Imaginen a un arzobispo diciendo que acoger inmigrantes es “buenismo”, sin que le duela ni un poco saber que tenemos un mar lleno de muertos que huían del hambre, de las guerras
No es bueno que los seres humanos nos organicemos en grupos excluyentes en base a algo tan personal, tan íntimo y tan inofensivo como la preferencia sexual