‘Lobbies’ y lobitos

Hay 'lobbies', como el armamentista y el sionista, y hay pobres lobos como el de Sánchez Ferlosio, agotado y hambriento, que fue quizá también un lobito bueno, como aquel de Goytisolo

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Marta González
Marta González
Traductora y profesora de Filología Griega en la Universidad de Málaga. Asturiana a distancia.

Hay un relato de Rafael Sánchez Ferlosio, “El reincidente”, en el que aparece un pobre lobo anciano y desdentado que busca, cansado, reposar por fin en brazos del Creador. Un lobo que pisaba mansa, dulce, humildemente. El brevísimo y precioso cuento de Ferlosio, cuyo final no quiero desvelar, forma parte de un volumen que toma el título del poema que aparecía en sus primeras páginas: Vendrán más años malos / y nos harán más ciegos; / vendrán más años ciegos / y nos harán más malos. / Vendrán más años tristes / y nos harán más fríos / y nos harán más secos / y nos harán más torvos.

El libro, publicado a inicios de los noventa, ha visto llegar muchos años malos. Éste nos hará más fríos, seguro. Seguimos soportando el genocidio en Palestina y se acumulan noticias que deberían provocar espanto: el racionamiento del agua como arma de guerra, según denuncia Oxfam; el asesinato del joven Muhammed Bhar, palestino con síndrome de Down y autismo al que soldados israelís atacaron con perros y luego abandonaron, solo, desangrándose; el bombardeo en los últimos días de cinco escuelas más de la agencia de la ONU para los refugiados. Podría seguir, pero qué más da. Día tras día algunos periodistas y las organizaciones humanitarias denuncian estos salvajes crímenes, pero Israel es y se siente impune y la verdad es que le damos motivos para ello. Me hacía notar el otro día una amiga que, frente a lo que ha ocurrido en ocasiones anteriores (alguna tan próxima como la guerra en Ucrania), las librerías no se han llenado de libros sobre el tema, no encontramos en ellas un rincón específico con obras que recuerden que llueve sobre mojado, que los actos criminales de Israel sobre Palestina no arrancan el 7 de octubre. No hay lobby palestino. Sí hay, evidentemente, lobby sionista.

Los lobbies, los grupos de presión, existen, pero con ellos funciona a toda máquina lo que en psicología se llama mecanismo de proyección, es decir, atribuir a los demás lo que está en nosotros y nos provoca incomodidad. Cuántas veces habremos oído hablar del “lobby feminista”. Y dónde estará, me pregunto, ese lobby que no logra impedir la sangría de asesinatos machistas de las últimas semanas, que a pesar de tantas muertas no logra desbancar al fútbol de las primeras páginas de los periódicos. A lo mejor no existe y lo que hay es una sociedad machista y violenta, es una posibilidad. También se menciona mucho el “lobby gay” y también me pregunto dónde tendrá sus oficinas, desde luego no en los países que todavía recogen en su legislación la pena de muerte para los homosexuales. Sería bueno que los que hablan de “lobby feminista” y de “lobby gay” nos dieran más datos, a todas nos vendría muy bien saber cómo recurrir a esos poderosos grupos de presión si nos vemos en problemas.

A lo mejor no existen esos lobbies y una mujer maltratada llama a mil puertas, recibe mil excusas y finalmente la matan y sólo había una razón: por mujer; o le queman la casa a una pareja de lesbianas y se hacen mil preguntas y la respuesta era solo una, sencilla: por lesbianas; a lo mejor a un joven se le golpea y sus padres preguntan por qué y les dicen que por terrorista, y lo atacan con perros, y sus padres insisten en que no es posible, que no es terrorista, que el joven apenas habla, que es autista y tiene síndrome de Down, y los perros siguen destrozándolo y al final sólo había una respuesta: por palestino. Por lobos, como el de Ferlosio.

Sí hay lobbies, pero no los que dicen los listos de barra de bar, y son todos siniestros, y sí funcionan y consiguen triunfos como que estas cosas pasen día tras día sin que apenas pestañeemos, que los discursos misóginos, homófobos y racistas construyan el marco para que esto suceda. Hay lobbies, sí, como el armamentista y el sionista, y hay también pobres lobos como el de Ferlosio, agotado y hambriento, que fue quizá también un lobito bueno, como aquel de José Agustín Goytisolo, al que le cantó Paco Ibáñez: Érase una vez un lobito bueno al que maltrataban todos los corderos... Lobitos buenos y lobbies inmundos.

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