Hacía muchos años que todo el sindicalismo asturiano no marchaba unido en un manifestación. Este sábado fue posible y el efecto multiplicador de la unidad se notó en la que probablemente haya sido hasta ahora la movilización más multitudinaria en apoyo a las seis trabajadoras y trabajadores condenados por las protestas laborales desarrolladas frente a la pastelería La Suiza en el año 2017.
Convocadas por los sindicatos CCOO, UGT, USO, CGT, CNT, CSI, CT, ISA, RCT, SF, SUATEA y el grupo Sofitu, una larga manifestación marchó desde el Humedal gijonés hasta el Náutico, entre banderas, música y gritos en apoyo a las condenadas y en defensa de la “lucha de la clase obrera”.

A diferencia de otras movilizaciones, en las que la organización de autobuses por parte de CNT jugó un papel clave, en esta ocasión apenas hubo refuerzo exterior, y las buenas cifras de asistencia, más de 5.000 personas según la organización, se debieron al fuerte trabajo de difusión de un caso cada vez más conocido en la sociedad asturiana, y que poco a poco ha ido logrando trascender a mayores sectores de la opinión pública e implicando a más corrientes del sindicalismo y el activismo social.





Meses de actos, charlas, murales, pancartas, concentraciones, reparto de octavillas o presencia constante en conciertos y festivales, han ido calando y visibilizando un caso que en un principio corría el peligro de quedar marginado en la agenda pública. Esta última semana el cantante Rodrigo Cuevas y la actriz Itziar Ituño se sumaban a los llamamientos del mundo de la cultura por la libertad de las sindicalistas condenadas.
Las periodistas Aitana Castaño y Arantxa Margolles fueron las encargadas de hablar al término de la manifestación, en la que las familias de las condenadas, organizadas en un colectivo propio, ocupaban un lugar visible y destacado.
Margolles criticó una “sentencia arbitraria y desproporcionada” que ha buscado “un castigo ejemplarizante al sindicalismo”. La periodista e historiadora, colaboradora de NORTES, recordó que el caso de La Suiza sienta un peligroso precedente de cara a la “construcción de una sociedad más retrógrada” en la que “cualquiera pueda ser el próximo condenado”.




José Manuel Zapico, secretario de CCOO, y Javier Fernández Lanero, de UGT, fueron algunos de los asistentes a una marcha que contó con el respaldo de todos los sindicatos y partidos de izquierdas, y que se convirtió no sólo en un clamor por la libertad de las condenadas, sino también en una reivindicación del derecho a la organización y la protesta.



La importante presencia juvenil fue otro dato destacado en una jornada de lucha que se trasladó posteriormente a Cimavilla, donde Sofitu organizaba una folixa solidaria para recaudar fondos y seguir financiando la campaña “Facer sindicalismu nun ye delitu”.



























