Este miércoles con la llegada de trenes con más alta velocidad a Asturies, celebramos un día importante para nuestra comunidad. Finaliza un proceso complejo que acogemos positivamente, pero donde es importante tener en cuenta casi dos décadas de retrasos, culebrones, cierta sobreactuación política y sobrecostes económicos.
No podemos dejar de recordar lo que ha costado llegar hasta aquí, ni podemos perder de vista cuál es la situación real de las infraestructuras asturianas. Hace muchos años que la situación de las cercanías asturianas es motivo de preocupación, por los constantes retrasos en muchas líneas, los problemas de personal y la falta de mantenimiento en vías y estaciones. En las últimas dos décadas el tren asturiano perdió el 64% de sus viajeros, un descenso aún más acusado en FEVE, que entre 2005 y 2021 perdió a tres de cada cuatro viajeros.
Hay que reconocer también a los actores claves en este proceso: la inversión en el tren asturiano aumentó sustancialmente con el Gobierno progresista, Izquierda Unida ha tenido un papel determinante en diferentes iniciativas parlamentarias -a nivel central y autonómico- para impulsar el proceso y no olvidemos que con el Partido Popular la inversión en las cercanías asturianas fue la más baja del Estado. No obstante, queda mucho por hacer y debemos redoblar nuestra apuesta por el tren asturiano: herramienta fundamental para vertebrar el territorio y garantizar un transporte limpio y sostenible.
“No olvidemos que con el Partido Popular la inversión en las cercanías asturianas fue la más baja del Estado”
La mejora de las comunicaciones con el resto del país ha de hacernos pensar de forma global en oportunidades. La Variante no debe de ser el final sino el principio de un proceso de ordenación y refuerzo de la región asturiana. Es una oportunidad y un reto para potenciar comercio e industria, ordenar turismo, rediseñar la conexión con otras estructuras ferroviarias de cercanías y de media distancia (esto no va sólo de comunicarse con Madrid sino de comunicarse con el resto del país y de la región) y planificar cómo va a ser la conectividad en tiempos y horarios con los diferentes municipios asturianos y con otros medios de transporte. La llegada de una más alta velocidad es la oportunidad clave para afianzar nuestra identidad y nuestra llingua, no solamente en la defensa de la señalética y la megafonía en asturiano en los trayectos y estaciones -cumpliendo la normativa vigente- sino en la defensa de un país y una llingua asturiana que comprometa y refuerce nuestra identidad. Sí, mejorar la comunicación también ye eso: una oportunidad para avanzar en la oficialidá del asturianu o también en la búsqueda de deslocalización de estructuras gubernamentales desde Madrid y atraerlas a Asturies.

En definitiva, la llegada del tren es un día de celebración, pero también de compromiso. Finalizo con dos imágenes. La primera: El tren llega a Asturies el mismo día de la apertura oficial de la XV legislatura. Es una afortunada coincidencia que casi concluida la apertura oficial en el Congreso de los Diputados comenzó la excursión institucional hacia el Norte en tren. La segunda: El kilómetro cero de este país está a solo 787 pasos del Congreso de los Diputados. Y el kilómetro cero está a la misma puerta del edificio de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Entender estas proximidades nos sirve para entender muchas centralidades políticas, sociales y mediáticas que a veces descuidan que se hable más de artefactos Isabelinos en detrimento de buenas y grandes prácticas políticas Anibalianas (y no ye tratar de generar confrontaciones sino de dar al rey lo que es del rey). El tren hoy llega más rápido a Asturies y conecta a un gobierno central de coalición progresista con el único gobierno de coalición progresista autonómico que tiene este país. El único. Que no sea esto solamente una metáfora. España debe mirar hacia el Norte. Y las referencias de un estado democrático que mejore la vida de las personas y que trabaje por el bien común habrá que buscarlas también cruzando la Variante de Pajares, en un tren que no cesa llegando a un país que no cesa.



























