El coronavirus en las residencias asturianas: Precariedad en las públicas, opacidad en las privadas

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

“Coronavirus” era todavía una palabra casi desconocida el 13 de enero, cuando los sindicatos CC.OO, CSIF, SAE y CSI se concentraron frente a la sede del ERA (Establecimientos Residenciales para Ancianos de Asturias) para protestar por sus condiciones laborales. Sus reivindicaciones señalaban la excesiva carga de trabajo y la falta de personal, ropa y medios mecánicos.

“Había gente que se tiraba tres días con el mismo uniforme, porque no había más. Imagínate eso en estas condiciones”, denuncia Elena García, trabajadora del ERA y delegada sindical de CSI, “la administración del Principado y el ERA tenían claro que si pasaba algo así iban a tenerlo difícil para responder, porque faltaba material, medios y personal”.

A comienzos de marzo, supimos que Asturias había obtenido la peor nota de todo el país y la peor de su historia en atención a la dependencia, según el informe anual del Observatorio Estatal para la Dependencia. Hasta la fecha, han muerto en Asturias 121 personas por coronavirus, de las cuales 55 fallecieron en residencias de ancianos: 36 en geriátricos públicos y 19 en los privados, según los datos aportados por la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar y cuestionados por los trabajadores de las residencias. Se han registrado focos de coronavirus en 14 residencias privadas y en 28 públicas.

Falta de material en las residencias públicas

La plantilla del ERA lleva desde el inicio de la crisis alertando de la falta de medios de protección adecuados y de la extrema precariedad con la que están haciendo frente a la pandemia.

La plantilla del ERA lleva desde el inicio de la crisis alertando de la falta de medios de protección adecuados y de la extrema precariedad con la que están haciendo frente a la pandemia. “Seguimos sin material suficiente”, denunció este jueves 9 Generosa Tamargo, portavoz de CC.OO en el comité de empresa del ERA, “solo nos dan tres mascarillas a la semana”.

Precisamente las mascarillas están siendo uno de los caballos de batalla de los sindicatos durante esta crisis. “Se nos prohibió expresamente el uso de mascarillas salvo que hubiese casos positivos”, cuenta García, “en la Residencia Mixta de Pumarín, en Gijón, amenazaron a las trabajadoras con expedientes disciplinarios si se ponían mascarillas. Hasta tuvieron que llamar a la policía para que la directora dejase de acosar a una compañera”. El 25 de marzo la Inspección de Trabajo tuvo que enviar un requerimiento al ERA para que instase a la citada residencia y a la ovetense de Santa Teresa a dotar a las trabajadoras de “equipos de protección individual, guantes, mascarillas y gel desinfectante”

Otro de los grandes errores fue la falta de prevención primaria, es decir, la elaboración de protocolos para evitar que el virus entrase a las residencias. “Un trabajador de la residencia de Grao avisó de que había estado en contacto con un positivo, y le enviaron igual a trabajar y hay veinte fallecidos de momento. En Santa Teresa pasó lo mismo”, cuenta García. Ahora lo prioritario es “hacer tests a toda la plantilla” y “reforzar el servicio de limpieza y lavandería, que está privatizado. Es la gerente del ERA la que debe exigir a esas empresas que pongan más personal”.

Los sindicatos denunciaron a finales de marzo el “ninguneo”, “el oscurantismo” y la “falta de información” con la que está llevando la crisis Ana Suárez Guerra, gerente del ERA y esposa de Pablo Ignacio Fernández Muñiz, consejero de Salud del Principado. “No hay transparencia ni fiabilidad”, corrobora Marcelino Laruelo, de la Oficina de Defensa del Anciano, “el gobierno regional, y también el de Madrid, está llevando a cabo una política totalmente opaca respecto a las residencias”.

Falta de transparencia en las privadas

Elena García, de CSI: “Si en el ERA son opacos, en las residencias privadas no me lo quiero ni imaginar”

“Si en el ERA son opacos, en las residencias privadas no me lo quiero ni imaginar”, lamenta García, “como sección sindical, nos está costando mucho conseguir información de las privadas”. No fue hasta el 24 de marzo cuando la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar reforzó el seguimiento de las residencias privadas. Los primeros datos de contagios y fallecimientos en estos centros no se hicieron públicos hasta pocos días después.

