La movilización se enmarcó en una campaña internacional respaldada por más de quince sindicatos palestinos, que han llamado a los trabajadores de los puertos a interrumpir pacíficamente el transporte de suministros militares y energéticos destinados a Israel, así como a exigir a sus gobiernos un embargo total de armas.
Durante la concentración se denunció la complicidad de los gobiernos y las empresas que mantienen relaciones comerciales y militares con Israel, al tiempo que se reivindicó el papel del movimiento sindical internacional para frenar el genocidio contra el pueblo palestino.

La convocatoria también vinculó la lucha contra la guerra con la defensa de los derechos laborales, reclamando salarios dignos, empleo estable, reducción de la jornada y garantías frente al uso de la automatización para destruir puestos de trabajo.
Bajo el lema «Puertos por la Paz – Empleos con Dignidad», los participantes defendieron que las infraestructuras portuarias deben estar al servicio de la actividad económica y el bienestar social, y no convertirse en instrumentos de la industria militar. La concentración concluyó con un llamamiento al boicot comercial a Israel y a la solidaridad internacional con Palestina.































