hogar no eran actividades ajenas a la economía, sino tareas imprescindibles para reproducir la fuerza de trabajo. El capitalismo necesitaba que esas labores se realizaran, pero no las reconocía como trabajo. Fortunati y sus compañeras convirtieron precisamente esa contradicción en uno de los ejes de su pensamiento y acción.

En 1972 un grupo de feministas italianas y norteamericanas entre las que destacaban Selma Jones, Mariarosa Dalla Costa, Silvia Federicci o la propia Fortunati, echaban a andar la Campaña Internacional por el Salario Doméstico, que tuvo sus principales grupos activistas en Italia, EEUU, Canadá y Reino Unido. Aunque la campaña, que se prolongó todavía en los años 80, no logró su principal objetivo, remunerar el trabajo de las mujeres en el hogar por parte del Estado, sí sirvió para visibilizar la importancia del trabajo de cuidados, infravalorado y despreciado como “sus labores”, tanto a nivel social como cultural.
Entre las propuestas del grupo estaba la de lanzar una Huelga Mundial de Mujeres, idea finalmente materializada en España y otros países en la pasada década, al calor de las grandes movilizaciones feministas del 8M.



Todas estas ideas nacidas en el activismo, serrían teorizadas y condensadas por Fortunati en su libro El arcano de la reproducción, publicado originalmente en 1981. En el libro, Fortunati utiliza las categorías del marxismo para introducir en el análisis cuestiones que habían quedado fuera de la tradición marxista: el hogar, la familia, la reproducción, la crianza y la producción de nueva fuerza de trabajo.
Su obra sería clave en posteriores obras y desarrollos de autoras como Silvia Federicci, autora de “Calibán y la bruja”.

Del salario doméstico a una lucha más amplia
Casi medio siglo después, Fortunati continúa defendiendo la vigencia de aquella discusión, aunque considera que la propia transformación de los hogares ha cambiado los sujetos implicados en el trabajo reproductivo.
En una entrevista publicada por El Salto en 2023, señalaba que durante los años setenta la lucha por el salario doméstico tenía fundamentalmente a las mujeres como sujeto político. Ahora, sostenía, hombres, personas mayores, adolescentes y niños participan también de distintas formas en la esfera doméstica, lo que podría ampliar el campo de esa reivindicación. “Esto solo ocurrirá si todos estos sujetos están dispuestos a reconocerse como sujetos en el mundo de la reproducción. Así, la lucha del trabajo doméstico puede aspirar a construir un frente de composición de clase mucho más amplio que antes, y esto solo puede hacernos bien a las mujeres, al aumentar la fuerza política de la que disponemos” señalaba la autora, que será entrevistada por militantes del 8M Asturiano en una conversación que repasará su vida y obra. El acto tendrá lugar a las 18h.



