El principal problema en las residencias privadas, según cuenta Marina Delgado, de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CC.OO Asturias, es la falta de personal. “La ratio es más baja que en las públicas y ahora, por las bajas, la gente está trabajando el doble o el triple”, explica, “en muchas estaban faltas de personal hace un mes, ¿cómo no iban a estarlo ahora? Hay centros privados con positivos que están siendo reforzados con personal del SESPA”. Señala también que muchas trabajadoras han sido amenazadas con ERTEs y que “la gente tiene mucho miedo de perder el empleo”.

La extinta revista Atlántica XXII publicó en 2015 un reportaje titulado “Las puertas también giran en Asturias del Gobierno a la empresa privada”. La periodista Mar Rodríguez daba cuenta de los estrechos vínculos entre la administración socialista y las residencias privadas, entre otros sectores. Se citaban los casos de Esther Díaz, exconsejera de Bienestar Social cuyo marido era socio de una residencia con plazas concertadas; María José Ramos, exconsejera de la Presidencia y luego directora comercial de un geriátrico en Siero y Paulo González, quien fue viceconsejero de Prestaciones y Centros de la Consejería de Bienestar Social para presidir luego la Asociación de Centros Geriátricos del Principado de Asturias, la patronal del sector.

“El Principado debería cuidarse muy mucho de cómo gestionan las cosas las privadas que reciben dinero del ERA para las plazas subvencionadas”, advierte la sindicalista de CSI, “no les está controlando como deberían. No podemos saber el motivo de esa falta de transparencia, pero como mínimo hace sospechar”.

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5 Comentarios

  1. “Precariedad en las públicas” ¿por qué? ¿acaso no están recibiendo los fondos cobrados vía impuestos, en parte transferidos de fondos estatales por la aplicación de la ley de la Dependencia? ¿no están cobrando puntualmente de sus residentes el copago (con cálculos hechos a veces de aquella manera, como sabemos)? Si los cobros y transferencias se hacen correctamente, y se supone que son centros sin ánimo de lucro, en lugar de precariedad tendría que hablarse de mala gestión. En cualquier caso, dicha precariedad es la visión subjetiva de sindicatos ,cuya misión es la que es.
    “Opacidad en las privadas”, que dicen que han dado datos, y lo único que hemos sabido hasta ahora es que era la administración pública la que estaba reteniendo la información, que curiosamente no tenían trabas en dar en otras comunidades. Ayer mismo dejaron de tener problemas. Y las privadas, que cobran lo mismo que las públicas y a veces incluso menos (experiencia personal), que sí se inspeccionan y acreditan, al contrario que las públicas, y que tienen que obtener fondos suficientes para tener beneficios ¿no tienen precariedad? Qué curioso.
    Se habla de un servicio por y para el ciudadano, y los usuarios ¿qué opinan? A los ancianos no les dejarán opinar, ya lo sabemos, algunos familiares no estarán dispuestos, pero hay muchos que sí, incluso profesionales sanitarios que saben del tema. Algo podrán opinar, digo yo.

