Tras haber llegado en sus cuatro ediciones anteriores a 42 ciudades de todo el mundo, la nueva cita del Festival de Cine Colombia Migrante (FCCM) desembarca en noviembre en territorio asturiano. Gracias a la colaboración de las asociaciones Jaguaras por Colombia y AMA Asturies, esta quinta edición del Festival, que lleva por lema “Territorios soñados: imaginar para reparar”, permitirá disfrutar de un total de 11 proyecciones durante tres jornadas consecutivas, concebidas por las organizadoras como “espacios de diálogo sobre memoria, migración y construcción de paz”.
La inauguración tendrá lugar el viernes 6 de noviembre en El Manglar (Uviéu) a las 19:00, donde se proyectará el corto Operación Orión (18′), con la presencia de Claudia Álvarez, sobreviviente y protagonista. A continuación se podrá ver La casa del trueno (30′) y debatir sobre la película con su co-directora, Marta Sáiz. Como colofón de la jornada se servirá una selección de platos colombianos veganos y vegetarianos.

El sábado habrá una jornada vespertina en Les Cigarreres (Xixón), comenzando a las 16:00, en la que podrá disfrutarse de los cortometrajes Yolanda camina sola (20′), Estamos en el mapa (10′) y Bendita fuerza maldita (23′), del mediometraje La tierra comenzó a hablar (51′) y del largometraje Forenses (91′).
Para cerrar los tres días de intensas experiencias cinematográficas, el domingo las proyecciones tendrán de nuevo lugar en Les Cigarreres a partir de las 11:00 de la mañana y las obras programadas para su visionado son los cortos Ngubá (12′) y La Tinaja (13′) y los largometrajes Cuentos para no dormir (79′) y El caso Freytter (85′).
La trayectoria del Festival de Cine Colombia Migrante se ha construido, según sus organizadoras, junto a “comunidades de la diáspora colombiana, organizaciones sociales e instituciones académicas”. Esta primera edición con sede en Asturies coincide, además, con el décimo aniversario de los Acuerdos de Paz en Colombia, que se firmaron en 2016 entre la guerrilla de las FARC y el presidente Juan Manuel Santos. Desde entonces, más de 1.700 personas defensoras de derechos humanos han sido asesinadas en el país latinoamericano.






























