La Revuelta de Mujeres en la Iglesia vuelve a aprovechar el 8M para defender sus reivindicaciones. El año pasado, una concentración frente a la catedral de Oviedo fue el primer acto público de este colectivo que ya tiene presencia en 25 ciudades españolas. Este año, una vez más, el movimiento se concentrará este domingo 10 de marzo a las 13 horas en el mismo lugar para reivindicar “una Iglesia en la que las mujeres contemos tanto como los varones, una iglesia comunidad de iguales como quiso Jesús”. Su lema es “Hasta que la igualdad se haga costumbre en la Iglesia”.
“El grupo en Asturias se está consolidando”, cuenta Almudena García, una de sus participantes, “somos entre 6 y 8 mujeres y de momento lo que estamos haciendo es formarmos en teología feminista. Necesitamos tener unos fundamentos, acercarnos a las figuras femeninas más importantes del cristianismo”. Próximamente tienen previsto abrirse para “dar a conocer lo que estamos trabajando, pero no sabemos si empezar por las parroquias o por espacios laicos como bibliotecas o centros sociales. Queremos que las reflexiones que estamos haciendo lleguen a más gente”.

En una anterior entrevista para NORTES, García definía la Revuelta de Mujeres en la Iglesia como “un movimiento de mujeres que se planta y que dice que ya está bien de que no haya igualdad dentro de la Iglesia. Consiste en pedir la igualdad entre hombres y mujeres dentro de la Iglesia, no dar por supuesto que las mujeres somos esas pecadoras que dice el arzobispo, y que tenemos los mismos derechos y obligaciones que nuestros compañeros varones. No es solo que se pida el sacerdocio femenino, que también, sino que entendemos que la Iglesia tiene que cambiar la estructura de manera que la sensibilidad y la vivencia de la fe de las mujeres tenga el mismo valor que la de los hombres”.
Su lucha se enfrenta a la jerarquía eclesiástica que, en las recientes elecciones a la presidencia de la Conferencia Episcopal, “ha apostado por el conservadurismo, aunque no por el ala radical”. Pese a las resistencias al cambio, hay margen para abrir brecha. “Esta Revuelta de Mujeres es a nivel mundial, y eso está marcando el ritmo de la Iglesia”, opina García, “es un basta ya que es un clamor. Muchos temas están siendo revisados desde la óptica de que la mujer tiene que tener otro papel en la Iglesia”.
“Nuestra propuesta va más allá del sacerdocio femenino”, cuenta, “pues ya solo la idea del sacerdocio es cuestionable: no tiene por qué haber una cabeza visible. Queremos un pueblo de Dios en el que todos tengamos voz, voto y capacidad de decisión. Queremos cambiar la manera de estar en el mundo de la Iglesia”. En definitiva, concluye, “es volver a los orígenes del cristianismo, porque Jesús no hizo distinción entre hombres y mujeres”.





