  2. Hasta hace poco, los trabajadores-funcionarios del ERA reivindicaban mejoras laborales en detrimento de los derechos los usuarios del ERA sin pedir otras cuestiones más incómodas (material, formación, etc), los directivos del ERA otorgaban todo aquello que no supusiera inversíon, o miraban para otro lado, y todos vivían felices y comían perdices. Bueno, todos no. Los usuarios que veían un año tras otro mermados sus derechos, su dignidad, y a veces su salud, no lo estaban. Los familiares, allegados o representantes conscientes y preocupados (que no son todos), tampoco. Cuando algún familiar- usuario se quejaba o denunciaba lo suficientemente alto, entonces el tandem perfecto soltaba a sus mamporreros a sueldo, que perseguían y acosaban a los familiares díscolos, utilizando procedimientos dignos de … bueno, mejor me callo. Por supuesto, las denuncias desaparecían, no se contestaban, y las inspecciones… ¿para qué? (si “lo hacemos todo con la máxima calidad”).
    De este modo, y lo conozco de primera mano,la citada sra E.G., actuando como portavoz del sindicato tan izquierdoso, promovió a instancias de dicho sindicato una querella criminal contra la presidenta de la asociación de familiares del Nodo – Avilés (Proc. Abrevidado 1425/15 del juzgado nº 1 de Avilés), por supuestas injurias, porque esta señora, actuando como representante de la Asociación, osó reclamar por escrito por el trato poco digno que recibían los usuarios, las deficientes condiciones higiénicas, etc, etc. Los usuarios denunciantes estaban hartos de la falta de respuesta de la directora del centro,y por eso habían reclamado por escrito ante la gerente del ERA y la Consejera de Bienestar Social y Vivienda … y además se habían chivado a la prensa. Un gravísimo delito. La juez no dio la razón al sindicato, se archivó la querella. La noticia referida al archivo se publicó el 28/4/2016 en prensa… y días después desapareció de la hemeroteca. No fue el intento fallido de persecución judicial a los familiares protestones, utilizando a los sindicatos, que representaban incluso a la directora del centro (¿?). No les dieron la razón, pero la tarea de meter el miedo en el cuerpo a los denunciantes estaba cumplida. Las reclamaciones no se contestaron,por supuesto, y arreció el acoso contra ellos, con la inestimable colaboración de la directora del centro y los gestores del ERA.
    Este es sólo un mínimo detalle de la situación que hemos vivido algunos familiares y usuarios, y lo digo en plural porque conozco más casos, a veces sólo indirectamente,y porque consiguen milagrosamente visibilizarse en la prensa, tal vez por breves días.
    Además ahora sé que aquel centro en ese momento no tenía permisos sanitarios, ni municipales, y así estuvo 5,5 años. Al no tenerlos tampoco había pasado, por ejemplo, algunas inspecciones ajenas a servicios sociales, como las de salud pública y, también por ejemplo, la instalación de agua caliente no cumplía mínimos para prevenir la transmisión de Legionella… ni posiblemente tampco para lavar a todos los usuarios con agua caliente, cosa por la que nunca oímos quejarse a ningún sindicato ni trabajador. También es un mínimo detalle de un conjunto de irregularidades de todas las que he podido conocer.
    También sé de fuentes oficiales, que la Inspeccion de Centros, aparte de “perder” la inmensa cantidad de las denuncias a centros del ERA (en los últimos 5 años, sólo tienen recogidas 5 de 2 centros vs 143 en residencias privadas), tampoco han realizado ninguna inspección a centros del ERA en estos últimos 5 años (vs 486 a residencias privadas), y por tanto no han sancionado a ninguna residencia del ERA por incumplimiento de protocolos o por maltrato (vs 30 sanciones a privadas). Ojos que no ven… reputación que se preserva.
    Si las privadas no cumplen y son opacas, por tanto, será porque no se las inspeccionan suficientemente, culpa de la administración.
    Si las residencias del ERA no cumplen y funcionan mal, es culpa suprema de la Inspección que no inspecciona y de quien-quiera-que-sea-dentro-del-ERA-o-Consejería que hace “desaparecer” nuestras denuncias, pero también de los trabajadores representados por los sindicatos, que sólo desvelan problemas cuando les exigen cumplir con su trabajo, y mientras tanto acosan a los denunciantes. La administración también culpable en última instancia, con premeditación y alevosía. Y los usuarios y ciudadanos asturianos sufridores. TODOS, porque esto se subvencionan con dinero público.
    Algo habrá cambiado con los nuevos dirigentes del ERA cuando tal convivencia armoniosa ya no lo es tanto, y los trabajadores afloran deficiencias que durante años veníamos reclamando los usuarios, mientras ellos lo negaban.
    Y hablando de precariedad en la pública y opacidad en la privada… ¿cómo se llama al hecho de que desaparezcan o no se contesten los escritos presentados en registro, que no se permita consultar los expedientes administrativos íntegros, o la documentación propia del usuario (que NO ES obviamente propiedad de la administración)? ¿Y cómo es la palabreja esa que califica la desaparición en las hemerotecas de la prensa digital de noticias incómodas a grupos de poder, aunque hagan referencia a documentos públicos? Sí, esa que empieza por c, y acaba en a, y que nos remonta las épocas más oscuras de nuestra historia.

  3. Opacidad??? Desde el momento en el que solicitó a las residencias los datos se han proporcionado, incluso dos veces al día, mañana y tarde, listados de empleados, tablas de fallecidos, visitas del sespa, etc. Opacidad de mente la de quien firma este artículo, que aprovecha el dolor y preocupación de las familias. Muy poco ético.

  4. Vaya manera de manipular, noticia falta y poco contrastada donde las haya. Una noticia publicada el 10 de abril con hechos que no están sucediendo en el momento actual. Se presupone de un periodista que debe informarse para poder informar. Un poco de ética periodística y de respeto al sector.

  5. Todo este artículo es una mentira tras otra…tus fuentes mienten y el daño que hacéis al sector es irreparable, además de dar información de hace años. Ir a ver los centros y comprobar cómo estamos trabajando, que es lo que tiene que hacer un periodista… y comprobaras cual es nuestro primer interés…El bienestar y la salud de nuestro residentes. Ya está bien…

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